Jun 10, 2011

216 - LA DORMICION DE LA VIRGEN MARÍA


Inicialmente en los primeros cuatro siglos del cristianismo no existe escrito alguno acerca de la muerte de la Madre de Jesús, desde los apóstoles y las siguientes generaciones
Se pensó en un paralelo entre la muerte, resurrección y Ascensión del Señor a la Gloria y la muerte,  Tránsito de la Virgen al cielo, koimesis o dormición y su Asunción a la Gloria o analepsis.
No existe un texto bíblico que refleje en la palabra lo que muestra el icono de la Asunción de la Virgen María a los cielos, pero podría servir para orientar nuestra meditación el cántico de la Virgen, el Magnificat, o algunos de los textos del Cantar de los Cantares, fuente de inspiración del primitivo oficio romano de la Asunción de María. 
Desde antiguo la Iglesia ha aceptado esta iconografía como un resumen de antiguas narraciones del "Tránsito" de la Virgen María.
En el Misterio hay una simetría entre Cristo que por su propio poder Asciende al Padre y María Madre del Hijo de Dios que por la gracia divina es Asunta o subida al Cielo. 
Esto equivale a la pascua de Nuestra Señora que implica que ella es la primicia pascual con Cristo, sus cuerpos gloriosos son promesa de lo que seremos.
Al buscar el icono primitivo en Oriente de la Dormición de la Virgen  es el que ha prevalecido, desde las iniciales ilustraciones y mosaicos de esa área, hasta los iconos rusos de los siglos XIV y XV de los maestros Theófanes el griego y su discípulo Andrea Rublov.

Su fiesta se prepara en la Iglesia Ortodoxa oriental con una pequeña cuaresma de la Madre de Dios, rezando el oficio de la "paráclisis" con devotas invocaciones para cerrar el ciclo anual de las celebraciones, siendo la Dormición, el último de los misterios que resume la esperanza de los fieles católicos.

Más tarde en Occidente, aparecen pinturas medievales, frescos, mosaicos, bajorrelieves y tablas de la mejor imaginería española, logrando su clímax en el tipo "Asunción" a los cielos, casi en una Ascensión de la Virgen, semejante a la de Cristo Jesús.
El pietismo popular español como el latinoamericano ha conservado huellas  de la iconografía oriental en las vírgenes dormidas que se llevan en procesión el día de la Asunción.

Múltiples preguntas surgen en el contexto cultural contemporáneo como: 
¿La Virgen María murió?
¿Dónde?
¿Existe su sepulcro?
¿De qué murió la Virgen?
¿Debemos rendirle culto?
¿Por qué la llamamos Reina?
¿Qué valor tiene su vida ...?


El padre Royo Marín  s. j. dice "No parece que muriera de enfermedad, ni de vejez muy avanzada, ni por accidente violento (martirio), ni por ninguna otra causa que por el amor ardentísimo que consumía su corazón."
Por supuesto que esto no es una afirmación en que el amor a Dios haya sido causa de su deceso o una ilusión poética, producto de la piedad ingenua y entusiasta para con la Santísima Virgen. Por el contrario, es una enseñanza fundada en testimonios de los Santos Padres de la Iglesia. 
El padre Joaquín Cardoso, s. j. cita a San Alberto Magno:  "Creemos que murió sin dolor y de amor”.
Juan Pablo II dice observando el pensamiento del Abad Guerrico, Ricardo de San Lorenzo, "La liberalidad de María se asemeja a la de su Hijo, que otorga más de lo que se le pide"
San Francisco de Sales dice, "la muerte de María se produjo como un ímpetu de amor" en su tratado sobre “El amor de Dios”, habla de una muerte en el Amor, a causa del Amor y por Amor.
San Alfonso María de Ligorio: al explicar sobre la Inmaculada Concepción dice "Convenía al Padre celestial, al Hijo y al Espíritu Santo, preservar de toda mancha a María Santísima, porque Ella es su hija preferida"
Alastruey, afirma: "La Santísima Virgen acabó su vida con muerte extática, en fuerza del divino amor y del vehemente deseo y contemplación intensísima de las cosas celestiales."

"Más importante es investigar la actitud espiritual de la Virgen en el momento de dejar este mundo."

Nuevamente Juan Pablo II aclara aún más este punto: "Cualquiera que haya sido el hecho orgánico y biológico que, desde el punto de vista físico, le haya producido la muerte, puede decirse que el tránsito de esta vida a la otra fue para María una maduración de la gracia en la gloria, de modo que nunca mejor que en este caso la muerte pudo concebirse como una dormición.


Luego basándose en la tradición para tratar este tema, el Papa nos aclara aún más este maravilloso suceso:
"Algunos Padres de la Iglesia describen a Jesús mismo que va a recibir a su Madre en el momento de la muerte, para introducirla en la gloria celeste. Así, presentan la muerte de María como un acontecimiento de amor que la llevó a reunirse con su Hijo Divino, para compartir con El la vida inmortal. Al final de su existencia terrena habrá experimentado, como San Pablo y más que él, el deseo de liberarse del cuerpo para estar con Cristo para siempre."


Garriguet otro ilustre Mariólogo, también citado por Royo Marín, nos describe más detalles sobre la vida y la dormición de la Madre de Dios: "María murió sin dolor, porque vivió sin placer; sin temor, porque vivió sin pecado; sin sentimiento, porque vivió sin apego terrenal. Su muerte fue semejante al declinar de una hermosa tarde, como un sueño dulce y apacible; era menos el fin de una vida que la aurora de una existencia mejor. Para designarla la Iglesia encontró una palabra encantadora: la llama sueño o dormición de la Virgen."


Pero es el elocuentísimo predicador francés obispo de Meaux del Siglo XVI-XVII
Bossuet, en su Sermón Segundo sobre la Asunción de María nos describe con los más bellos detalles qué significa morir de amor y cómo fue este maravilloso pasaje de la vida de la Madre de Dios:
"El amor profano es quejumbroso y está diciendo siempre: languidezco y muero de amor. Pero no es sobre este fundamento en el que me baso para haceros ver que el amor puede dar la muerte. Quiero establecer esta verdad sobre una propiedad del Amor Divino. Digo, pues, que el Amor Divino, trae consigo un despojamiento y una soledad inmensa, que la naturaleza no es capaz de sobrellevar; una tal destrucción del hombre entero y un aniquilamiento tan profundo en nosotros mismos, que todos los sentidos son suspendidos. Porque es necesario desnudarse de todo para ir a Dios, y que no haya nada que nos retenga. Y la raíz profunda de tal separación es esos tremendos celos de Dios, que quiere estar solo en un alma, y no puede sufrir a nadie más que a Sí mismo, en un corazón que quiere amor. Amarás a Dios sobre todas las cosas. Si alguno ama a su padre o a su madre o a sus hermanos más que a Mí, no es digno de Mí."


"Ya podemos comprender esta soledad inmensa que pide un Dios celoso. Quiere que se destruya, que se aniquile todo lo que no es El. Y, sin embargo, se oculta y no da a ninguno un punto de donde asirlo materialmente, de tal modo que el alma, desprendida por una parte de todo, y por otra, no encontrado aquí el medio de poseer a Dios efectivamente, cae en debilidades y desfallecimientos inconcebibles. Y cuando el amor llega a su perfección, el desfallecimiento llega hasta la muerte, y el rigor hasta perder la vida." 


"Y he aquí lo que da el golpe mortal: es que el corazón despojado de todo amor superfluo, es atraído con fuerza al solo Bien necesario, con una fuerza increíble y, no encontrándolo, muere de congoja. San Pablo dice, el hombre insensato, no entiende estas cosas y el sensual no las concibe; pero nosotros hablamos de la sabiduría entre los perfectos y explicamos a los espirituales los misterios del espíritu´. Digo, pues, que el alma, desprendida de todo anhelo de lo superfluo, es impulsada y atraída hacia Dios con una fuerza infinita, y es esto lo que le da la muerte; porque, de un lado, se arranca de todos los objetos sensibles, y por otro, el objeto que busca es tan inaccesible aquí, que no puede alcanzarlo. No lo ve sino por la fe, es decir: no lo ve; no lo abraza, sino en medio de sombras y como a través de las nubes, es decir, que no tiene de dónde asirlo. Y el amor frustrado se vuelve contra sí mismo y se hace a sí mismo insoportable."
"Yo he querido daros alguna idea del amor de la Santísima Virgen durante los días de su destierro y la cautividad de su vida mortal. No, no; los Serafines mismos no pueden entender, ni dignamente explicar, con qué fuerza era atraída María a su Bien Amado, ni con qué violencia sufría su corazón en esta separación. Si jamás hubo algún alma tan penetrada de la Cruz y de este espíritu de destrucción santa, fue la Virgen María. Ella estaba, pues, siempre muriendo, siempre llamando a su Bien Amado con un anhelo mortal"
«No busquéis, pues, almas santas, otra causa de la muerte de la Santa Virgen. Su amor era tan ardiente, tan fuerte, tan inflamado, que no lanzaba un suspiro que no debiera romper todas las ligaduras de esta vida mortal; no enviaba un deseo al Cielo que no hubiera debido arrastrar consigo su alma entera. Os he dicho antes, cristianos, que su muerte fue milagrosa, pero me veo obligado a cambiar de opinión: su muerte no fue el milagro, el milagro estuvo en la suspensión de esa muerte, en que pudiera vivir separada de su Bien Amado. Vivía, sin embargo, porque esa era la determinación de Dios, para que fuese conforme con Jesucristo su Hijo crucificado por el martirio insoportable de una larga vida, tan penosa para Ella, como necesaria para la Iglesia. Pero como el Divino Amor reinaba en su corazón sin ningún obstáculo, iba de día en día aumentándose sin cesar por el ejercicio, creciendo y desarrollándose por sí mismo, de modo que al fin llegó a tal perfección, que la tierra ya no era capaz de contenerla. Así, no fue otra causa de la muerte de María que la vivacidad de su amor"


El Padre Joaquín Cardozo s.j.  citado por Bossuet,en "La Asunción de María Santísima" comenta,
"Y esta alma santa y bienaventurada atrae consigo a su cuerpo a una resurrección anticipada. Porque, aunque Dios ha señalado un término común a la resurrección de todos los muertos, hay razones particulares que le obligan a avanzar ese término en favor de la Virgen María"


Bibliografía:
Biblia de Jerusalem
Alastruey, “Tratado de la Virgen Santísima
J. B.Bossuet: "Sermón segundo sobre la Asunción de María"
Cardozo Joaquín s. j. “La Asunción de María Santísima
Garriguet J. A: "Vida y Ddormición de la Madre de Dios"
Juan Pablo II, 25-junio-97; 25-junio-99 "Tratado del Amor de Dios.
Royo Marín o.p. La Virgen María. Teología y espiritualidad marianas.
Sales Francisco de “El amor de Dios” 

May 1, 2011

215 - LOS SIGNOS DEL REINO

Desde la obra de J.D. CrossanJesús: vida de un campesino judío” surge un problema pues los evangelios no dicen que se dedicara a las labores del campo como cultivar la tierra o criar el ganado. Puede aceptarse una labor parcial en su propia parcela como recurso de abastecimiento familiar. Habitaba en una población pequeña de unos 1.500 a 2.000 habitantes y probablemente obtenía sus ingresos de trabajos artesanales (tekton) durante su adolescencia y juventud en la vecina ciudad de Siphoris en reconstrucción.  El carácter cualificado de su oficio lo situaba en el grupo de los obreros especializados de clase media baja.
Lejos de rígidas categorías socio-religiosas que consideran a Jesús un pobre entre los pobres, era un pobre que tenía que trabajar duramente para vivir.
El acontecimiento pascual sucede entre la cobardía e huÍda de los discípulos y la valentía de la proclamación de la Resurrección.
El Nuevo Testamento no da una definición de Reino pues los contemporáneos de Jesús lo entendían según la herencia tradicional vetero-testamentaria. Significaba que pronto Dios ejercería toda su 
soberanía sobre el mundo, como la nueva relación entre los hombres y Dios.
La misión en la vida pública del maestro está centrada en este presupuesto descrito tanto en hechos como en dichos, especialmente en los milagros, pero es importante como dignos de historicidad, las comidas de Jesús, la elección de los Doce y la expulsión de los mercaderes del Templo.
Aludiendo a Is: 25,6 “En el monte de Sión, el Señor Todopoderoso preparará para todas las naciones un banquete con ricos manjares y vinos añejos con deliciosas comidas y los más puros vinos
A diferencia de otros grupos religiosos judíos en que se exigían pureza legal y moral, Jesús comía con gente marginada, por lo que es criticado ante sus discípulos.
Mt:9,11 “¿Cómo es que su maestro come con cobradores de impuestos y pecadores?”

1- Jesús abre su mesa y el Reino de Dios está accesible a todos especialmente a los impenitentes.
2- Jesús atrajo para sí, discípulos a quienes posiblemente asoció a su predicación y entre ellos escogió a Doce como recuerdo de las doce tribus de Israel, símbolo de un Nuevo Reino donde Dios vendría a ejercer su señorío.
3- Jesús realizó un signo profético consistente en la expulsión de los mercaderes y cambistas de la explanada del Templo, como rezan los sinópticos, obstaculizando la realización del culto, para anunciar una nueva relación con Dios como se consigna
Jn:4,23-24 “el culto auténtico en espíritu y en verdad
Los milagros de Jesús no se encajan en una categoría radicalmente distinta a su época como los concibe nuestra mentalidad moderna.
Todo hombre con lo que dice y lo que hace, expresa parte de sí mismo y Jesús es la expresión más auténtica de sí mismo.
Aunque puede haber disociación entre lo que se hace y lo que se es, entre lo que se dice y la más profunda realidad, en Jesús no ocurre esto, pues en Él se identifica el mensaje con el mensajero.
El Misterio Pascual desencadenó una dinámica que transformó el mensaje de Jesús en el mensaje sobre Jesús.
Tras la condena a muerte en cruz de Jesús y la experiencia pascual de los discípulos que se lo encontraron vivo tras la muerte, la comunidad cristiana primitiva percibió que era en el mismo Jesús donde había comenzado a realizarse el Reino de Dios.
Orígenes de Alejandría intuyó en ello “la autobasileia de Dios” y tras la Resurrección se hace patente el nuevo “eón” en que tendrá cumplimiento el Reino de Dios que sólo se alcanzará tras pasar por la muerte de modo trascendente.
El Reino de Dios se ha realizado en Jesús, porque se ha inaugurado la actuación soberana de Dios sobre el mundo y se ha iniciado como anticipación proléptica.
Nuestra historia cristiana es tensión entre el Reino de Dios que se ha hecho ya presente en Jesucristo, pero que todavía no ha llegado a su plenitud.
Jn: 19,14 “Era el día antes de la Pascua, como al medio día. Pilato dijo a los judíos: ahí tienen a su rey
Esta expresión joánica describe al procurador romano presentando a Jesús ante los judíos coronado de espinas con la clámide o manto púrpura propio de la realeza y lo sienta en el tribunal.
Juan en su relato de pasión pone su acento en que Jesús es rey, un rey que ha pasado por el sufrimiento de la cruz.
Los sinópticos traen una idea análoga, en el pasaje de las tentaciones el Reino de Dios no llega mediante el poder, que para Jesús es seducción, sino por la entrega a la voluntad de Dios que en un mundo de pecado lleva implícito el sufrimiento.
Paradójicamente el Reino de Dios es su soberanía sobre un mundo nuevo donde reine la justicia y la muerte hay sido vencida, pero para alcanzarla es necesario padecer injusticia y soportar la muerte.

Bibliografía

Biblia de Jerusalem

Busto Saiz José Ramón: “El mensaje de Jesús: forma y contenido”

Apr 23, 2011

214 - LA MUERTE DE JESUS

Enclavado en los brazos de la cruz, puesto en lo alto del ignominioso madero, a la vista de los cielos y de la tierra, “todo se ha consumado” (Jn:19,30)
Jesús ha muerto bajo el testimonio de sus tormentos, ha muerto el autor de la vida.
El cielo aparecía cubierto de tristes sombras, como si todas las iniquidades e ingratitudes de los hombres se hubieran condensado en nubes de tinieblas, sombras espantables que vagan por las alturas.
Jamás los siglos presenciarán un crimen como aquel que alumbró el sol lejano de aquella tarde, cuando los ojos del condenado llenos de angustia y henchidos de misericordia, aún buscaban las miradas de los hombres para no dejar a nadie sin desamparo.
Era la hora del amor supremo y de la suprema impiedad.
El tétrico escenario crepuscular a las fueras de la gran urbe de Jerusalén, ciudad madre de profetas y reyes de acentos inmortales con David y Salomón, llorada por los lamentos de Ezequiel y de Jeremías; sus muros y su Templo se cubrían de sombras ante la extinción del último rayo de sol, y, de esa infinita luz eclipsada de Jesús, la más viva en el pensamiento de sus hijos.
Reinaba el silencio, la gran algarabía de la muchedumbre ardiente de ira implacable e invadida por la voz del frenesí en infernal cólera, había desvanecido ante la majestad de la muerte.  
Su cabeza  inclinada dulcemente como para imprimir el último beso en la frente de los mismos quienes le habían crucificado, sus fríos e inmóviles labios, cáliz de amarguras con la mirra de los dolores y la hiel de las ingratitudes, se perdían entre las fibras ensangrentadas de su barba.
Su rostro descompuesto por el que fluían hilos de sangre amoratada y espesa provenientes de su cabeza ya no coronada de palma y laurel en su entrada triunfante a Jerusalén, sino de aquella trenza de ásperas y punzantes espinas entretejidas por las manos de la desventura con el escarnio brutal y el insulto sacrílego, mostraba el final de su entrega.
El suplicio era tal, que Cicerón calificaba a la crucifixión como “el mayor suplicio”, “el más cruel y terrible suplicio”el peor y el último de los suplicios, el que se inflige a los esclavos” (In Verrem II, lib. V, 60-61).
Su pueblo Israel, se alejó negándole como el Mesías, sintiendo en su conciencia  el terrible remordimiento y huyendo de su libertador, sin embargo, el capitán romano, hijo gentil del imperio, hablando el lenguaje de la fe, en nombre de su nación y de su gente confesó que “aquel hombre, en verdad era el Hijo de Dios” (Mc:15,39; Mt:27,54;  Lc:23,47)
No será pueblo del Señor, aquel que le ha de negar
Paradójicamente, el título que llevó de Ciudad Santa hasta entonces Jerusalén, sería el distintivo de Roma, en cuyas cúpulas campearía victori0sa la enseña de la Cruz, mientras la ciudad de David, viviría solamente para que en ella la humanidad vea el eclipse de una gloria divina convertida en fábula y escarmiento de cuantos pasan por sus caminos, al recordar a aquel pueblo sin trono, con un altar sin hostia y sin sacrificio, y un templo en donde ya no vuelve a resonar la voz de Señor. Los sacrificadores del Santuario habían quedado estupefactos, ahora no existen. Ya no habrá otro Templo, “el velo del Santo Sanctórum se rasgó por la mitad” (Lc:23,45), Dios ha resucitado y no está allí.
Bibliografía:
Biblia de Jerusalem
P. Restituto del Valle O.S.A. "La muerte de Jesús"

Mar 24, 2011

213 - NARRACION MEDICA DEL SUPLICIO


En aquella época era la costumbre que el reo cargara con su madero hasta el lugar de la crucifixión. A Jesús le ponen a cargar el palo transversal de la cruz, se cree que pesaba unas 50 kilos, fue forzado a cargarlo sobre su ya desgarrada y sangrienta espalda en un tramo de unos 600 metros hacia el Calvario, terreno pedregoso, con subidas y bajadas, y al no poder llegar, Simón de Cirene tuvo que ayudarle.
Una vez llegado al Gólgota, lugar de la ejecución, el condenado era despojado de las escasas y raídas vestiduras que le quedaban como consecuencia de los latigazos. A veces se le permitía conservar un trapo con el cual cubrir sus genitales. Se le obligaba a tenderse de espaldas.
Los verdugos, apurados, procedían bruscamente calculando su escenario, luego taladraban la madera para abrir el agujero a los clavos, y comenzaba la horrible operación.
A pesar de las referencias bíblicas sobre los clavos en las manos, no contradicen las evidencias arqueológicas de heridas de las muñecas, ya que los antiguos solían considerar la muñeca como parte de la mano.
Un ayudante alcanzaba uno de los brazos con la palma hacia arriba, el verdugo tomaba un clavo largo y puntiagudo de 13 a 18 cm, que en la parte cercana a la cabeza medía unos 8 mm, lo apoyaba sobre la muñeca, en la hendidura que él bien conocía, un solo golpe de su grueso martillo atravesaba las carnes hasta entrar en la madera, dos golpes más y quedará fijo sólidamente.
Pero, ¿cómo ese dolor agudo, atroz, no le produce un síncope?
Es evidente pensar que Cristo dirige su Pasión desde el comienzo hasta el fin. Jesús no gritó pero su rostro se contrajo horriblemente. En ese instante se observa su dedo pulgar clavarse en la palma de la mano en un movimiento violento, su nervio mediano ha sido lesionado.
Es inimaginable lo que Él ha debido sufrir, un dolor indecible, lacerante, que se ha extendido por sus dedos, ha corrido como una flecha de fuego hasta su hombro y ha estallado en su cerebro.
Es el dolor más intolerable a un hombre, que proviene del corte de los grandes núcleos nerviosos.
Le extienden el otro brazo; los mismos gestos se repiten y los mismos dolores. Esta vez Jesús ya sabe lo que le espera, lo acaba de experimentar en la otra mano. Ya está clavado en el patíbulo o travesaño horizontal de la cruz al que se adaptan sus dos hombros y sus dos brazos. Ya tiene forma de cruz.
Ante la orden de levantarlo, el verdugo y su ayudante sostienen los extremos del patíbulo y enderezan al condenado. Le hacen retroceder apoyándolo al poste o estípite y desgarrando sus manos perforadas. Con un último esfuerzo rápido a pulso, ya que el poste no está muy alto, ante el peso, enganchan con segura maniobra el patíbulo en lo alto del poste.
El cuerpo de Jesús colgado de los brazos que se extienden oblicuamente, es agobiante. Los hombros heridos por los latigazos y el peso de la cruz, han raspado dolorosamente el áspero madero. La nuca que sobrepasa al patíbulo, ha golpeado contra él al pasar para terminar apoyándose en lo alto del poste. Las puntas afiladas del gran casquete de espinas, ha desgarrado el cráneo más profundamente aún. Su pobre cabeza cuelga hacia delante, pues el grosor de la corona le impide reposar sobre el madero; y cada vez que la endereza renueva sus punzadas.
Jesús pendiendo no está sostenido más que por los dos clavos hincados en las dos muñecas. La costumbre algunas veces colocaba un asiento o sedile para fijar también los pies. El pie izquierdo de plano sobre la cruz de un sólo golpe de martillo hunde el clavo entre el segundo y el tercer metatarsiano. El ayudante endereza la otra rodilla y el verdugo acercando el pie derecho al madero que el ayudante mantiene plano, con un segundo golpe perfora dicho pie.
Todo se ejecuta con facilidad; luego con fuertes mazazos el clavo penetra en el madero. La posición del cuerpo sobre una cruz pensada hace extremamente difícil la respiración. El suplicio no ha hecho más que comenzar. En su cima dos clavos fijan el títulus trilingüe en hebreo, griego y latín "Jesús Nazareno, Rey de los judíos".
Frederick Farrar describe el efecto torturador pretendido: "Porque de hecho una muerte por crucifixión parece incluir todo lo que el dolor y la muerte puedan tener de horrible y espantoso, vértigo, calambres, sed, inanición, falta de sueño, fiebre, tétano, publicación de la vergüenza, larga duración del tormento, horror de la anticipación, mortificación de las heridas no cuidadas, todo intensificado hasta el punto en el que puede ser soportado, pero llegando hasta un nivel por debajo del punto que daría al sufriente el consuelo de la inconsciencia”.
Un médico llamó a esto " una sinfonía del dolor " producida por cada movimiento, con cada inspiración; incluso una pequeña brisa sobre su piel podría causar un dolor intenso en ese momento. Frecuentemente trae consigo el síncope. Jesús no quiso perder el conocimiento. “Si hubiera quedado cortado del todo el nervio! pero no, creo que sólo fue lesionado parcialmente. La herida del manojo de nervios está tocando el clavo y sobre él, enseguida que sea suspendido el cuerpo, será terriblemente irradiado, como se extiende una cuerda de violín sobre su puente. Vibrará a cada sacudida, a cada movimiento, renovando el horrible dolor. Y eso durante tres horas”.
Después de ser clavado Jesús fue levantado cumpliendo su propia profecía:
Juan 12:32y si yo fuese levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de que forma iba a morir.”
El Dr. Frederick Zugibe, cree que Cristo murió de un colapso debido a la pérdida de sangre y líquido, más un choque traumático por su heridas, además de una sacudida cardiogénica que ocasionó que el corazón de Cristo sucumbiera.

No está muy claro si Jesús fue crucificado en una cruz tipo Tau o en una cruz latina; los descubrimientos arqueológicos favorecen la última, y la antigua tradición religiosa la primera.

Bibliografía
Biblia de Jerusalem

Mar 23, 2011

212 - EL CRUCIFIJO SEGUN EL ARTE

Al contemplar nuestra historia comprendemos que somos un pueblo hijo de tres o cuatro ideas fundamentales.
De Israel aprendimos a diferencia de la mitología de las antiguas culturas, el concepto de monoteísmo, creer en un solo Dios verdadero.
De Grecia nos ilustramos que existe un Logos en el mundo y que nuestra inteligencia es capaz de penetrar en Él y que nuestro lenguaje es apto parta expresarlo.
De Roma comprendimos que hay que hacer sociedad con valores firmes y uniformes a la vez que formamos un ejército de ideales de conquista.
Del cristianismo asimilamos que el Logos se hizo carne, habitó entre nosotros y dio su vida por cada uno de nosotros.
De todo esto como herencia nos queda el concepto de dignidad de las personas (hombres, mujeres y niños) y la confianza en la razón – logos no sólo para dominar el mundo sino para comprender una religión que no va contra nuestra naturaleza.
El crucifijo no pudo venerarse públicamente en la época post apostólica por temor a los escarnios y a las persecuciones, motivo por el que hay ausencia de una documentación arqueológica.
El arte paleocristiano deriva del románico alto con una ascendente espiritualidad.
Para que los fieles pudieran reverenciar al Maestro adoptaron la alegoría, el símbolo, y, aún apelaron al sincretismo para despistar al Imperio en época de persecución, utilizando figuras de la mitología como Ulises u Orfeo al convertirlas en “David o el moscóforo en “El buen Pastor






El símbolo preferido fue el cordero al que colocaron todos los atributos de Jesús.
En el siglo IV apareció el monograma de Cristo, anagrama o Crismón, utilizado en los sarcófagos paleocristianos. De acuerdo a Eusebio de Cesarea y Lactancio, este consistía en las letras griegas Χ y Ρ (ro) aunque en otras versiones, la última se sustituyó por la letra Τ (tau) o por una pequeña cruz latina. Tiempo despues le añadieron las letras α (alfa) y Ω (omega) que representan el principio y fin de todas las cosas, como lo es también en esta religión, Cristo.
Este cristograma comenzó a aparecer en las monedas romanas después del Edicto de Milán en 313 con el que el Emperador Constantino establecía la libertad de culto para los cristianos. Hacia el siglo V una vez aceptado el cristianismo como religión oficial del imperio, la Cruz es exhibida en público sin más detalle.
Por el siglo VI se introduce el cordero con el signo de la redención sobre su lomo y después lo veneran recostado sobre el ara al pie de la Cruz, luego su costado aparece rajado y sangrando y por último se halla en la clave del leño, según una descripción del monje Rábula.
De esta misma época en la Cruz Vaticana, además de cordero con nimbo cerrado en dos medallas, trazaron el Redentor en la ampolletas del Tesoro de Monza. Jesús lleva nimbo crucífero.
Tiempo después en la Iglesia de San Esteban colocan a Jesús sobre una cruz gamada en medio de dos ladrones y encima el sol y la luna.
Más tarde el Hijo aparece de pie con los brazos extendidos en posición horizontal pero sin cruz. Paulatinamente fue avanzando hacia la representación del crucifijo y cuando se decidieron a adoptarlo como atenuante, añadieron la Resurrección.
Los crucifijos más antiguos corresponden al culto privado a cuyo género pertenece el del Evangeliario siriaco de 598 d. C. de la Biblioteca Laurentina de Florencia.
Cien años después El Concilio Ecuménico acordó la preferencia de la pintura o representación histórica sobre la simbólica del anagrama o crismón parta ser venerado en público.
Adriano I en época carolingia, ratificó los decretos del Concilio de Nicea de 787 acabando con las controversias en torno a la veneración de imágenes.
Según se desprende del texto de Anastasio, la figura del Salvador aparece esculpida en bajorrelieve.
Es probable que acorde a la costumbre romana, el Salvador debió ser crucificado desnudo como se exhibían a todos los condenados a muerte.
De acuerdo a San Ambrosio y a San Agustín, la iglesia por pudor acordó vestir la imagen colocándole el colobium o túnica sin mangas que descendía hasta las extremidades inferiores, con una especie de cinturón que viene pendiente desde los riñones como proyectando el crucifijo moderno desde las representaciones del siglo VIII.
Ya por el siglo X, el vestido que cubría todo el cuerpo se redujo a una enagüilla sujeta a la cintura, tradicionalmente trazaron el crucifijo como le conocemos hoy día. Esta representación final se observa en el donado por el emperador Carlo Magno a la Basílica de San Pedro.
Una desviación como afrenta albigense, colocó la cruz en forma de pata de oca con los brazos angulados hacia arriba, posible influencia en las representaciones germánicas.
Su aspecto pietista reveló la agonía y el cadáver, imágenes ligadas y ancladas al viernes de pasión, tal vez anulando en el imaginario colectivo el emblema de su inmortalidad en la Resurrección.
En la cruz fue torturado y muerto el inocente. Él entregó su vida por amor a la humanidad, allí nos amó hasta el extremo. Él libremente entregó la vida, no se la arrebataron; Él decidió anunciar la buena noticia del reino en medio de una sociedad que destruía la verdadera vocación humana”.
Todo este trasegar en el arte por veinte siglos de historiadura, nos indica que en el fondo hay una pluralidad invitada a converger en un punto central, el Hijo del Padre se encarnó en la humanidad, que lo ha interpretado de diferentes maneras acorde con su etnia, idioma, costumbre, geografía, política, sociología, psicología e interés personal, pero que debe vivir su enseñanza en la construcción del Reino, Redención o Cielo.
Contemplar a Jesús en la cruz nos refiere a las cruces que viven los hombres y mujeres de hoy. "Contemplar a Jesús en la cruz nos recuerda nuestra identidad”.
Hay que sobrepasar la dogmática y encaminar los esfuerzos de unión ecuménica hacia ese mandato del Salvador. “Que todos sean uno con un solo Dios y una sola Iglesia de Cristo”.

Bibliografía a solicitud.

Feb 13, 2011

211- LAS MIRADAS DE JESUS

La amígdala cerebral ha sido vinculada en el pasado a las emociones y al estado mental del ser humano.Según los investigadores del Hospital General de Massachusetts y de la Escuela Médica de Harvard, en Estados Unidos, el nuevo hallazgo anatómico y fisiológico, sugiere que la amígdala pudo haber evolucionado en el ser humano para manejar mejor las redes y vínculos sociales.
Los participantes, con edades entre 19 y 83 años fueron sometidos a un escáner cerebral de imágenes de resonancia magnética para medir el tamaño de varias estructuras cerebrales, incluida la amígdala.
Hoy el resultado del estudio de investigadores de Dartmouth ha descubierto que la dirección de la mirada de una persona influye en otra en el modo en que su cerebro responde al miedo y a la cólera, expresados al activarse específicamente la amígdala cerebral, una estructura en la profundidad de este órgano.
El sentido que cobra un fenómeno social para un sujeto se basa en su experiencia existencial, la cual es situada en un aquí y en un ahora social e histórico.
Miremos cual sería el sentido humano social y espiritual de Jesús en su vida pública.
En el Nuevo Testamento, los evangelios no nos describen el color de los ojos de Jesús.
Los artistas en el mundo pictórico han querido recrear la imagen de su rostro colocándole tonos: azul, verde, café o negro en sus pupilas, sin embargo, de forma maravillosa éstas Sagradas Escrituras enuncian sobre su mirada diversas imágenes literarias divinamente espirituales que tocaron el corazón y conciencia de sus discípulos, pues los amaba y respetaba.
Algunas citas del Evangelio nos ilustran:
Mc:2,4-ss al paralítico de Cafarnaúm y a sus ayudantes: “Al ver Jesús la fe de ellos
Mc:3,5 Otra vez su mirada está cargada de tristeza y de enojo ante los jefes religiosos carentes de compasión: “Entonces Jesús paseó sobre ellos su mirada, enojado y muy apenado por la dureza de sus corazones, y dijo al hombre: Extiende la mano. El hombre la extendió y su mano quedó sana"
Mc:3,34 una mirada familiar “y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de Dios es hermano mío y hermana y madre
Mc:6,34 a las muchedumbres hambrientas de pan: “Y vio una gran multitud y tuvo compasión de ellos
Mc:8,33Pero Jesús dándose la vuelta vio muy cerca a sus discípulos. Entonces reprendió a Pedro y le dijo ¡Pasa detrás de mí, Satanás! Tus ambiciones no son las de Dios, sino de los hombres". Aquí hizo una mirada de reproche.
Mt:9-22 a la humilde hemorroísa: "Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija"

Mc:10:21 en el caso del joven rico, le debemos a Marcos esta pincelada: Jesús le miraba con afecto pues deseaba la vida eterna. “Entonces Jesús le miró con cariño” Captaron sus ojos la fuerza de su amor pero parece imposible que aquel joven se le escapara a Jesús. Lo más probable es que el joven habría cerrado antes sus ojos. Jesús, que conocía la limpieza de su corazón y el fondo de generosidad y de entrega que existe en cada hombre, en cada mujer, fijando en él su mirada, le amó con un amor de predilección y le invitó a seguirle.
Mc:10,23Entonces Jesús paseó su mirada sobre sus discípulos y les dijo: ¡Qué difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riquezas! ” era una mirada de advertencia.
Mc:11,11 poco antes de expulsar los mercaderes del Templo hizo una mirada de juicio “Entró Jesús en Jerusalén y se fue al Templo. Observó todo a su alrededor y, siendo ya tarde, salió con los Doce para volver a Betania.”
Lc:7,44 más, cómo miraría Jesús, con compasiva ternura, a la prostituta arrepentida: cuando dijo a Simón “¿Ves a esta mujer?”
Lc:13,12 con misericordia a la pobre mujer encorvada: “Cuando Jesús la vio, la llamó y dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad"
Lc:19,5 Mira a Zaqueo con simpatía y encanto fascinante quien por su baja estatura y oficio de administrador de burdeles en Jericó (Niza) ha subido a un sicomoro: "Cuando Jesús llegó a aquel lugar mirando hacia arriba, le vió y le dijo: Baja enseguida, Zaqueo, porque hoy quiero hospedarme en tu casa"
Lc:19,41Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella
Lc:21,1-2 En el caso de la viuda generosa, su mirada está llena de penetración y admiración: "Levantando los ojos, miraba a los ricos que echaban sus ofrendas... Vio también a una viuda muy pobre que echaba dos blancas...” o monedas.
Lc:23,28ª con las piadosas mujeres que le seguían camino del Calvario las miró con compasión y pena y luego la que dirigió a la ciudad de Jerusalén “Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: "Hijas de Jerusalén...
Lc:2,61-62De nuevo Pedro lo negó, diciendo: Amigo no se de que hablasTodavía estaba hablando cuando un gallo cantó. El Señor se volvió y fijó la mirada en Pedro. Y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes de que cante hoy el gallo me habrás negado tres veces y saliendo afuera lloro amargamente.”
Fue la mirada de enojo, profunda y transformadora que dirigió a su discípulo. Ante esta presión, la fidelidad inquebrantable de Pedro se resquebrajo y en tres ocasiones consecutivas negó a su Señor, pero en ese terrible momento de fracaso Pedro se encontró con la mirada dulce de Jesús quien no le reprendió.
Jn:8,10Enderezándose Jesús y no viendo a nadie sino a la mujer...
Jn:19,26-27 Destaquemos, en fin, dos últimas miradas. La mirada más generosa y entregada que conocemos: “Cuando vió Jesús a su madre y al discípulo a quien él amaba, dijo a su madre: Madre, he ahí a tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí a tu madre"
Los reconocía siempre como personas humanas, dignas y responsables, a las cuales ofrecía su auxilio.
La mirada de Jesús es algo que trasciende a lo puramente físico, y que va más allá de cualquier consideración en el estricto sentido humano de la palabra.
J. Renaut dice “La autoridad se ha evaporado, el maestro y el alumno se han convertido en dos iguales. Nuestra sociedad entró en una dinámica irreversible e ilimitada de democratización en que el otro es un alter ego. En estas condiciones, se vuelve inadmisible soportar la menor relación disimétrica entre los ciudadanos
El desequilibrio de poder entre las generaciones ha sufrido cambios sustanciales. Si bien en la actualidad las relaciones intergeneracionales siguen siendo asimétricas a favor de los mayores, hoy los adolescentes son considerados como sujetos de derechos: pueden expresar sus opiniones, acceder libremente a la información, participar en la definición y aplicación de las reglas que organizan la convivencia, participar en tomas de decisiones, etc.
De acuerdo a Tedesco y Fanfani, el reconocimiento de los derechos a los adolescentes, aunado a la erosión de las instituciones escolares, está en el origen de las fracturas de las relaciones pedagógicas verticales y unidireccionales, las cuales primaron durante muchos años en los colegios.
Dubet y Martuccelli También se puede agregar que los conflictos en las relaciones pedagógicas corresponden a una ruptura de los ideales clásicos en los cuales los maestros fueron formados.

Bibliografía a solicitud de los lectores.

Dec 28, 2010

210 - EL ROSTRO DE JESUS

Se daría una fortuna por conocer el exterior de Jesús.
La cabeza de Homero pintada sobre un panel de vidrio del Templo de Isis en Cencreas, puerto occidental de Corinto, tiene una sugestiva similitud con las cabezas bizantinas de Cristo. Posiblemente las cabezas imaginarias de Cristo se tomaron del modelo más grave del repertorio griego, como la del poeta de la Ilíada, aunque otros creen que fueron tomadas de los rostros de Alejandro magno elaborados por discípulos de la escuela escultórica de Fidias y Praxíteles.
Así como Virgilio conocía a sus diosas por su modo de andar, nosotros deberíamos conocer a Jesús, por su sonrisa, en su mirada y en la dulce armonía de sus facciones.
El viejo Testamento no es ajeno y describe la belleza de algunos personajes.
1 Samuél: 9,2De la tribu de Benjamín había un hombre llamado Cis, tenía un hijo que se llamaba Saúl, joven y muy alto de estatura. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo"
2 Samuél:14,25 Es celebrada en la escritura la belleza de Absalón, אַבְשָלוֹם “Paz del padre:
No había en Israel un hombre que se le pudiera comparar, era hermoso y gallardo, desde la planta del pié hasta la coronilla. Una vez al año cortaba su cabellera, la cual era valorada en 200 siclos de plata"
¿De Jesucristo se podrá decir algo?
En los primeros siglos Clemente y Tertuliano pudieron sostener la extraña tesis, de la fealdad de Jesús, aduciendo esa descripción con la que se quería ver la profecía cumplida en la pasión del Mesías de:
Isaías 53,2-3. "crecerá, como una humilde planta y brotará como una humilde raíz en tierra árida. No es de aspecto bello, ni es esplendoroso; le hemos visto y nada hay que atraiga nuestros ojos ni llame nuestra atención hacia él: despreciado y el desecho de los hombres, varón de dolores y que sabe lo que es padecer; y su rostro como cubierto de vergüenza y afrentado; por lo que no hicimos ningún caso de él"
Tertuliano agregaba: "si hubiese sido hermoso, nadie se hubiese atrevido a tocarlo, ni con la punta del dedo y si le escupieron el rostro era porque era feo".
Juan Crisóstomo con palabras opuestas a las de Isaías, toma las del salmista para referirse al Mesías Vencedor, y dice:
"eres, el más hermoso de los hijos de los hombres, la gracia está en tus labios. Su poder de atracción era extraordinario, arrastraba a las muchedumbres y sus enemigos lo catalogaban de seductor"
En los evangelios se dice de su hermosura corporal, que Jesús mientras hablaba en Cafarnaúm, una mujer exclamaba: "feliz el vientre que te llevó y los pechos que te alimentaron".
"Todos los niños se acercaban para hacerse bendecir"
El evangelio que deja en la penumbra los rasgos de Jesús nos habla de sus miradas.
En Nazaret y Jerusalén esa mirada paraliza el brazo de sus enemigos, en Getsemaní hace retroceder a los criados del pontífice, llega al fondo del corazón de Natanael y hace conmover a la hemorroisa, llena de gozo el alma de Zaqueo y desata lágrimas en el interior de Pedro.
Epifanio, monje del siglo IV destaca la hermosura de Jesús al decir que era el mismo retrato de su madre y asegura, que "Cristo tenía el rostro, no redondo, sino alargado, como el rostro de su Madre, a la cual se parecía en todo"
Los antiguos decían que los hijos se parecen a las madres, y maría es la más bella entre todas las mujeres.
Agustín de Hipona declara que “lo que prueba que Jesús es hermoso, es que nadie jamás ha sido tan amado e insinúa que el que encuentre en el alguna fealdad no le ame
Tomás de Aquinodeduce que su cabello no era rubio, ni su tez sonrosada, pues no le caía bien para la proporción de su belleza corporal que emanaba, reverencia y atracción de su rostro
El Cardenal Gomá hablando de la belleza corporal y del cuerpo bien formado, dice “tenía un continente grave y un rostro como espejo de las perfecciones del alma. Su mirada serena y dulce en unos ojos luminosos que permiten adivinar las profundidades del espíritu, bajo una frente despejada y un delicado perfil
Hay otras descripciones antiguas de Jesús algunas hechas con devoción para la posteridad.
Juan Damasceno describe en el siglo Vlll una imagen de la época de Constantino en el siglo lV la que mandó reproducir en pinturas y mosaicos. "de ojos hermosos, nariz larga, cabellos ondulados, cuerpo un tanto encorvado, aspecto joven, barba negra, un tinte de color amarillento como el de su madre y dedos largos"
Andrés de Creta en el siglo Vll “representa a Jesús con cejas unidas, ojos bellos, de rostro alargado, cuerpo un poco encorvado, de buena estatura y aspecto de hombre joven, semejante a la Madre de Dios
En la carta de Léntulo, fabuloso predecesor de Pilatos enviada al senado, al parecer es conocida en el siglo V y editada en el siglo Xll, aunque el cardenal Ricciotti la adjudica al siglo Xlll dice:
"es de elevada estatura, distinguido, de rostro venerable. A quien quiera que le mire, inspira a la vez amor y temor. Son sus cabellos ensortijados y rizados, de color muy oscuro y brillante flotando sobre sus espaldas y dividido en medio de estas al modo de los nazarenos su frente despejada y serena, su rostro sin arruga ni mancha, es gracioso y de encarnación no muy subida.
Su nariz y su boca son regulares. Su barba abundante y partida al medio. Sus ojos de color gris azulados y claro. Cuando reprende es terrible; cuando amonesta es dulce, amable y alegre sin perder nunca la gravedad. Jamás se ha visto reír, pero si llorar con frecuencia. Se mantiene derecho, aunque inclinada su cabeza. Sus manos y sus brazos son agradables a la vista. Habla poco y con modestia. Es el más hermoso de los hijos de los hombres

Nicéforo por su parte, nos describe a "Jesús de una estatura de 7 palmos (1,75cm.), sus cejas negras, sus ojos oscuros eran vivaces y de irresistible dulzura. Su rostro ovalado, tenía el color del trigo cuando empieza a madurar: se parecía mucho al de su madre. La gravedad, la prudencia, la dulzura y una clemencia inalterable, se pintaban en su semblante"
Es imposible llegar a obtener un verdadero rostro de Jesús de Nazareth.
Los artistas, pintores, escultores, antropólogos, y los reconstructores por medio de las más modernas técnicas en supercomputadoras, se recrean digitalmente tratando de vislumbrar mediante el diseño gráfico, esta faz de quien llegó a ser la más alta expresión de la antropogénesis al alcanzar la inimaginable humanidad y divinidad.
Los canales de TV internacional impresionan al público con imágenes como la que estremece nuestro profundo sentido espiritual de cristianos en el excelente trabajo de Ray Downing en 3D basado en datos del Sudario de Turín y presentado por History Channel.
Queda hoy día por colocar en correlación las imágenes de Jesús surgidas de aquellas reconstrucciones históricas y las afirmaciones de fe.
El Jesús de la Historia es un personaje que permanece abierto a la investigación empírica de cada uno y de todos los investigadores.
La Resurreción por su misma naturaleza aunque es real, queda por fuera de estudio al no ser un acontecimiento temporo-espacial.
Bibliografía
Biblia de Jerusalem
History Channel: "El rostro de Jesús"
Rodríguez Garcés C.A: "El rostro de Jesús" art 98 primera parte.
Tertuliano: "Apologeticus, I, 1, 1ss"

Dec 22, 2010

209 - DE LAS CATACUMBAS A BERNARDONE

Siendo aquellos primeros cristianos unas comunidades de cultura helénica, copiaron dicha forma de expresión corriente en sus sitios de reunión durante la época de persecución, así las catacumbas cubrieron sus muros de frescos alusivos a las imágenes literarias de las Escrituras.
Sincréticamente tomaron figuras de Orfeo o Dionisos para convertirlas en David o el Buen Pastor.
La antigua fiesta de los cristianos no fue la navidad, sino la pascua, solamente la resurrección del Señor constituyó el alumbramiento de una nueva vida y, así, el comienzo de la iglesia. En Antioquía de Siria por el año 41 se llamaba despectivamente "cristiani" a los seguidores de un tal Crestus.
Por eso ya Ignacio de Antioquía (+ en 117 d. C.) llama cristianos a quienes “no observan ya el sábado, sino que viven según el día del Señor
Ser cristiano significa vivir pascualmente a partir de la resurrección, la cual es celebrada semanalmente en la festividad pascual del domingo.
Que Jesús nació el 25 de diciembre lo afirmó ya con seguridad por primera vez Hipólito de Roma, en su comentario de Daniel escrito más o menos en el año 204 d.C.
Bo Reickeel investigador que trabaja en Basilea, basándose en ciertos indicios, cree poder demostrar que ya Lucas en su evangelio presupone el día 25 de diciembre como el día del nacimiento de Jesús: en ese día se celebraba entonces la Fiesta de la consagración del Templo, establecida por Judas Macabeo en el año 164 a.C. y la fecha natal de Jesús simbolizaría de esta manera que, con él, como verdadera luz de Dios que irrumpe en la noche del invierno, se operó realmente la consagración del templo, la llegada de Dios a esta tierra.
Inicialmente los cristianos pintaron frescos sobre los muros, luego hicieron bajo-relieves, para continuar con las imágenes de bulto a manera de unas estatuillas, dando la impresión que estas a medida que pasaba el tiempo iban desprendiendo progresivamente de los planos verticales, liberándose hacia una tercera dimensión.
Tomaron figuras del paganismo y las sincretizaron o convirtieron en figuras cristianas así un Orfeo pudo transformarse en David o en Jesús como Buen Pastor.
La iconografía produjo imágenes y escenas alusivas a los episodios de Infancia de Jesús, bebiendo en las fuentes de los Evangelios Apócrifos, lo que despertó el pietismo y la sensiblería de las gentes causando deformidades del mensaje por las inculturaciones diversas que vivió la tradición franciscana. Esto marcó en el imaginario colectivo fuertemente, una interpretación a la manera de historia secular de Jesús histórico.
La representación del pesebre durante la Edad Media está llena de naturalidad y significado, existe un pesebre de antes de Francisco de Asís, elaborado en relieve en marfil por el año 1000 llamado “Il Guenesis” y se halla en el museo Vaticano, en este vemos a la Virgen recostada, el Niño en un pesebre o sepulcro bajo la estrella, tres personajes acuden a ella como los sabios de Oriente. José de espaldas al evento, meditabundo y pensativo invadido por la duda de los celos; al extremo opuesto, están dos comadronas que bañan al Niño cuyo significado es bautismal.
Sin embargo, el especial calor humano que tanto nos conmueve en la fiesta de navidad y que incluso en los corazones de la cristiandad ha sobrepujado a la pascua, se desarrolló por primera vez en la Edad Media, y aquí fue Francisco de Asís el que, partiendo de su profundo amor al hombre Jesús, hacia el Dios-con-nosotros, contribuyó a introducir esta novedad.
Su primer biógrafo Tomás de Celano, dice:
Más que ninguna otra fiesta celebraba él la navidad con una alegría indescriptible. Él afirmaba que ésta era la fiesta de las fiestas, pues en ese día Dios se hizo un niño pequeño y se alimentó de leche del pecho de su madre, lo mismo que los demás niños. Francisco abrazaba, ¡y con qué delicadeza y devoción! las imágenes que representaban al niño Jesús y lleno de afecto y de compasión, como los niños, susurraba palabras de cariño. El nombre de Jesús era en sus labios dulce como la miel
Otro biógrafo de Francisco: San Buenaventura narra:
"Tres años antes de su muerte, él quiso celebrar en Greccio el recuerdo del nacimiento del Niño Jesús, y deseó hacerlo con toda posible solemnidad, a fin de excitar mayormente la devoción de los fieles. Para que la cosa no fuese adjudicada a manía de novedad, primero pidió y obtuvo el permiso del Sumo Pontífice"
Francisco, ayudado por un amigo soldado llamado Juan de Grecio, conocido como "velita” inició los preparativos dos semanas antes del 25 de diciembre. Eligió un lugar abierto donde pusieron un paño blanco, igual que sobre un altar y llevaron una gran cantidad de heno.
Trasladaron enseguida un asno, un buey y otros animales.
Diez días antes de la Nochebuena convocó a toda la aldea para celebrar una misa en el sitio de la representación en vivo. Llegada la Nochebuena de 1223 en la villa de Greccio instaló un pesebre lleno de heno, junto al cual puso los animales, con dispensa del Papa Honorio lll colocó un altar y el obispo Ugolino celebró la misa de medianoche, el diácono Francisco cantó el evangelio y pronunció un sermón que conmovió vivamente a la gente.
Una referencia narra:
"Se celebró el rito solemne de la Misa sobre el Pesebre, y el sacerdote gustó un consuelo insólito. Francisco, se revistió de ornamentos diaconales, porque era diácono, y cantó con voz sonora el santo Evangelio; aquella voz robusta, dulce, límpida, sonora, arrebató a todos en deseos de cielo. Después predicó al pueblo y dijo cosas dulcísimas sobre la natividad del rey pobre y sobre la pequeña ciudad de Belén. Frecuentes veces, también, cuando quiso nombrar a Cristo Jesús, inflamado de inmenso amor, lo llamó el Niño de Belén; y aquel nombre de Belén lo pronunció llenándose la boca de voz y más aún de tierno afecto, produciendo un sonido como balar de oveja; y cada vez en el nombrar Jesús o Niño de Belén, con la lengua se lamía los labios, como queriendo retener también con el paladar toda la dulzura de aquella palabra".
La idea de reproducir el nacimiento había rescatado la ya olvidada hacía siglos Misa de Media noche.
Esta celebración se popularizó rápidamente en todo el mundo cristiano y de las representaciones en vivo se pasó a la utilización de figuras de barro.
Los monjes franciscanos promovieron de esta manera la devoción al pesebre y al Vía Crucis.

Bibliografía:
Biblia de Jerusalem
Card. Joseph Ratzinger “El rostro de Dios” Ed. Sigueme, Salamanca 1983, 19-25.
Fray Tomás de Celano “Hagiografías sobre san Francisco de Asís
S, Buenaventura, “Legenda Maior c. X, n. 7

208 - LA CASITA DE NAZARETH

Dos textos de la Nueva Alianza relatan en forma de midrash, el Misterio de Encarnación y el crecimiento de dos figuras complementarias a manera de bisagra bíblica entre el Antiguo y el Nuevo Testamentos, Juan y Jesús, según Mateo 1,1; 2,23 Lucas 1,1; 2,52.
Este último presenta en paralelo entre los dos personajes: anunciaciones, nacimientos y crecimiento corporal y espiritual.
Lc:2,39Crece el niño” y su despertar espiritual, se presenta lleno de misterios.
El Espíritu empieza a asomarse en sus ojos y reacciona ante la mirada de su Madre que lo contempla. Se alterna su brillo y se desvanece, como si tratase de asomarse el alma en torno de su morada.
Más tarde aprende a sentarse derecho; trata de ponerse de pie, agarrando una silla o una butaca, avanza, se admira y se asusta de sí mismo por su propio atrevimiento.
Hace uno, dos o tres pasos y cae en brazos de la Madre, que lo convida con cariño, y con caricias, al tiempo que trata de descifrar sus primeros sonidos.
En su alma hay capacidad especial para leer el rostro de quienes le rodean. Copia el comportamiento de su Madre y aprende por mímica y por imitación.
La fe de la Madre influye inconscientemente en el alma del Niño, que despierta en su lento desarrollo, siempre perseguido por la mirada infatigable de Ella, sobre todos sus movimientos, palpando con sus dedos y jugando con los pies que se balancean.El rostro de María fue su primer espejo donde aprendió a conocer el mundo que lo rodeó.
Cada caricia de Ella a su Hijo fue como un acto de adoración.
Para cuando Jesús pudo pronunciar el nombre de Dios, había recogido en su alma todas las enseñanzas de María.
Creció y salieron de su boca las preguntas misteriosas que hacen todos los niños a sus padres y mayores. Sus relaciones fueron estrechas, aprendiendo lo cotidiano, delante del hornillo de barro, o de la vasija de harina o del manejo del cántaro con agua en un rincón de la casa, para dirigirse a la fuente y volver con él sobre la cabeza, situaciones que posiblemente causaron admiración en los vecinos de su barrio.
Era deber de todo matrimonio israelita, el enseñar a rezar a sus hijos, recayendo la obligación sobre el padre.
La Sagrada Familia fue un nuevo modelo de creación humana en Nazareth, pues quien introdujo el contenido de estas formas de oración fue la Virgen en su Hijo.
José y María rezaban el Shemâ Israel “Oye Israel” y Jesús con qué prontitud y fervor repetiría los versículos,
El Señor Nuestro Dios es el único Señor -Debes amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Las palabras que hoy te propongo, tienes que conservarlas en tu corazón y enseñarlas a tus hijos. Habla de ellas cuando descanses en casa, cuando vayas de camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Debes ligártelas a tu mano y tenerlas como señal siempre ante tus ojos. Escribirlas sobre el dintel de tu casa
Estas frases más que las escrituras fueron la esencia de su enseñanza, para responder los ataques de los letrados.
Antes de que Jesús supiese de memoria esta oración, había puesto María en sus vestidos la señal de Hijo de Israel, cosiéndole unas hebras azules con borlas, que él debía llevar como distintivo. Escuchaba con toda atención a José en la tonada de la mañana y de la tarde, como profesión de fe de un Israelita piadoso (Hassidim).
En el marco de la puerta estaba clavada una caja de madera o Mezuzah, cuya abertura permitía tocar el pergamino, donde estaban escritos algunos fragmentos de los textos sagrados. Así al salir de casa levantaba la mano para tocarlos a manera de agua bendita entre los actuales cristianos piadosos.
Es posible que José con sus brazos alzara al Niño para asir los escritos.
Todas las oraciones de la casita de Nazareth sobre la vía Marmión, subían al cielo, con el mayor fervor de la Sagrada Familia.
!Cómo sería este mundo! si los padres se dedicaran a mimar y enseñar a los hijos con este modelo moral, ético y costumbrista para hacer de esta Colombia amada un verdadero paraíso terrenal conectado no con la Internet ni el celular, sino con la divinidad, con el Dios de Jesús de Nazareth, mediante su Hijo y por acción del Espíritu Santo.

Bibliografía:
Biblia de Jerusalem:
González Antolinez Samuel cjm: "Los orantes del pesebre" art 121 de esta página.
Rodríguez Garcés C. A: "Costumbrismo de la Sagrada Familia"
Rodríguez Garcés C. A: ¿Qué sabes sobre el pesebre? art 46 de esta página.
Willam Francisco Miguel: "Vida de María la madre de Jesús"

Dec 21, 2010

207 - HE PHÂNE O PRAE-SEPAS

Lejos del sentido lucano del tercer Evangelio en el Nuevo Testamento, nuestras generaciones actuales desconocen el sentido cultual, ritual y religioso de esta sagrada celebración.
Los griegos consagraban el pino a Dionisio, dios de la fertilidad.
Si bien es cierto que tradicionalmente las antiguas civilizaciones relacionaban el solsticio de invierno con el nacimiento del sol en 21 de diciembre, la Iglesia Católica en el siglo IV para eliminar el último bastión pagano en que participaban los cristianos a manera de carnaval, suplantó la Saturnalia romana por la Natividad de Cristo y fijó la fecha del 25 de dicho mes para celebrar el magnánimo acontecimiento.
Transformó el Solis invictus por el Cristus invictus.
El nombre de “cristianos” con que fueron denominados despectivamente por las culturas griega y romana los seguidores de ese tal משיח o Mashiah, Cristus, o Ungido en Antioquía de Siria por el año 41 d.C., se devalúa y se pierde en su sentido universal.
No comprendemos que la Biblia es una relectura religiosa de la Historia de Israel y del Nuevo Testamento y no como una historia leída inadecuadamente a manera de novela simplista y reduccionista.
El pesebre corresponde desde el año 80 d.C. a la concepción de Lucas para avalar el Misterio de la Encarnación, pero en nuestra confusión creemos que es una escenografía doméstica adornada de elementos decorativos acompañada por rezos y cantos pasados de moda.
La tradición cuenta que san Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil, árbol consagrado a Thor, y en su lugar plantó un pino, que al ser perenne simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas.
América durante los siglos XVI y XVII heredó las tradiciones judeocristianas inculturadas en Europa, tanto de Italia como de España y traídas por los monjes colonizadores en forma de representaciones para catequizar a indios y esclavos negros, quienes de paso no aportaron nada a estas fiestas en su condición no cristiana.
Los frailes introdujeron las costumbres navideñas cristianas durante el proceso de evangelización de los nativos, como los nacimientos que tomaron un papel importante.
Los primeros religiosos franciscanos flamencos vinieron a México y entre ellos sobresalió Fray Pedro de Gante quien describió en el Códice Franciscano, cómo preparaba los cantos y los rezos para los mexicanos:
" ...hizo venir a los indios de toda la comarca y en un patio que se llenó a reventar, se cantó el himno`Ha nacido el redentorï".
Las iglesias contaban con capillas "posas" que utilizaban los religiosos y los vecinos para sus solemnes procesiones de Navidad.
Fray Pedro en la escuela que fundó en Texcoco, adiestró a los indígenas en la elaboración de las figuras y los detalles de los nacimientos para estas procesiones.
La gastronomía incorporó muchos elementos nativos para estos festines de fin de año.
Así recibida la esencia del culto al Nacimiento de Cristo desde la España colonizadora, se fueron agregando las reinterpretaciones que luego de ser ilustrativas de la celebración han sobrepasado en forma desmedida el sentido bíblico del autor del tercer Evangelio. Hacemos “pesebres” sin pesebre, es decir, sin la cuna de piedra de nacimiento que ha desaparecido de las elaboraciones populares, en que se colocan las tres figuras representativas de “madre, padre e hijo” acompañadas de los animales que no son bíblicos sino deducidos posteriormente en la interpretación franciscana de la Edad Media y muchos elementos que nada tiene que ver con la interpretación.
Hay quienes se jactan de fabricar gigantescos escenarios que no pasan de ser maquetas ingeniadas maravillosamente que atraen al público con fines más comerciales que religiosos, sin sentido cristiano.
La invasión comercial desmedida de adornos y accesorios incluso de alta tecnología que alegran esta época desvía especialmente la imaginación de los niños al omitir la lectura bíblica reemplazándola por fotografías in vivo al pie de un viejo gordo y canoso sentado en un carro arrastrado por seis renos que vuelan.
Imagen fantasiosa e ingenua que indica ignorancia y cultura deficiente lejos del sentido teológico del Misterio de Encaranación del Hijo de Dios en la humanidad, que interpretado en la religiosidad popular como Niño Jesús, no nació en el polo norte en una aparato de esta índole sino en una cuna de piedra, (he phâne, prae- sepas, presepio o pesebre)
Los hogares españoles se vieron adornados con el árbol de navidad hacia el año 1870 cuando Sofía Troubetzkoy de origen ruso, después de enviudar del duque de Morny, hermano de Napoleón Bonaparte, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español Pepe Osorio, el Gran Duque de Sesto, uno de los mayores promotores de la Restauración borbónica que permitió subir al trono a Alfonso XII.
Papá Noel es una figura comercial cuya trayectoria transfigurada fue divulgada por los dibujantes de Coca-Cola en una imagen gnómica veinte siglos después del nacimiento de Cristo en Judea, que originó en esta sociedad de consumo un acaparamiento de la imaginación de los ilusos e ingenuos contemporáneos.
Recordemos que el fundamento de la celebración de la Navidad es el pesebre como sitio de juego y oración de la liturgia doméstica.
Bibliografía a solicitud de los interesados.

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