Oct 7, 2012

229 - LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Es el inicio de la Eucaristía  y de muchas prácticas religiosas y cotidianas, sin damos cuenta de lo que significa, a lo mejor porque hundidos en esta sociedad neoliberal de consumo y  prisa,  nos  parece que santiguarnos no es rezar, sino un simple gesto para rezar. 
A veces no es un simple garabato aéreo apenas identificable; lo hacemos correctamente, sin detenernos, sin prestar atención, porque debemos rezar el Avemaría o el Padrenuestro o vamos a la misa dominical
Sin embargo, ignoramos esos escasos minutos de oración tan intensos, tan concentrados, como el hacer la señal de la cruz.
En castellano existen dos verbos y dos gestos: santiguarsepersignarse. Santiguar es una derivación popular de santificare; las dos formas coexisten en la lengua con significados  diferentes, aunque su etimología se presta a la comprensión.

Están en la misma relación que mortificar y amortiguar, multiplicar amuchiguar, testificar  y atestiguar verificar y averiguar, pacificar apaciguar.




Santiguar equivale a santificar o consagrar: su representación es una cruz y una invocación trinitariaPersignarse es aumentativo o factitivo, como persuadir, perseguir, perturbar. Se ha reservado a la triple cruz, en la frente, en la boca y en el pecho
Pronunciamos una súplica de protección: Por la señal de la santa cruz de nuestros enemigos líbranos Señor. Es una función protectora, frente a función consagratoria, del signarse o santiguarse. La señal es un uso cultural muy antiguo, que conserva su validez en nuestros días. Señal, marca, contraseña, etiqueta, reborde, broquel, etc.: la pluralidad de sinónimos indica la presencia multiforme de dicha práctica.

Las excavaciones en territorios del Oriente Antiguo han sacado a la luz asas de cántaro con letras o signos grabados, que identificaban al productor o el dueño de dicha mercancía. Son innumerables los sellos en forma cilíndrica provenientes de Mesopotamia y otros en forma de escarabajo provenientes de Egipto. El grabador elaboraba un diseño en negativo, trabajo de miniatura, a veces delicado. Un cilindro rodado sobre un material blando dejaba impresa la escena en positivo. Los potentados llevaban sellos de anillo, o pendientes del cuello o de la muñeca. Podían pertenecer al rey, a un ministro, a un secretario, y se empleaban con valor jurídico en los documentos. La delegación de autoridad podía ir acompañada de la cesión del sello personal. También el Antiguo Testamento documenta dicha costumbre como algunas citas lo describen.

Gn 38, 18.25 Ya el patriarca Judá llevaba su sello personal colgado de un cordel.
Gn:41,2 El Faraón se quitó el sello de la mano y se lo puso a Jose, delegando en él su autoridad imperial.
1Re:21,28 Jezabel escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los concejales y notables de la ciudad. El Doctor Marjo Korpel, un erudito del Antiguo Testamento de la Universidad de Utrecht, ha publicado in estudio detallado sobre un sello del siglo IX a.C. que perteneció probablemente a la infame Reina Jezabel.  
Est:8,8; cfr. 3, 12 El rey Asuero dice a Ester y a Mardoqueo: Vosotros escribid en nombre del rey lo que os parezca sobre los judíos y selladlo con el sello real, pues los documentos escritos en nombre del rey y sellados con su sello son irrevocables
 Jr:22,24 Jeremías usa la imagen del sello para indicar una pertenencia muy personal del rey al Señor: ¡Por mi vida, Jeconías, aunque fueras el sello de mi mano derecha, te arrancaría!. 
Ag:2,23 Según el profeta Ageo, el Señor dice a Zorobabel: Te haré mi sello, porque te he elegido.
Así se indicaba la procedencia y la pertenencia: un edicto emanado del rey, una casa propiedad de un personaje. La costumbre pervive en nuestros días con cambios accidentales. Gran parte de la publicidad, sí no toda ella, se monta sobre la marca, que el consumidor debe reconocer. Vemos una circunferencia con tres radios y reconocemos la marca del coche. Lo mismo sucede con detergentes, licores y películas.
Existe la marca o marco de calidad. Pero también pone uno una marca, un ex-libris, en sus libros y se bordan unas letras en sábanas o pañuelos. La costumbre moderna es tan sabida, tan consabida, que hasta podemos recibir su impacto de forma subliminar. Y por ella entendemos sin dificultad bastantes textos de la Biblia.
Marca y señal en la Biblia, algunos cuantos textos marcan la marca la posesión o tienen función protectora.
Gn 4, 15 El Señor marcó a Caín, para que no lo matara quien lo encontrara. Esa señal indica que está bajo la jurisdicción directa del Señor y que a nadie le está permitido hacer justicia en el homicida. Ezequiel desarrolla el tema en una visión.
Marca, en hebreo, se dice tau, o sea, la letra tau, que antiguamente se escribía con dos trazos en cruz. El escribano va marcando la tau, la cruz, en la frente; una señal que significa fieles al Señor, y en virtud de la cual se salvan de la matanza. Es una garantía patente que han de respetar los verdugos.
Ex:12,23 Algo parecido a aquella marca de sangre en jambas y dinteles de las puertas, cuando por las vías de Egipto pasaba el exterminador cobrando tributo de primogénitos.
Ex:28,36-37 El sumo sacerdote ostentaba una diadema con una joya en la cual estaba grabado Consagrado al Señor.
Jos:2,18 O como la cinta roja en la casa de Rajab, junto a la muralla de Jericó, que sirvió para salvar a toda la familia.
Job:31,35 él recita su alegato y después se lo entrega a Dios diciendo: Aquí está mi firma! o mi marca.
El Isaías Segundo anuncia la restauración del pueblo, su entrega al Señor: 
Is:44,5: Uno dirá: Soy del Señor, otro se pondrá el nombre de Jacob; uno se tatuará en el brazo: Del Señor, y se apellidará Israel. Como el propietario marcaba en el asa del cántaro su nombre, en señal de propiedad, así los israelitas se marcan en el brazo el nombre de su Señor y dueño.
Is:49, 16 En mis palmas te llevo tatuada, tus muros están siempre ante mí. Como si llevara debajo de la piel un diseño de la ciudad para recuerdo imborrable. Está también la marca protectora.
Ct:2,16 Es lo que ha dicho en otros términos: Mi amado es mío y yo soy suya. Es la unión del amor, fuerte como la muerte. El queda marcado con ella, para siempre.
El poeta del destierro aprovecha audazmente la imagen a Dios. Jerusalén, la ciudad que personifica al pueblo, es la esposa del Señor. Se queja de que su marido la haya olvidado, y él protesta.
Ct:8,6 Hacia el final del Cantar de los Cantares, ella habla apasionadamente: Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón. Quiere ser plenamente del otro, estar en él sin separarse jamás. No le pide que grabe su nombre en brazo y corazón, sino dice: grábame a mí, para ser totalmente tuya.
Ez:9,1 Por sus pecados Jerusalén está condenada, y el Señor despacha a los ejecutores de la sentencia. Conviene leer el texto: Entonces le oí llamar en voz alta: Acercaos, verdugos de la ciudad, empuñando cada uno su arma mortal. 2: Entonces aparecieron seis hombres por el camino de la puerta de arriba, la que da al norte, empuñando mazas. En medio de ellos un hombre vestido de linocon los avíos de escribano a la cintura. 3: Al llegar se detuvieron junto al altar de bronce. La gloria del Dios de Israel se había levantado del querubín en que se apoyaba, yendo a ponerse en el umbral del templo. Llamó al hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura, 4: y le dijo el Señor: -Recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén y marca en la frente a los que se lamentan afligidos por las abominaciones que en ella se cometen. 5: A los otros les dijo en mi presencia: -Recorred la ciudad detrás de él, hiriendo sin piedad ni compasión. 6: A viejos, mozos y muchachas, a niños y mujeres, matadlos, acabad con ellos; pero a ninguno de los marcados lo toquéis. Empezad por mi santuario.
Ap:7,2: El Apocalípsis recoge y transforma la escena de Ezequiel: 1: Vi después un ángel que subía de oriente llevando el sello de Dios vivo2: Con un grito estentóreo dijo a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y el mar: 3: -No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente con el sello a los siervos de nuestro Dios. 4: Oí también el número de los marcados: ciento cuarenta y cuatro mil de todas las tribus de Israel. El hijo lleva el nombre del padre, de quien procede: Ezequiel hijo de Buzi, Jeremías hijo de Jelcías. El templo lleva el nombre del Señor; los altares se dedican invocando el nombre del Señor. La bendición se realiza imponiendo, invocando el nombre del Señor sobre la comunidad.
En el Nuevo Testamento apreciamos
Ef:1,13Oyeron el mensaje de verdad y el anuncio de su salvación y creyeron en Cristo, fueron unidos a él y sellados como propiedad de Dios por medio del Espíritu Santo.
Ef:4,30 No irritéis al Espíritu de Dios, que os selló para el día de la liberación
La señal de la Cruz es para los cristianos el símbolo de su salvación.
Así de grande es la señal de la cruz y el nombre trinitario sobre esa criatura, que empieza a ser superhombre, hijo de Dios marcado para siempre
El Padre Gaspar Astete s.j. da inicio a su Catecismo exponiendo la Santa Cruz como lugar elegido por Dios Nuestro Señor para liberar al mundo del pecado. Para el buen cristiano es indispensable signarse y santiguarse bien, y continuamente, sin embargo, es  importante que no lo hagamos como algo mecánico, sino que podamos vivir este hermoso signo y aplicarlo según el fin para el cual es concebido por la Iglesia.
Marcamos nuestra actividad y nuestro reposo, gozos y dolores con la señal de la cruz y el nombre trinitario, y así vamos realizando nuestro ser cristiano a lo largo de la vida. Y también nuestra muerte será marcada con la señal de la cruz. 
Al empezar la Eucaristía, nos santiguamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y el sentido trinitario de la celebración eucarística, que volverá a expresarse en varios momentos, queda proclamado desde el principio.

Bibliografía
Biblia de Jerusalem
Luis Alonso Schökel:  "La señal de la Cruz"
Astete Gaspar: "El Catecismo de la Doctrina Cristiana"

Jun 21, 2012

228 - ABBA Y EL REINO, INSEPARABLES

A medida que avanzaba el conocimiento del misterio del Reino, se percibía con más claridad que Jesús, en definitiva, estaba hablando de Dios. Bajo esta imagen del  reino encontramos el actuar mismo de Dios (el reinar divino) su soberana actividad liberadora, Dios mismo totalmente preocupado por la salvación del hombre. Detrás de la preferencia por los pobres y los pecadores se iba delineando, bajo la imagen del Reino, cada vez con más claridad el rostro de un Dios que se nos hace encontradizo en nuestro presente y se introduce en el entramado de nuestra historia. 
Jesús respira la gozosa certeza de esta cercanía.
Se percibía que Jesús hablaba de Dios a medida que su claridad se expresaba en su actuar y en su predicar. En su preferencia por los marginados pobres y pecadores se va develando el rostro de un Dios que se hace encontradizo introducido en la historiadura humana y que percibimos en nuestro presente.
Hay dos días que no podemos maniobrar, el ayer y el mañana, así que el Reino de Dios nos habla del presente continuo en que edificamos nuestra vida.
Siendo un judío nunca pretendió fundar una nueva religión, él como predicador se convertiría en predicado. No conoció otro Dios que Jahvé, nombre dado a Moisés en el Sinaí para el pueblo hebreo.
En su intimidad con el Padre nunca se refirió a una relación diferente a la de su Hijo, vivió una experiencia de Dios de tal profundidad y transparencia que a través de los siglos la historia religiosa recibió de él una impronta indeleble.
Más allá de nombrar a Dios como Padre demuestra tal penetración de comunión que a diferencia de muchas religiones orientales en que se atribuye con un genérico al Dios supremo, Jesús en su arameo familiar le trata con el diminutivo “abbá”, vocablo empleado por los niños hacia sus progenitores.
En esa intensa e inmodificable expresión de Jesús para hablar de Dios o  para hablar con Dios, surgiría una afrenta de irreverencia y blasfemia,  pues jamás la piedad hebraica se atrevería a llamar a Dios con tanta confianza al decir papito. Esto anularía el rigor del tono solemne que indicaba distancia entre Dios y el hombre. Sin embargo sus discípulos impresionados asumieron este apelativo y se apropiaron de esta forma aramaica usada en sus oraciones cristianas creyendo haber heredado del Maestro el núcleo de su fe en Jahvé.
El mismo los había exhortado como recuerda Lc: 11,2 “Cuando oréis, decid: Padre  (posiblemente, Abbá)
Aunque conocía muchos nombres de Dios que la tradición le ofrecía: Eheyé Asher Eheyé, Yahvé, El, Betel, Sebao, Adonaí, Elohim, OlamRoyShalom, Shadai, Elyón, de acuerdo a las diferentes regiones y épocas, lo nuevo de Jesús es mostraros sólo un Dios no desde las categorías helenísticas, lejano, severo, vengativo y terrible como Zeus o el Dios de los judíos, sino cercano, misericordioso y de amor preocupado por su pueblo.
Lo novedoso es que lo tomó no de la sinagoga ni de los rabinos del Templo sino de la vida cotidiana de su aldea familiar, de la boca de los niños que llaman a su progenitor papá, del que se apropia para expresar lo que pensaba de él y lo que era para sí mismo, Abbá es el sello tierno y creador del nuevo rostro de Dios que identifica su mensaje del Reino.
Conviene recordar que es a la luz de aquel mensaje como Abbá debe ser interpretado, para no correr el riesgo de vaciarlo de su densidad histórico-salvífica, reduciéndolo a una fórmula intimista y sentimental”.
El amor del Abbá es tierno y creador al mismo tiempo.
En las religiones humanas este rostro de Dios no es común, para los griegos, la divinidad por su trascendencia, permanece extraña e indiferente a las vicisitudes humanas o para los judíos sólo se interesa por las miserias de su pueblo, Israel, como el Dios del pueblo elegido.
El hombre por natural inclinación tiende a no dar crédito a un Dios tal y opta por un Dios que sea, ante todo, alguien que castiga y recompensa, pero Jesús lo presenta como un Dios en quien la ternura es el primer calificativo de la justicia y el poder, en quien no existe más justicia y poderío que el amor.
¿De dónde sacó Jesús la certeza de que el Reino está cercano a los hombres y ofrece inimaginables posibilidades de salvación para los más necesitados
¿Acaso no de la excepcional experiencia de Dios que él había vivido como  Abbá suyo y de todos?
Es justamente sobre la base de este descubrimiento personal del amor paterno de Dios como Jesús podrá anunciar en el mundo la palabra de esperanza del Reino. La buena noticia (evangelio) de la cercanía de Dios a los pobres, él la adquiere por medio de su originalísima experiencia. La revelación que Jesús hace del misterio del Reino a los pequeños está precedida y posibilitada por la revelación que el Abbá le ha hecho a él.
Detrás de la predicación de Jesús está la revelación de Dios a aquel que es su Hijo; y se trata, no de un conocimiento intelectual, sino de una experiencia personal, que podríamos llamar de familia.
En la palabra Abbá y en la fórmula Reino de Dios tenemos seguramente el mejor y más expresivo resumen de la vida de Jesús y su sentido. El primer mensaje de estas dos palabras es su vinculación e inseparabilidad. El Abbá es una manera de designar a Dios. El Reino es una manera de ver la vida humana.

Bibliografía a solicitud
Biblia de Jerusalem

May 30, 2012

227 - LA ANTIGUA SOCIEDAD JUDIA

Sería importante hacer una reflexión sobre la clasificación social antigua y la nuestra contemporánea para tener un concepto aproximado de las condiciones de vida de la compleja sociedad palestinense del siglo I.
LA CLASE MEDIA, era escasa, la información que ha llegado hasta hoy sobre este grupo social de comerciantes y artesanos, pues la tradición procede más de las leyendas que de la realidad. Para los sastres, perfumistas, panaderos, carpinteros etc. su prosperidad económica dependía del Templo y al parecer, estaban muy bien pagados .Gracias a que dicha región es un puente entre los tres grandes continente, Asia, Europa y África, es un corredor por donde pasaban las caravanas de la seda con mercancías lujosas como: sedas, telas, joyas, perfumes y especies etc. Durante las fiestas se vendían recuerdos y objetos de lujo para los peregrinos, como también se alojaban en posadas y se suministraban las comidas y los elementos de cosas necesarias como nos recuerda el Texto Sagrado.
El consumo debía ser muy importante al tener por ley que gastar el segundo diezmo, Dt: 12,17-18 No podrán ustedes comer dentro de su ciudad el diezmo de su trigo, de su vino o de su aceite, ni las primeras crías de sus vacas o de sus ovejas, ni nada de lo que hayan prometido al Señor, ni de sus ofrendas voluntarias. Sólo podrán hacerlo delante del Señor su Dios, en el lugar que El escoja; allí en presencia del Señor su Dios y en compañía de sus hijos y de sus criados, y de los levitas que vivan entre ustedes, se alegrarán del fruto de su trabajo
No todos los judíos se atenían a estas disposiciones al no contar con excedentes de producción y pagar fuertes impuestos, pero los procedentes del resto de la Palestina debían gastarse buenas sumas de dinero favoreciendo a los comerciantes de la capital. Sin embargo, era complejo trasladar las compras para consumirlas en sus aldeas por lo que preferían venderlas allí. El costo era superior en Jerusalem donde los higos costaban tres veces más que en las aldeas. 
Pero Isaías: 3,16-23 nos describe bellamente con lujo de detalles la clase de accesorios que usaban las mujeres de Jerusalem por el siglo VIII a.C.
. A las mujeres de Sión, que son orgullosas, que andan con la cabeza levantada, mirando con insolencia, caminando con pasitos cortos, y haciendo sonar adornos de los pies… las diademas, las lunetas, los pendientes, los brazaletes y velos, las bandas de la cabeza y las cadenitas de los píes, los cinturones, los frasquitos de perfumes y los amuletos, los anillos, los adornos de la nariz, los vestidos elegantes, los mantos, los chales, y los bolsos, los espejos, los turbantes y las mantillas..” 

EL PUEBLO, a mayor descenso en la escala social, menos datos existen sobre estas clases sociales en que podrían percibirse algunas categorías. Los pequeños propietarios solían contentarse con consumir sus productos y hacer con ellos algunos intercambios o trueques de lo que les faltara, a la vez, que evitaban los impuestos del mercado (el IVA de la época)
En Judea y Samaría las exportaciones eran pequeñas y por lo general era el hijo mayor quien explotaba y administraba las fincas mientras que los otros hermanos debían hacerse obreros o expatriarse.
Galilea con una geografía más propicia por sus montañas y los riegos de los remansos del Jordán, podía tener exportaciones y un comercio más productivo con los paganos griegos, situación que dejaba pernear una religiosidad menos ortodoxa que en la Judea.
Hacia el año 150 a.C. muchos judíos huyeron de Galilea y los paganos se quedaron con las tierras incrementando sus dominios, pero Juan Hircano inicia la judaización del norte al decretar la migración de muchísimas familias campesinas a las montañas, logrando la reconquista donde los extranjeros tuvieron que convertirse o marchar 1ªMac:5,23-45. Fuera de los agricultores no hay datos o son poco conocidos, además que sus oficios eran mal vistos y despreciados, como dicen antiguas fuentes rabínicas:
El curtidor “huele tanto” que pierde su dignidad, de forma que su mujer puede separarse de él si quiere (caso excepcional, pues el marido era quien pedía el repudio de su mujer)
Los tejedores "eran tan mentirosos" que no eran admitidos para dar testimonio, lo mismo que la mujer o el esclavo.
El pastor "solía ser un ladrón" que se aprovechaba del rebaño en beneficio propio o iba a pastar a un campo ajeno.
El médico “se dedicaba a atender a los ricos y dejaba sin medicina a los pobres” (aún hoy sigue esta costumbre especialmente en la cosmetología y en la cirugía plástica al practicar procedimientos innecesarios)
La lista de los oficios era tan larga que no quedaría espacio para los oficios decentes.
El obrero o el jornalero, cuando no había buenas cosechas o los negocios eran malos o había competencia, el nivel económico tan bajo hacía perder su independencia, obligándolo a servir a otro amo bajo contrato o como obrero agrícola o en el trasporte de mercancías, o como ayudante en casa de un artesano o entrar a casa de un noble de la corte como criado.
Todo este conglomerado de trabajadores y con poco ingreso, “despreciados por la casta de los escribas y de los fariseos”, formaba parte importante del pueblo de Israel, siendo llamados ham ha´ares o los incultos, como pueblo de la tierra.
LOS NECESITADOS, por una enfermedad, un accidente o un mal negocio, la persona se ve incapaz de trabajar quedando excluida de la comunidad, convirtiéndose en mendigo, en ladrón o en esclavo.
Jerusalem era invadido por los mendigos debido a que los peregrinos eran más generosos debido a que el segundo diezmo podía servir para la limosna, obra muy meritoria ante el Señor. Entre estos había muchos “leprosos” es decir personas que padecían de enfermedades de la piel que eran considerados como impuros. En estas injustas circunstancias brotaba la tentación de ser “ladrón” no solo en la Cuidad Santa, sino a lo largo de los caminos para asaltar a los peregrinos imprudentes. Aunque a los ladrones y a los zelotes se les decía bandidos, esto se aplicaba más a las pandillas que fueron apareciendo cada vez más por el año 60 d.C.
Los esclavos judíos eran producto de las deudas impagables, para los adultos israelitas varones que tenían iguales derechos jurídicamente, que los hijos mayores de los amos y las niñas menores de 12 años.
En el fondo el esclavo judío se parecía mucho a un mayordomo, pues cuando el amo era pagano las condiciones eran diferentes. Debido a sus condiciones de impureza ritual el esclavo no podía dormir bajo el mismo techo de los judíos piadosos, aunque estaba dispenso o exonerado de participar en las oraciones y en las peregrinaciones.
La circuncisión sólo les permitía descansar el día sábado pero ciertas oraciones después de las comidas y que no interfirieran con el trabajo, eran obligatorias. Dentro de este marco social se va a desenvolver la vida de Jesús en la Palestina del siglo I. 
Mishná Avot 5:21 "A los cinco años, para estudiar la Escritura, a los diez años, para estudiar la Mishná; a los trece años, para cumplir los mandamientos, a los quince años para estudiar el Talmud, a los dieciocho, para las nupcias, a los veinte años, para procurar, a los treinta años par la fuerza; a los cuarenta años, para el raciocinio, a los cincuenta años, para el consejo a los sesenta años, para la ancianidad; a los ochenta años, para la fortaleza; a los noventa años, par inclinarse, a los cien es como si estuviera muerto, haya pasado y haya sido anulado del mundo"
LOS ESCRIBAS al lado de los ancianos, tenían un peso social de primer orden cuya mayoría era laica y se reclutaban entre los ancianos, los jornaleros y los sacerdotes por lo que su clasificación social no era muy concreta. Eran esencialmente los especialistas de la Ley. “si al sacerdote se le pedía sobre todo ofrecer un sacrificio al Señor esto exigía que fuera un buen carnicero del Templo”
al escriba se le pedía que explicara y actualizara la ley en función de los nuevos tiempos, se esperaba que él fuera un guía espiritual de la gente, que interiorizara cada vez más la fe en Dios y enseñara a cumplir su Santa Voluntad
Era un hijo espiritual y sucesor de los profetas. Los judíos estaban convencidos que el tiempo de los profetas había terminado y esperaban que llegara el profeta mesiánico de los últimos  tiempos.
EL TITULO DE PROFETA A JUAN BAUTISTA Y A JESUS SIGNIFICA PARA LOS CRISTIANOS DEL SIGLO I QUE SE HA ENTRADO EN LOS ULTIMOS TIEMPOS.
Los Consejos y los Tribunales por los conocimientos de las Escrituras y su competencia jurídica, convertían a los escribas en personajes indispensables sin los cuales sería imposible resolver los casos de difícil interpretación. Debido a estas necesidades como por las circunstancias políticas había numerosos escribas en el Sanedrín.
Por sus ideas apoyadas en la fe profunda que animaba su vida moral se colocaban más bien al lado de los fariseos, quienes se regocijaban de encontrar en ellos gente segura en el aspecto doctrinal. Había también escribas saduceos e independientes. Una vez fueron ingresando en el Sanedrín iban imponiendo sus concepciones incluso en el plano litúrgico. La sociedad judía donde parecía estar ya definida en una estructura social determinada por el nacimiento, fuera sacerdote o no sacerdote, judío puro o bastardo, hacía de los escribas la prueba de que era posible una promoción social. Los escribas fariseos se esforzaron en extender más allá de la clase sacerdotal, las reglas de pureza para el pueblo (escuela de Hillel) suscitando una gran esperanza en las masas, que también podían estar junto de Dios, con todo lo esto significa.
Los escribas al insistir en la relación interior con Dios y en una vida conforme a la fe, más que en el culto, prepararon sobre todo a Israel para la desaparición del Templo y del Sacerdocio.
Después de la destrucción por Tito en el año 70 d.C. de Jerusalem y del Templo, los escribas se convirtieron en los jefes del pueblo elegido, a la vez que el sacerdocio dejó su lugar al rabinismo. No todo el que quería podía ser escriba, se requería de largos estudios, del conocimiento perfecto de la Ley y de la tradición oral, entre las cuales había algunas escuelas esotéricas reservadas para los estudiantes más seguros con una rectitud de juicio reconocida por los demás escribas. Hacia el siglo II había una especie de ordenación a los 40 años de edad para ser verdadero Escriba y Doctor de la Ley pudiendo usar un vestido especial como signo de dignidad adquirida. Así ocupaba la presidencia de todas las reuniones y era saludado respetuosamente por todos, cuando pasaba un escriba por la calle la gente paraba su trabajo y se volvía para saludarle, siendo honrado a veces más que el Sumo Sacerdote. Sus honorarios no eran grandes pues así como Dios había dado gratuitamente su Ley, así el escriba debía dispensar gratuitamente su enseñanza y sus consejos, sin embargo los regalos recibidos les permitían en especial a los más ancianos tener una vida cómoda. Todo ese movimiento se fue fraguando y haciendo fecundo en la época evangélica.

Bibliografía:
Biblia de Jerusalem
A solicitud de los interesados
Carlos Augusto Rodríguez Garcés M.D.

May 8, 2012

226 - DUELO, ANAMNESIS Y RESURRECCION

En los Evangelios sinópticos los relatos de la visita a la tumba vacía, parecen señalar que Marcos fue la fuente principal de Mateo y de Lucas, a juzgar por ciertas coincidencias literales de innegables elementos fundamentales, donde las variaciones son mínimas y explicables como el día de la semana, la mención de la piedra a la entrada del sepulcro y el verbo que indica su estado. 
La lectura detenida detecta en las palabras del ser celestial, que realmente constituye una parte del kerigma pascual comunitario, y que Lucas alarga en su composición particular.
El misterio de la piedra rodada de dos toneladas de peso, no significa que era necesario para que el difunto resucitado saliera, su sentido según el pensamiento hebreo consistía en que esa piedra colocada en la puerta de la tumba, declaraba que la muerte era irreversible, no se podía salir del Sheol, así Jesús ya no estaba allí, había vencido a la muerte.
La verificación del sitio donde Jesús fue puesto y que Lucas lo cambia como alusión de recordar las palabras de Jesús en Galilea; el mensaje del ángel (el mismo Dios) a las mujeres, y que Lucas omite por su plan teológico, como también la salida de las mujeres del Sepulcro que van a anunciar el suceso, no es en Marcos su propio interés teológico .
Otros detalles en que coinciden en los tres evangelios aunque las expresiones utilizadas no permitan una identidad literal son: la hora temprana en la mañana, la descripción del ser o seres celestiales y la respuesta de las mujeres que depende de los intereses teológicos de cada evangelista.
En Juan se descubren algunos rastros de esta tradición pero la no coincidencia literal nos lleva a sospechar sobre una tradición oral anterior a Marcos y que estaría detrás de algunos versículos de Lucas y de Mateo. Después de este complejo análisis estudiado por grandes teólogos es necesario volver a ello si queremos saber algo más sobre el origen de la fe pascual y el papel de las mujeres en ella.
Autores como L. Schenke y G. Bertrand pensaron que estos complejos versículos correspondían a una “leyenda cultica” con un núcleo de reminiscencias históricas y cuya elaboración tenía que ver con prácticas cúlticas de la comunidad tras el recuerdo de la tumba vacía en el contexto del sufrimiento de Jesús.
La cronología no parece ser historiográfica y que corresponda posiblemente a aquella celebración comunitaria  anual de los cristianos primitivos, pues la señalización del lugar subraya el interés por el sitio concreto donde se dice y se recibe el mensaje angelical, como kerigma pascual y por tanto confesión de fe que los primeros seguidores de Jesús celebraban en la Resurrección del Maestro en Jerusalem.
Era hábito de los antiguos visitar las tumbas y venerar a los mártires que existía en Palestina.
Sin embargo Jesús no fue enterrado por los discípulos, sino que los romanos habrían sido los encargados del destino final del cadáver.
De acuerdo a la costumbre de la época, las mujeres eran quienes se encargaban de lavar y embalsamar al difunto mediante una ceremonia de llantos, lamentos e himnos que a manera de anamnesis recordaban las acciones, dichos y momentos históricos del personaje.
Investigaciones recientes del arqueólogo Florentino Díez, en torno al Santo Sepulcro, más  exactamente en la base del Calvario, han desenterrado una cueva que pudo haber sido utilizada allá en la época del Hierro, como lugar de enterramiento, a juzgar por un diente y un hueso hallado en su entrada (no exactamente de Jesús) datada en la mitad del siglo I.
Esta debió haber sufrido desperfectos por un terremoto, posteriormente fue remodelada con pavimento de su suelo, revocando y pintando las paredes, aunque no para uso funerario sino para fines cultuales. Se halló una piedra de ciertas proporciones incrustada en la pared del fondo, con señales de haber estado cubierta con estuco finamente terminada, que se piensa pudo haber sido utilizada como altar votivo semejante al estilo de los que se han encontrado en otras grutas.
En el piso se encontró trozos de estuco pintado con grafito correspondiente a una cruz cósmica, (según J.B. Freyle sobre el apócrifo de Adám relacionado con la redención de la humanidad) procedente de las paredes que al parecer fueron arrancados violentamente por un sismo. 
Así se cree en un lugar de culto judeo-cristiano que se extendió en los siglos II y III.
Aquella gruta quedó muy dañada cuando se sacó piedra de la cantera contigua, durante la construcción de la Aelia Capitalina entre 132 y 150 para la edificación del Templo de Venus y el Foro adyacente, en ese mismo lugar por orden de Adriano.
Es evidente que los romanos construían sus templos sobre los lugares sagrados y mistéricos de las culturas conquistadas, en este caso de la redención, muerte, resurrección y glorificación de Jesús. Allí estaría la capilla de Santa Helena en cercanías del sepulcro donde debió ser enterrado Jesús quedando en el recuerdo de la comunidad local.
Joan Taylor quien estuvo criticando estas tesis, posteriormente reconsiderando su escepticismo las aceptó.
S. Mimouni opina que dichas grutas, incluida la del Calvario, fueron utilizadas en la época herodiana para las reuniones cultuales, de igual manera es el caso de Egeria sobre la gruta bajo la iglesia de Eleona en el Monte de los Olivos.
Al contrario de Bultmann quien calificaba de secundaria toda perícopa al defender su origen redaccional por la comunidad de Marcos, estos autores la contemplan como el Sitz  im Leben (donde no hay texto sin contexto de la crítica bíblica alemana) de la tradición, tras el rastro de la visita a la tumba por parte de las mujeres.
Hacer memoria de un mártir, o un profeta rememorando su vida y sus acciones significaba volver a pasar todo ello por el corazón
En la antigüedad, corazón era la sede de la comprensión y no el cerebro, para hacerlo parte de un todo.
Aunque esto no contesta la razón sobre la presencia de las mujeres en torno a la tumba y su relación con la revelación de la Resurrección de Jesús, elemento  que parece formar parte de aquella tradición desde sus inicios más tempranos, supone hablar de la relación entre las mujeres y la fe pascual, formada en el inicio de la versión tomada por Marcos y los testigos tradicionales.

Bibliografía
Biblia de Jerusalem
Carmen Bernabé y Carlos Gil “Reimaginando los orígenes del cristianismo

Apr 3, 2012

225 - LOS DOLORES DE LA VIRGEN MARIA

Solo María pudiese contar lo que padeció en esa trágica fecha del viernes de pasión. Cuando el Redentor salió del Cenáculo para no volver, ella se fue a su casa y él se despidió para ir a padecer desde el huerto de los Olivos.
¿Cuáles serían las lágrimas de aquellos últimos abrazos? después de vivir durante cerca de treinta años con ese hijo que fuera su amor natural. Había relatos en la Escritura de sentimentales despedidas como Jonatás cuando se separó de David, la mujer de Tobías a la partida de su hija, de lágrimas y sollozos de David al decir de su mal hijo Absalón Quién me diera hijo mío, que muriera yo por ti, para que tu vivieras y no viera yo tu muerte” De las madres de los inocentes cuando sus hijos fueron arrancados de sus brazos para ser asesinados por orden de Herodes. ¿Cuánto mayor sería el de esta Madre a la partida de su Hijo para padecer?
Él no se aparataría de ella sin lágrimas, ya había llorado por la muerte de Lázaro, su pariente en compañía de Marta y de María.
Consideremos su corazón, que hasta la hora sexta cada vez tocaban a su puerta. Unos contaban la negación de Pedro, otros las bofetadas, las salivas, los azotes y las burlas toda la noche en casa de Caifás. Algunos narraban sobre las sogas para llevarlo hacia Pilato. Y la conducta traidora de Judas para luego ahorcarse. Había sido vestido con una túnica blanca y coronado de espinas con manto púrpura, su rostro amoratado e hinchado y desfigurado tras nuevos azotes. Una caña le habían amarrado a sus manos.
¿Cómo estaría su corazón? ¿Cuántos cuchillos lo partían, cuando los mensajeros venían?
Aunque puede presumirse que se halló a todas las cosas, no falta quien afirma que se vio mezclada entre la turba cuando Pilato señaló y dijo “Ecce Homo” y soltó a Barrabás, su voz fue opacada por la gritería y el vocerío de la plebe enardecida e incitada por los manipuladores hipócritas. Juan y los otros se dispersaban huyendo por las calles de Jerusalem por miedo a ser aprehendidos.
Vio aparejada por entre la fila del cortejo la figura de su Hijo, cargando el pesado patíbulum sobre sus hombros heridos y rasgados y, tratando de ganar el lugar más alto divisó a sus verdugos con instrumentos y escaleras, seguidos de gran tropel de gente apurada a tomar el mejor lugar, mientras reían, gritaban, y burlaban. Luego ve un escuadrón de soldados y en medio de ellos dos ladrones atados con sogas, junto a su Hijo Jesús arrodillado por el peso del madero, cruelmente empujado con puñetazos, puntapiés, golpeado con palos, correas y su rostro enconado por salivas, sangre, polvo, y sus pies sangrantes de carne desgarrada.
Se preguntaría ¿Este es mi Hijo? Conozco su túnica pero su rostro no lo distingo. Viendo a su Jesús así, no se le escondió, por la distancia no podía hablarle, con su mirada le consolaba dulcemente. Llegados al monte era tanta la gente alrededor de la escena que María no alcanzaba a detallar todos los actos crueles contra su Hijo. El gentío recitaba frenéticamente cada paso y ella entendía lo que le iban haciendo. 
Cuando escucha el arpegio disonante del martillo, los clavos y la madera, ella los sintió en su corazón más intensamente que si hubiese sido en sus propios pies y manos.
Una vez levantada la cruz, ¿Con cuáles ojos miró la Madre al Hijo que tanto amaba puesto en lo alto para oprobio de los presentes, corriendo por su cuerpo inocentes arroyos de sangre?
¿Y quién duda de que corrieran otros tantos de lágrimas de sus ojos?
Su dolor se acrecentaba al ver a aquellas santas mujeres, y demás amigos y conocidos lloraban afligidos y compungidos por el cruento espectáculo.
¿Qué pensamiento tendría al ver ese cuerpo limpio y santo, despedazado y desfigurado por tantos azotes cuando le vio sacudido y herido al tratarlo de izar en el madero vertical? 
Jesús guardaba silencio sufriendo con gran mansedumbre, rogaba al Padre por sus verdugos.
Probablemente no faltó alguien que le ultrajara y deshonrase con injurias, pero atenta a las palabras que el Hijo con dificultad le dirigía, recordaba el Salmo “Pegóseme la lengua al paladar” y admiró lo que en la vieja ley nunca se oyó, “perdonar y rogar por los enemigos
Eliseo rogó a Dios contra los muchachos  que le mofaban. Dios vengó un desacato de Oza al llegar con menos reverencia al Arca.
Maravillose cuando oyó a su Hijo perdonar con una sola palabra, al ladrón pecador y facineroso arrepentido de todas sus faltas y prometerle el Paraíso.
Gran tristeza e increíble ternura causaban en su alma al entender su última palabra al partir hacia el Padre y quedar ella desamparada de su presencia y compañía, de cuya suavísima conversación había gozado treinta y tres años.

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224 - PONCIO PILATO

Este personaje bíblico no aparece antes del año 26 cuando es enviado como praefectus (no procurador pues es un anacronismo antes de Claudio) de Judea a nombre de Tiberio emperador de Roma, es desconocido por los historiadores antes de llegar a Palestina.

Su nombre completo sugiere haber sido un liberto (pileatus) el pileus era un sombrero que distinguía a los esclavos. Su biografía deriva de relatos judíos y cristianos. 
El relato de los Evangelios nos muestra a un perfecto y cuadriculado burócrata preocupado por hacer cumplir la ley de Roma, exactamente igual que cualquier funcionario celoso de su deber.
Con un cerebro frío y un corazón de piedra en sus acciones, obtuvo el odio de sus gobernados y en el año 36 Lucio Vitelio gobernador de Siria, lo envió a Roma a justificarse con el emperador sobre sus “hazañas” como la masacre de samaritanos en el año 35 en el Monte Garizym y otros asesinatos en masa, pero Tiberio había muerto antes de su llegada. 
 
Según  Eusebio de Cesarea, una antigua tradición, cuenta que el siguiente emperador Calígula ordenó su destierro a las Galias donde se suicidó.
En siglos posteriores surgieron todo tipo de leyendas sobre este personaje, unas le atribuían un final espantoso en el río Tiber o en la Vienne francesa, mientras que otras como las “Actas de Pilato”, que en la Edad Media formaban parte del Evangelio de Nicodemo, le presentan como converso al cristianismo junto con su mujer Prócula, a quien se venera como santa en la Iglesia Ortodoxa por su defensa de Jesús, con alusión a Mt: 27,19
Incluso el propio Pilato se cuenta entre los santos de la iglesia etíope y copta de África.

Pero el profundo desprecio manifestado hacia los judíos y cristianos, pueblo indócil e insociable para él, quien no comprendía por haber sido formado en la cultura griega y romana, debió parecerle como un nido de serpientes venenosas, ralea sucia e inferior, digna apenas de ser domesticada por los garrotes de los mercenarios.
Era uno de aquellos escépticos de la Roma decadente contaminado de pirronismo y de epicureísmo,  enciclopedista del helenismo, no veía más que en los dioses de la patria; y no podía sospechar que un Dios verdadero existiese, ni mucho menos que se pudiese encontrar entre aquella plebe harapienta y supersticiosa, sujeta de aquel clero faccioso, cuya religión le consideraría una bárbara mezcolanza de oráculos siriacos y caldeos.
Debía fingir el aceptar la religión romana, cívica y política por razones de su oficio, “el culto al emperador
Fue acusado de delitos como asesinatos en masa y utilización de dineros del Templo de Jerusalem para la construcción de un acueducto en esta ciudad y haberse acuñado monedas entre los años 29 a 31 según relata Flavio Josefo
Filón de Alejandría denuncia que mandó colocar escudos con águilas en las estribaciones del Templo, lo que determinó una revuelta judía disuelta en baño de sangre.
El juicio de Jesús ha sido muy estudiado por serios investigadores con resultados bastante controversiales, uno de ellos, Peter Connolly de Oxford decide por "situarlo en el Palacio de Herodes, en lugar de la fortaleza Antonia", el sitio elegido, sería sin duda uno de los accesos principales, al ser un juicio público, había que conjugar la presencia del gentío con la seguridad interna del recinto. 
Existía un trámite estricto en los juicios romanos, los acusadores elevaban sus cargos y los testigos los apoyaban, el acusado tenía tres oportunidades de defenderse.
Los miembros del Sanedrín, temerosos de Jesús, decidieron su muerte instigados por Caifás, sumo sacerdote, aunque el sanedrín no tenía competencias jurídicas ni civiles y no podía aplicar el Ius gladii (la pena de muerte) que según Tácito "los romanos se reservaban el derecho de usar la espada y olvidar el resto"
Llevaron a Jesús ante Poncio Pilato y le acusaron no sólo de ser “un blasfemo contra la Ley de Moisés”, lo que no importaba al prefecto, sino también de "rebelión contra Roma", lo que llamó su atención, aunque según menciona Lucas: 23,1-25 percibió de inmediato que Jesús no era un peligro para el imperio y que los judíos sólo pretendían involucrar a Roma en un asunto meramente religioso. 
Tratando de evitar responsabilidad, sugirió enviarle ante el Tetrarca de Galilea Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande para su juicio, pero éste con un comportamiento ridículo lo regresó a Pilato quien ofuscado y cobarde ante la gritería de la plebe sedienta de sangre, decide entregarlo a la pena máxima de muerte en cruz.
Irónicamente, con ello su nombre entró en el símbolo de fe cristiana: “Padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado…”. 

Su presencia en el Credo es de gran importancia, porque nos recuerda que la fe cristiana es una religión histórica y no un programa ético o una filosofía.
La redención se obró en un lugar concreto del mundo, Palestina, en un tiempo concreto de la historia, es decir, cuando Pilato era prefecto de Judea.
Según Spikee Lee “Hay una clara y evidente relación psicológica entre sentirse moralmente limpio y físicamente limpio”. Un estudio publicado en Science, “Revela la relación entre limpiarse las manos y sentir la conciencia tranquila tras tomar una decisión”. Es como limpiarnos de nuestro pasado y partir de cero, como borrón y cuenta nueva de los residuos psicológicos del cerebro.
Un estudio de la Universidad de Michigan, ha comprobado que “La gente que se lava las manos después de tomar una decisión es menos susceptible de racionalizar sus méritos
El hecho de lavarse las manos no sólo tiene un efecto físico sino también emocional sobre el ser humano y que  la limpieza como símbolo moral tiene un correlato biológico

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Apr 1, 2012

223 - EL CULMEN DEL SERMON DEL MONTE

Dentro del Sermón del Monte escrito para judeocristianos por el año 80 d.C., Mateo nos  transmite su punto culminante, el primer discurso inaugural de Jesús donde proclama las grandes exigencias del discípulo para entrar en el Reino de Dios.
Su contexto nos presenta tres actitudes básicas del cristiano:
a- Mt: 6,2-4la limosna” no hay en la lengua hebrea una palabra exacta para este gesto, pero existe la solidaria actitud con el pobre y necesitado a lo largo de las Escrituras. Un ejemplo de permanente preocupación para sí mismo y para su hijo, es Tobías cuya palabra usada es “passim
También Jesús Ben Sirac en el Ecleciástico y el Nuevo Testamento en Lc: 19,8; Hch: 3,1-6 el pobre la pide y se exhorta al discípulo a no pasar de largo ante éste.
Dos maneras pueden surgir, Mt: 23; la de los “hipócritasMt: 15,7; 22,18; 23,2-3.13 cuando Jesucristo se refiere con frecuencia a los fariseos de farsantes, que actúan en la vida real de manera distinta de lo que afirman en su pensamiento al adquirir un sentido impío o perverso  Mt: 7,5;24, 51; Lc: 13,15.
Para el cristiano la limosna es verdadera cuando es secreta, cuando tiene como testigo al Padre que valora el corazón. Toda ostentación, todo renombre humano, toda búsqueda de publicidad va en contra del Evangelio.
Son dos mundos que enjuician y valoran con escalas muy diversas las actitudes humanas: humildad contra vanagloria, verdad contra ostentación.
Limosna es toda manera de compartir la vida con el hermano, incluso dar la vida por él. Es la dimensión necesaria comunitaria de la vida pedida al seguidor de Jesucristo.
b-el ayuno” práctica del mundo judío de la época, manera de ingresar en la humanidad que sigue al pecado, así la leemos en Lev: 16 en la fiesta de la expiación; Jo: 2,12-17 el llamamiento personal y comunitario de los grandes profetas en los máximos momentos de necesidad de la conversión.
Is: 58,1-12; Lc: 18,9-14 siempre hubo el peligro de desvirtuar el sentido de la penitencia purificadora haciendo de ella ostentación de vanidades humanas.
Mt: 1,11; Lc: 4,1-13 Cristo asumió la misma actitud, ya no de penitencia como de preparación para la misión recibida del Padre, haciendo vacío para llenarlo de Espíritu.
Hch: 13,2-3; 14,23. la iglesia primitiva lo adoptó como su expresión religiosa.
Mt: 8,27 aquí hay dos testigos con diversa y radical valoración: una, falseada e hipócrita “los hombres” en la escuela mateana como aquellos que no pertenecen a la comunidad y otra “auténtica”, la del Padre, que con verdad ve al hombre y le recompensa con su amor.
El ayuno purifica el corazón y le acerca al próximo, se acentúa la necesidad de llegar a Dios  y a los hermanos desde un  corazón purificado.
c-la oración” la Biblia no hace una teoría de ésta, solo muestra un pueblo orante con abundantes ejemplos en el Antiguo Testamento: Abraham, Moisés, David, Salomón, Jeremías etc. En el libro de los Salmos encontramos numerosas oraciones de diversos géneros que por su carácter profundamente humano continúan siendo actuales identificando al hombre en todas las épocas.
En el Nuevo Testamento aparecen Jesús, María, Zacarías y todos los marginados que gritan salvación.
Hch: 1,12-14; 2,42 la iglesia primitiva inicia su caminar con una prolongada oración en espera del Espíritu.
Pablo de los gentiles da a la oración una dimensión apostólica de "absoluta".
Mt: 6,5-6al orar no hacerlo al estilo fariseo, ostentando y buscando la vanagloria” esa oración no es recibida por el Padre celestial pues recibe una recompensa vana y pasajera, una aprobación terrena.
En cambio el cristiano se encuentra con el Padre en lo secreto, sin testigos, humilde y sencillamente. Cristo pide a los discípulos evitar “la palabrería
¿Qué quiso decir Jesús?
¿Hablar demasiado o decir palabras secretas que solamente entendería Dios?
Las muchas palabras no manipulan a Dios, Él sabe la angustia que lleva cada corazón. El texto no condena la liturgia, máxima expresión de la oración del pueblo de Dios, reunido en nombre de Jesucristo y animado por el Espíritu Santo.
Jn: 17 Jesús participó en la oración de su pueblo en el Templo y posiblemente en la sinagoga, celebró la Cena Pascual con sus discípulos, orante en el silencio, y oró  ante los suyos.

Bibliografía
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