Jun 12, 2013

238 - LOS HITITAS DE LA BIBLIA

El Asia Menor, Anatolia o Turquía hoy, es un territorio que marcó en la historia universal un hito de costumbres y de ritos alrededor de la muerte.
El nombre de los hititas ha llegado hasta nosotros en las “historias más antiguas de la Biblia” donde se menciona como una despiadada y feroz tribu cerca de la Tierra Prometida.
En el siglo XIX después de tres mil años, unos arqueólogos descubrieron en el centro de Turquía una meseta con las ruinas de Hattusa, construida con técnicas muy adelantadas para las ciudades de su tiempo. De grandes fortalezas y murallas, tenía una gran pirámide y una red de túneles subterráneos, con un gran templo para adorar a muchos dioses olvidados. La “puerta de los leones” era la entrada cuyas figuras protegían a sus habitantes. Desde las alturas un gran palacio para una dinastía de reyes guerreros que hacia el siglo IV a.C. se expandieron conquistando pueblos a su paso y llegando hasta las tierras de la Biblia.
En un recodo del río Kizil Irma o Marrasantiya en lengua hitita, estaba situado el corazón del País de Hatti con la ciudad de Hattusa. Este territorio montañoso casi a dos mil metros sobre el nivel del mar, pero con un clima menos inhóspito que hoy, se difundió limitando al occidente con las bárbaras tribus Gasgas, al oriente con Asiria, al sur con Siria y con Egypto. Había conquistado ciudades importantes como Alepo, Karkemish y Qadesh donde se libró una de las famosas batallas entre  el rey hitita Muwatalli y el joven faraón Ramsés II que pudo costarle la vida. El resultado fue incierto y cada parte mantuvo el control de sus tradicionales territorios de influencia.
Los hititas, también llamados hetitas o heteos en el Antiguo Testamento, descendían de una población de origen indoeuropeo que se instaló en la región central de esta península hacia los siglos XVII y XII a.C. cuya capital fue Hattusa, tenían lengua indoeuropea y usaban jeroglíficos propios a la vez que su escritura cuneiforme fue prestada de Asiria.
En la genealogía de los descendientes de Cam, quienes poblaron la cuenca oriental del Mediterráneo, aparece Canaán cuyo segundo hijo fue Het como probable antepasado protohitita quien se estableció en Asia Menor.
Esta tribu debió ser absorbida por los hititas indoeuropeos cuando penetraron en Anatolia desde el noreste. Algunos de estos pudieron vivir en Palestina en tiempos de Abraham según cita la Biblia.
Egipcios e hititas hicieron la paz después de dos siglos de guerras, sellando con el matrimonio de la hija del rey hitita Hatussilish y el faraón Ramsés II.
Este registró el acontecimiento  en una estela conmemorativa que situó en Karnak, en la isla de Elefantina cerca de Asuán y Abú Simbel. Al describir el viaje y la llegada de la princesa a Egypto, la inscripción cuenta “cuando su Majestad vio que era tan hermosa de rostro como una diosa, se enamoró de ella y la consideró algo precioso que le había concedido el dios Ptah y una señal del reconocimiento hitita de su victoria”.
A principios del siglo XIII a.C. ante la creciente expansión asiria, liberada del yugo de Mitanni, reino contiguo oriental, se produjo una aproximación entre las casas de Hatussa y Babilonia mediante un matrimonio de herederos, como consta en una carta conservada del rey Hatusil III a Kadashman-Enlil II (1279-1265 a.C.) rey de Babilonia.
Por el segundo milenio a.C. Shubiluluma II, heredero de Tudhalia IV fue sorprendido por los ataques de los pueblos del Mar, los filisteos, quien no supo repeler y junto a nuevas invasiones de las tribus de occidente, hicieron desaparecer al Imperio hitita de la historia con más de 3000 años de existencia.
La religión hitita conocida como “la religión de los mil dioses” poseía numerosas divinidades propias y extranjeras importadas de otras culturas.
Los textos bíblicos los recuerdan y los mencionan muchas veces al referirse a las diferentes tribus del Oriente Próximo. Así, probablemente dos esposas de Esaú fueron heteas.
Génesis:26,34Cuando Esaú tenía cuarenta años, se casó con Judit, que era hija de Beeri el hitita. También se casó con Besenat, que era hija de otro hitita  llamado Elón
Génesis:15,18-21Aquel mismo día el Señor hizo un pacto con Abram y le dijo: esta tierra se la daré a tus descendientes, desde el rió de Egypto hasta el rió grande, el Éufrates. Es decir, la tierra de los ceneos, lo cenezeos, los cadmoneos, los hititas, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos
Génesis: 23,2-3Abraham lloró por la muerte de Sara y fue a decirle a los hititas de aquel lugar, aunque soy un extranjero entre ustedes, véndanme un sepulcro para enterrar a mi esposa
Éxodo:3,8Es el país donde viven los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los heveos, y los jebuseos

Números:13,29En la región del Neguev viven los amalecitas, en la región montañosa viven los hititas, los jebuseos,  y los amorreos, y por el lado del mar y junto al río Jordán viven los cananeos” 
Deuteronomio:7,1El Señor, el Dios de ustedes los va a hacer entrar en el país del cual han de tomar posesión, y echará de la presencia de ustedes a siete naciones más grandes y poderosas que ustedes: los cananeos, los hititas, los gergeseos, los amorreos, los ferezeos, los heveos, y los jebuseos
Josué:3,10Esta será la prueba de que el Dios viviente está en medio de ustedes, y que al paso de ustedes, él irá barriendo a los cananeos, los hititas, los heveos, los ferezeos, los gergeseos, los amorreos y los jebuseos
Josué:11,3Con los cananeos del este y del oeste, con los amorreos, los hititas, los ferezeos, los jebuseos de las montañas, y los heveos del monte Hermón en la región de Mizpa
Josué:24,11Entonces ustedes cruzaron el río Jordán y llegaron hasta Jericó. Los que vivían en Jericó (amorreos, ferezeos, cananeos, hititas, gergeseos, heveos, y jebuseos) pelearon contra ustedes, pero yo hice que ustedes los derrotaran
Jueces:3,5-6Y así los israelitas empezaron a vivir entre los cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos, y los hijos y las hijas de los israelitas se casaron con las hijas y los hijos de aquellos pueblos y adoraron a sus dioses
2ºReyes:7,6Y era que el Señor, había hecho que el ejército sirio oyera el ruido de carros de combate, de caballería y de un gran ejército, los sirios pensaron que el rey de Israel había contratado a los reyes hititas y a los reyes  egipcios para que los atacaran
2ºSamuel:11,1-21Una tarde, la levantarse David de su cama y pasearse por la azotea de su palacio vio desde allí una mujer muy hermosa que se estaba bañando. Esa mujer estaba apenas purificándose de su periodo de menstruación. David mandó averiguar quién era ella y le dijeron que era Betsabé, hija de Eliam y esposa de Urías el hitita
Ezequiel:16,3Esto dice el Señor, por lo que toca a su origen, tu Jerusalem eres cananea de nacimiento, tu padre fue amorreo y tu madre hitita
Ezequiel:16,45Tu eres hija de una madre que odiaba a su marido y a sus hijos, y también tus hermanas odiaban a sus maridos y a sus hijos. La madre de todas ustedes era hitita y su padre amorreo
Según los poemas homéricos en la Troya, de la Anatolia de antiguos hititas existían dos formas de tratar los cadáveres, una mediante la inhumación y otra mediante la incineración preferida por los reyes de Hatti en su época imperial, según el ritual conservado.

Las complejas ceremonias del funeral duraban dos semanas; muchos investigadores coinciden en que esta costumbre se ve reflejada en los funerales de Héctor y de Patroclo, como escribió Homero en su Iliada.
Después de sacrificar animales (corderos, bueyes y caballos) junto a la pira, se colocaba el cadáver del personaje real en lo más alto de esta y se encendía la hoguera que ardía por largas horas.
Al amanecer del segundo día apagaban el fuego por medio de numerosas jarras de vino, cerveza o walhi.
Los calcinados huesos eran recogidos con cuchara de plata y bañados en aceite contenido en una vasija del mismo metal luego cubierta con un lienzo para ser sometida a ciertos ritos practicados por la Hawasa o maga y finalmente ser trasladados a una cámara funeraria donde descansaban sobre un lecho sagrado.
Las ceremonias continuaban por doce días más para permitir que viajaran los difuntos hacia “el más allá” pues las tribus hititas creían en una vida después de la muerte, para que los reyes se reunieran en las Eternas Praderas o Campos Elíseos, habitación de los dioses. Las gentes ordinarias o no iniciadas, al morir no tenían acceso a dicho lugar y en cambio iban a la Tierra Negra, donde el dios de la tormenta había con finado a los antiguos dioses.

Biografía
Biblia de Jerusalem
Fustel de Coulange: "La ciudad antigua"
Homero: "La Iliada" "La Odisea"
Publio Virgilio Marón "La Eneida"
Renault Mary: "Juegos funerarios"
Rodríguez Garcés Carlos Augusto: "Ritos funerarios" Artículo 159 de esta página

Mar 6, 2013

237 - NO DIGAS PADRE NUESTRO

El padre eudista Jose Trinidad Duarte Contreras  (q. p. d.) escribió para los jóvenes adolescentes y de últimos años de bachillerato, algunas reflexiones para enseñar el sentido cristiano de la vida y, por consiguiente ayudarles a superar los escollos que, durante esas etapas del desarrollo, en todas las generaciones se presentan como riesgosas encrucijadas.

Dentro de sus variados temas escogí éste que con profunda reflexión nos ilumina desde el texto bíblico.
Veamos cuál fue la respuesta de Jesús a los discípulos cuando le suplicaron “enséñanos a orar”:
Cuando oréis decid así: “Padrenuestro que estáis en los cielos, Santificado sea tu nombre, VENGA A NOSOTROS TU REINO.  HÁGASE TU VOLUNTAD ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO” Mateo:6,12-13; Lucas:11,2-4, trasmiten con alguna diferencia de época, autor contexto y destinatarios, el mensaje jesuano.
La mejor manera de orar bien es seguir el camino que Jesús nos ha trazado en su oración. Empieza ella con un grito filial de confianza como la del niño cuando se dirige a su padre a pedirle o a comunicarle  algo: ¡Padre de los cielos!
El mejor de los padres, El Infinitamente Bondadoso, Rico, Sabio y poderoso que sabe dar a sus hijos lo que más les conviene.
Ayúdanos a ser santos como Tú eres Santo, para que te glorifiquemos en toda nuestra vida. Si utilizas esta oración como un ritual, santo y seña o costumbre sin meditar en las palabras del Maestro entonces:


No digas: PADRE si cada día no te portas como un hijo.
No digas: NUESTRO  si vives aislado en tu egoísmo.
No digas: que ESTÁS EN EL CIELO si solo piensas en las cosas terrenas.
No digas: SANTIFICADO SEA TU NOMBRE si no lo honras ni lo alabas.
No digas: VENGA A NOSOTROS TU REINO si lo confundas con el éxito material.
No digas: HÁGASE TU VOLUNTAD  si no la aceptas cuando es doloroso.
No digas: DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA si no te preocupas por la gente con hambre, sin ropa, sin vivienda, sin educación, sin cultura, sin amor.
No digas: PERDONAS NUESTRAS OFENSAS si guardas rencor a tu hermano.
No digas: NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN  si tienes intención de seguir en tus vicios.
No digas: LÍBRANOS DEL MAL sino tomas partido contra el mal y combates la injusticia y la violencia que lo causa.
No digas: AMEN si no has tomado en serio las palabras del PADRENUESTRO, si repites como un loro, sin entender la Oración del Maestro.

BIBLIOGRAFÍA
Biblia de Jerusalem
Jose Trinidad Duarte Contreras  cjm. "Reflexiones para los jóvenes

Feb 23, 2013

236 – VIOLENCIA, DESPEDIDA Y MISION

La vida de Jesús desde su niñez fue salpicada de violencia, injusticia y persecución a su pueblo. Entre los años 6 4 a.C. los maestros de la ley Judas y Matías más cuarenta y dos jóvenes discípulos fueron quemados vivos por orden de Herodes el Grande, acusados de haber destruido el “águila imperial” colocada en el Templo.
Hacia el año 3 a. C. Jesús tiene de 3 a 5 años, los soldados de Varo, gobernador de Siria destruyen Sepphoris a solo 6 km de Nazaret) y arrasan las aldeas del entorno, degollando a sus habitantes o llevándoselos como esclavos.
Varo crucifica a unos dos mil judíos en las afueras de Jerusalén. A la muerte de Herodes, el emperador Augusto nombra a sus hijos Arquelao etnarca de Judea y Samaría y a Antipas como tetrarca de Galilea, Perea e Iturea, para gobernar dichos territorios de Palestina.
Es el año 4 a. C. Jesús da sus primeros pasos en Nazareth y al poco tiempo estalla la ira contenida del pueblo contra el Imperio. En Galilea, Judas toma Sepphoris  se apodera de un arsenal de armas, el esclavo Simón y sus hombres saquean el palacio de Jericó y lo incendian, mientras en las cercanías de Emaús, el pastor Atronges y sus seguidores se enfrentan a tropas herodianas que transportan grano.
Lucas nos ilustra en su evangelio sobre el episodio de Bar Mitzva a la edad de 12 años “Jesús perdido en el Templo de Jerusalem entre los doctores de la Ley” el niño ante el reclamo de sus padres contesta ¿No sabéis que debo ocuparme de la casa de mi Padre?
Tendría 16 años, de hermosa faz con ojos vivaces que sólo bajaba para ver a los niños, a los insectos y a los pobres. Debió ser esbelto, derecho y erguido. Para Jesús ninguna cosa por fuerte o dura que fuere, le sería extraña, nada desde un modesto esfuerzo físico hasta los más elevados goces del alma. Se alimentaría como las personas comunes y sencillas de su región, con pan de cebada y de leche cuajada, frutos, vegetales y con ocasión de las fiestas, pescado asado o ahumado.
De muchacho pudo cuidar rebaños pequeños de corderos y ovejas en los repliegues llenos de malvas al pie del Tabor. En esta tierra llovía mucho, el paisaje era hermoso y fértil y entre rocas divisaría en la lejanía el lago azul y plateado de Galilea.

Con Jose su padre, acompañaría ayudándole a llevar herramientas y materiales para sus labores en la reparación de terrazas para tratar la uva o la aceituna, reparar los techos de las viviendas y luego viajar 5 km a Sepphoris  para realizar los trabajos de reconstrucción de esa ciudad, en época de Herodes Antipas II.
Esa fatiga constante durante su vida de juventud debió ser mesurada, serena y dichosa. Era la vida de un artesano u obrero quien seguía por tradición y costumbre de su pueblo, continuar el oficio de su padre Jose  El joven Galileo que había fabricado dinteles y armaduras de edificios  para los demás, pronto no tendría ya ni casa.

En esos cotidianos andares, vería la grandeza, belleza y fuerza que fluía de la naturaleza recordando en el Bereshit los días de la Creación y bendiciendo a su Padre celestial.
Nadie en Nazareth era esclavo de nadie, todos eran dueños de sus terrenos, de sus casas y de sus labores, así se podía pensar más en sus hermanos y vecinos que en el mismo trabajo. Vería en sus semejantes, hermanos de esperanza y no a unos compañeros de cadenas del sistema herodiano y del imperio romano.
Hacia los 20 años se le debió ver ensimismado y pensativo, apenas llegado a la mesa, no respondería a su madre, quien sentada en el puesto de honor conforme a la tradición, le recordaría su niñez, le hablaría del mensaje de su casa o del fallecimiento de Jose. 
María pensaba en la maldad de los hombres recordando las palabras de Simeón en sus primeras semanas de vida.
Cuando salió Jesús de la casa de su madre, no tendría aún 30 años, ya no tenía padre pues había muerto y dejado una profunda huella en su corazón de hijo sumiso.
¿Tendría miedo, fatiga o nostalgia? ¿No sería más que un hijo de Dios? ¿Sería una víctima?
Jesús aparece como una persona instruida conocedor de las Escrituras avezado en discusiones con los maestros de la Ley y con una profunda experiencia e inquietud religiosa. Luego lo encontramos por primera vez en el desierto de Judea, respondiendo a la convocatoria profética de Juan Bautista y recibiendo su bautismo, hecho histórico indudable que creó grandes dificultades en  la Iglesia primitiva.
No es pensable que hasta ese momento Jesús se limitase al trabajo profesional y a la vida doméstica sin abandonar Nazareth. Con toda probabilidad tenía a sus espaldas una intensa vida de búsqueda y de preocupación religiosa en un ambiente tan cargado de expectativas y de movimientos diferentes. Flavio Josefo nos dice que él, en su afán de investigación, fue tomando contacto con diversos grupos judíos hasta que recaló en los fariseos.
Las diferencias entre Juan Bautista y Jesús son importantes, aquel tiene una predicación radicalmente escatológica tensa hacia el futuro e insiste en el juicio de Dios.
Jesús subraya el aspecto de misericordia, compasión  y gracia de un Dios que se hace presente, lo que va a destensar notablemente la expectación futurista.
Jesús es un galileo que desarrolló su ministerio en la baja Galilea preferentemente en torno al lago y es posible que,  Cafarnaúm hubiese sido su centro de actividad como predicador itinerante que reunió un grupo de discípulos y anunció el Reinado de Dios. Algunos de sus discípulos procedieron de ella y de Betsaida, población poco más al norte.
En aquel tiempo era una región muy habitada, la ciudad de Magdala poseía una importante industria de salazón de pescado, Cafarnaúm podía tener alrededor de 1.000 habitantes y  junto pasaba una importante vía de comunicación hacia territorio gentil.
La ribera occidental del lago estaba abierta a influjos helenistas y era  fluidas las relaciones con la Decápolis pagana  de la ribera oriental, por lo cual el griego era relativamente conocido.
La política de grandes centros urbanos irrumpió violentamente en las formas tradicionales de la civilización rural galilea, varias ciudades se construyeron expropiando amplias extensiones de terreno  a  los campesinos, incluso Tiberias  se construyó en un antiguo cementerio, que la convertía  en impura a los ojos de los judíos más tradicionales.
Al tiempo de comenzar Jesús su misión,  sus testigos Zacarías, Simeón Jose habían muerto. Quedaba Juan quien le señala con el dedo y una nueva visitación trinitaria ilumina al Precursor Bautista.

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Jan 6, 2013

235 - SABIOS DEL NACIENTE

No sabemos si José como buen artesano (tekton) hubiese trocado y acomodado la cueva para habitación o si algunos amigos o familiares hubiesen recogido a la pareja y al nene para alojarlos. ¡El niño de medianoche querría comenzar ya la conquista del mundo!
Tras los humildes pastores, acudían los grandes representantes del mundo antiguo. Durante meses habían escrutado el desierto y las estepas de la medialuna fértil, siguiendo a un astro que iba delante de ellos. En la polvareda del arenal no era solo un grupo de hombres importantes y algunos criados a camello quienes buscaban a un pequeño príncipe.
De todos modos en Belén fue donde los ojos claros y penetrantes de estos extranjeros en la narración teológica, debieron ver su rostro.
En la composición de esta escena heterogénea del texto mateano, se describe:
1- Herodes un rey tirano, soberbio constructor al servicio del imperio romano, quien eliminaría a todo aquel que se opusiera en su camino. Había mandado matar a sus mujeres e hijos como a parientes y personajes de su corte.
2- Allí estaban unos ilustrados con autoridad, conocimientos filosóficos, astronómicos y poéticos, que venían de tierras lejanas a saludarle.
3- Y un pequeño rey pobre y desconocido enviado por el Dios Padre.
Antes de que los pastores creyentes hubieran conocido el mensaje por el Ángel, (pues para ellos el movimiento de un astro no significaba nada), para los sabios paganos, la recomendación del mensajero no la hubieran creído, convenía un acontecimiento de la naturaleza celestial.
Para los antiguos las predicciones de adivinos y astrólogos eran de gran credulidad en las cortes, el augurio del nacimiento de un rey o de un personaje importante dentro de una cultura de Oriente significaba un suceso real.
El cuarto libro de Moisés había hablado de esa estrella, los impacientes judíos mesiánicos habrían trepado por los montes para verla en la nocturna oscuridad, donde las constelaciones lucen como unos ojos sin pestañas.
El pueblo de Dios emigrado en Oriente, había divulgado tal vez entre aquellas remotas regiones su confianza. Esa estrella por sobre la tierra judaica la habrían adivinado los sabios, era la que se esperaba ver desde hacía muchos años. Quien la proyectó ante su vista podría también iluminar su mente para que ellos reconociesen a su Dios.
Los sabios llegaron a Jerusalem, a donde el rey idumeo, proclamando el nacimiento del niño rey a quien iban a adorar.
Venir de tan lejos, tener por guía un astro creado exprofeso, y perderle de vista un instante, mientras tenían el tiempo justo de contar y alborotar a Herodes, a los doctores de la Ley, a los grandes jefes de las 24 familias sacerdotales con sus apasionantes relatos que los maestros Hillel y Haccana encontraron confirmados por las Escrituras.
"Es en Belén donde ha debido nacer el nuevo rey, pues así está escrito por el profeta: Y tú Belén tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el que ha de regir mi pueblo de Israel"
Salieron de Jerusalem los sabios por entre las estrechas calles, su cortejo con extraña indumentaria, los animales enjaezados y el desconocido idioma, hubieron de producir sensación. Luego de encontrar el astro nuevamente, se había posado sobre la techumbre de un pobre tugurio donde encontraron al niño en un pesebre.
A diferencia de la maldad que Herodes haría con la muerte de los inocentes, los extraños sabios trajeron regalos.

Bibliografía a solicitud.
Biblia de Jerusalem

Dec 30, 2012

234 - GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS

Los ángeles habían anunciado su venida y la gloria del Señor iba a resplandecer como el primer día de la Creación, cuando Dios exclamó entre tinieblas: “Sea la Luz
Era la época de la Pax Romana de Augusto César en su 42 año de reinado. La explotación de las colonias del Imperio generaban injusticia, humillación, esclavitud sobretodo en los pueblos de la cuenca oriental del Mediterráneo. La familia de Jesús era pobre: pero tenía consigo, las fuentes, los arroyos, las estrellas y las montañas, los marginados miraban que la debilidad de Dios es más fuerte que el poderío de los hombres.
El 93% de la población era necesitada debido a los altos impuestos del Imperio y los diezmos del Templo.
Existía por debajo de este nivel socioeconómico un grupo de desposeídos que no contaban con tierra ni con nada, eran llamados anawin, formado por los pastores, las viudas, los huérfanos, las prostitutas, los leprosos y los extranjeros. Todos ellos en sus sueños esperaban al Mesías Rey.
En toda la llanura de Belén reverdecía la yerba, pacían ovejas y animales de cornamenta destinados al sacrificio del Templo. Era la tierra recordada del joven David cuando cuidaba los rebaños de su padre y sofocaba a los leones.
Esa noche precisamente en un ambiente de paz secular, los pastores cerca de sus rebaños y apoyados en su báculo de sicomoro, reposaban de sus fatigantes faenas arropados en sus oscuros vestidos y sus calurosas pellizas o gabanes.
Sus rostros con la pátina de los vientos poseían ya la serenidad de la vejez, de repente un ángel se presentó rodeado de un dulce halo de luz, los pastores llenaron sus grandes ojos con una claridad celestial desconocida para ellos y cayeron de hinojos.
El mensajero dijo: “No temáis; tengo que anunciaros una nueva buena, que será de grande alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es el Mesías, Cristo; el Señor.  Y esto os servirá de señal para reconocerlo: hallaréis al niño envuelto en pañales y puesto en un pesebre
Los pastores poseedores de esa intuición habitual de las gentes sencillas, todo lo comprendieron, abajo en la roca, el milagro había pasado inadvertido, como la chispa en la piedra de pedernal subterránea.
Ellos percibieron el ascendente musical de una multitud de criaturas celestiales que aumentaba por momentos dejando oír sus alabanzas "Gloria a Dios en las alturas del cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad"
Al cesar los cánticos, los pastores conversaban entre sí, recordaban la expectación de Israel, sacaron sus propias conclusiones, y dirían"Vayamos pues, pronto a Belem para ver ese acontecimiento que Dios nos ha manifestado" Puestos en camino, debieron figurarse un recién nacido con ojos de recental a la vez que se preguntarían ¿Por qué ellos debieron ser elegidos para conocerle? Al llegar al lugar observaron que allí estaban en silencio una joven mujer, un hombre y un pequeño ser recostado en el nicho de un pesebre o abrevadero cubierto de pajas. Parecía que en su rutina con todo tan sencillo le contemplaban como a un corderillo recién nacido. En la mirada de María y de Jose leyeron aquella alegría simple y trémula de los pobres que también se halla en los ojos de quienes les quieren.
Luego de postrarse y adorarle, fuéronse ellos a maravillar a todas las gentes con su relato. Meses después Belem y la región olvidaron sin duda  la manifestación y la gloria de los tres personajes de la colina.

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Dec 24, 2012

233- LA BUENA NOCHE

He aquí la noche de la ternura, la más hermosa de las historias que afectó a toda la humanidad, fue la mayor de todas las noticias que vino sobre la tierra, como liviana y casi imperceptible aura, de ligera brisa que anunció una noche fresca.
La fecha y la región estaban determinadas desde la antigüedad por las visiones de los profetas sobre la Medialuna Fértil en ese corredor común a tres continentes, África, Europa y Asia. Cursaban el año 750 del calendario romano, se celebraba la 194 Olimpiada de los juegos griegos y era el 42 aniversario del reinado del Emperador Augusto.
María volvía a atravesar las montañas de Samaría, esta vez acompañada de su esposo, un varón belemnita y justo descendiente de David, la casa más importante de Judá. Debían viajar 150 km por caminos desérticos, estepas o senderos entre algarrobos y  grises olivos.
Habrían cruzado la Garganta del Esdrelón sobre el valle de Yezreel y ascendido las montañas de Samaría y Judea desde donde debieron divisar el Monte Sión con su ciudad y su Templo.
Eran  errantes, los dos habrían circulado por las calles llenas de gente, mientras el viento frío azotaba y ondulaba su manto, varias veces había temblado de escalofríos por el trabajo de pre-parto. Todo el mundo se afanaba por sus negocios, contando sus ingresos o discutiendo la política, no pasaba por sus pensamientos la venida del Mesías esa noche, parecería como un rebaño que no sabe nunca si ha comido bastante.
Cerca de la Puerta sur oriental de la ciudad estaba el khan o mesón de caravanas donde éstas descansaban y se refugiaban de sus largas trayectorias. 
Quienes se fijaron en dicha pareja, sin alojamiento y sin medios económicos para atender un parto inminente,  pudieron pensar que era costumbre tirar al osario las criaturas indeseables, algunos mercaderes las escogían con la ilusión de tener  más tarde un esclavo del cual alguien podría servirse o utilizarlo como una borrica o un camello.
Luego de atravesar este sitio se dirigieron a Belén ciudad natal de Jose con el fin de cumplir un mandato imperial de empadronamiento.  Divisarían sobre una planicie en forma de medialuna, las redondas azoteas, los trepadores viñedos y las blancas casas de la “ciudad de pan” y al este las  montañas de Moab a manera de murallas azulinas y frías.
Aún consciente de la mirada protectora de Dios sobre ella, sentía una angustiosa preocupación en el fondo de su corazón, iba a nacer su hijo en el camino. Salieron por el oriente siguiendo el sendero desértico  que rodea una colina.

Sobre una pequeña colina hacia el desierto de Judá en un abrigo rocoso de boca oscura abrigada entre terebintos y balsameras, utilizado por los pastores para resguardar a los animales, servía de establo aunque no metían las ovejas por el miedo a que se les dañara la suavidad de la lana a menos que fueran a parir corderillos
Había que escoger algún rinconcito no tan cómodo, sino silencioso y bastante digno para lo que el cielo iba a realizar. 
Todo había empezado tan prodigiosamente. Ellos veían aproximarse el campo oscurecido y quizá batido por los vientos. Era el único recurso que debiera servir de albergue para que una joven galilea aún sin cumplir los 18 años, tuviera a término su primer parto. Hacía seis meses había nacido en Ain Karim, Juan el hijo de Zacarías y de Isabel. 
En esta escena, la imaginación ingenua de todas las generaciones, ha querido recrear con los paisajes más hermosos de acuerdo a cada época, lo sucedido en dicho lugar. 
Sólo en el Evangelio de Lucas se describe que María puso a su Hijo en un prae-sepas o cuna de piedra, para abalar el Misterio de la Encarnación. El pietismo y la consideración con la que se miró esta acción por el siglo IV, hizo evolucionar este artefacto hacia la cunita de pajas o el griffôs con la que nos hemos familiarizado tanto y es por eso que cambiar estas tradiciones folclóricas heredadas  de la conquista española a través de los franciscanos, nos parece una herejía.

Debemos leer las instrucciones en la Biblia para montar esta bellísima y tradicional escena.


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Dec 18, 2012

232 - ZACARÍAS Y PRIMERA ANUNCIACIÓN

En época de Herodes el Grande, tetrarca de Palestina parecería que Dios se acordase de su pueblo israelita, asido a la inmensa llanura entre el Éufrates y el Nilo, aquella Media Luna Fértil, que a pesar de los romanos, continuaba como una sola alrededor de su Templo, resistente a las idolatrías. El último de los mendigos se creía más ilustrado que los sabios paganos. No todos sus hijos estaban circuncidados en el corazón, como expresaba el profeta Jeremías.
Dos ancianos, Zacarías sacerdote del Templo y su esposa Isabel, por su fidelidad eran amados por Dios aunque no tenían hijos, característica de oprobio en esa raza que esperaba al Mesías.
Era la estación de las lluvias y de los vientos por sobre los sicomoros del valle, los montes de Moab  parecían robarle al firmamento grumos brumosos de fina lluvia.
Entrada la noche, Zacarías debía ofrecer el incienso en el altar de los perfumes, era ocasión especial pues entre 20.000 sacerdotes de las veinticuatro clases de religiosas, sólo podían hacerlo por suerte, una vez en la vida. Al sonar el Magefáh o el Sophar a la vez los cincuenta sacerdotes elegidos corrían a sus sitios correspondientes.
El pueblo entero estaba postrado en el atrio frente al enorme altar de los holocaustos donde las víctimas se consumían muy rápido. Entre este gentío observábanse: rostros de roca caliza, rojos labios granados, sienes ambarinas, caras de ancianos doctores de ojos acortados y duros como los del jaguar, también figuras apacibles y sumisas como Isabel o las virgencitas de los apartados caseríos perdidos en la montaña y algunos pescadores del lago o artesanos silenciosos.
Todo un pueblo con sus siglos de pecados y de virtudes e incoherencias contrastante con sus secretos santos.
Zacarías había penetrado al Santuario o Santo Santorum por la puerta de oro después de haber caminado los quince pasos de las escalinatas, lucía revestido de la túnica de lino, cuyos pliegues recogidos por una faja abigarrada, cubría su cabeza, con sus pies descalzos. A su alrededor contempló los panes de la proposición, el candelabro de los siete brazos de oro (menorah). Dejó un ayudante para retirar las brasas recogidas de sobre la mesa de los sacrificios y le vio caminar hacia atrás después de adorar. Recibió el incienso de otro ayudante, que también se retiró, luego a una señal recibida desde afuera y temblando de respeto, tiró lentamente los granos de incienso sobre los tizones  que ponían rutilante la mesa de oro.
Doblada su espalda ya para adorar antes de salir en medio del aire perfumado por el chisporroteo del brasero, como si el alma del pueblo acabara de conmover a Dios y serle de su agrado, un Ángel se presentó de repente. El anciano Zacarías tembló de pies a cabeza crispando sus nudosos dedos.
El mensajero celestial (mal`ak) le dijo “No temas Zacarías; tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Isabel tendrá un hijo y tú le llamarás Juan. Experimentarás alegría y gozo  y muchos se regocijarán  en su venida; pies será grande delante del Señor. No beberá bebidas espiritosas y será lleno de Espíritu Santo antes ya de nacer
Convertirá a muchos de los hijos de Israel. Precederá delante del Señor con el espíritu y la fortaleza de Elías, para retornar los corazones de los padres a los hijos y convertir los incrédulos a la prudencia de los justos y preparar al Señor un pueblo perfectamente dispuesto como dijo el profeta Malaquías  cuatro siglos antes: “el Mesías tendrá un precursor al que se le tomaría por Elías”.
Todo se iría a cumplir en tres promesas escalonadas: un hijo, un profeta y un precursor. No era la primera vez que Dios enviaba un mensajero a su pueblo pues Abraham, Isaac, Jacob, todos los grandes antepasados y los profetas habían sido saludados por Ángeles.
Zacarías después de escuchar con cansada atención, incorporó su enjuta figura “¿En qué conoceré esto? Porque  entrambos somos avanzados en años
El aparecido dijo: "Yo soy Gabriel  el que asiste ante el trono de Dios. Yo he sido enviado a hablarte y anunciarte  estas buenas nuevas. Mas porque no diste fe a mis palabras, las cuales se cumplirán  a su tiempo, he aquí que tú quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que todo esto se verificará".
El pueblo afuera esperaba a Zacarías, ya que nunca se podía quedar nadie tanto tiempo en el lugar santo. Esta espera  al través de un sueño de siglos hallaba a esta raza con los ojos despiertos. La impaciencia aumentaba por momentos, más cuando Zacarías compareció con el rostro encarnado, deslumbrado como si llevara el sol en sus ojos y rodeado por los demás sacerdotes de turno conforme al rito, él no extendió los brazos ni pronunció sobre el pueblo la hermosa bendición en uso desde los tiempos de Aarón.
Todos los arrebatos de júbilos de los profetas querían venir a sus labios, como a una desembocadura para verterse sobre ese turbado pueblo. Este momento de mudez de Zacarías cancelaba la Antigua Alianza, ante la Nueva Alianza que las palabras del Ángel acababan de inaugurar.
Las trompetas sacerdotales resonaron, por fin con alegres sones. Los levitas entonaron el Salmo del día y la música de numerosos instrumentos subrayaron los cadenciosos versículos.
Todo se cumpliría no precisamente por los hombres pero tampoco sin ellos Días después el misterio de Zacarías habría concluido. Su retorno a la casita de Ain Karim o "fuente del viñedo", en las montañas del sur, el anciano sacerdote aún con la lengua trabada acompañaba a Isabel embarazada y oculta durante cinco meses.
La ciudad Santa, también ella cercada por almenas y filas de sombríos cipreses, se encerraba con su buena nueva, segura ahora de ser un día la verdadera tierra natal de todos los hijos de Dios.
Cuando los hombres están preparados desencadenan una guerra; cuando Dios está dispuesto rubrica la paz.

Bibliografía:
Biblia de Jerusalem
Jose Alzzin: "Jesús de Nazareth"

Dec 16, 2012

231 - EL BUEY, EL ASNO O LA MULA

No somos amantes de la historicidad, sino de la lectoricidad superficial y ramplona. Sacamos conclusiones tontas y absurdas que desdicen de ser buenos cristianos poseedores de algún grado de cultura.
Esto desdibuja y descontextualiza nuestro sentido de comprensión suscitando un imaginario colectivo bastante ingenuo e infantil.
Hay que esforzarnos por entender la trayectoria evolutiva de las civilizaciones, con sus inculturaciones y sincretismos, resultado de traducir conceptos de una lengua a otra donde se pierde la esencia original del  primer concepto.
No leemos los textos bíblicos y elaboramos “pesebres” sin siquiera habernos informado de lo que rezan los textos evangélicos. Creemos que “pesebre” es la representación escenográfica derivada de la tradición franciscana del siglo XIII, la que se empleó en todo el mundo conocido y en las nuevas tierras americanas como herramienta de catequización.
Debemos informarnos sobre las narraciones de infancia de Jesús que en el Nuevo Testamento se encuentran al comienzo de Mateo y de Lucas en sus dos capítulos iniciales.
Con un sentido despectivo y sin la consideración de respeto a la autoridad del Papa, se dispara desde muchos ángulos a una diana de polígono en que se ha convertido el Vaticano.
El Cardenal Josef Ratzinger, gran intelectual teólogo se propuso desde mucho antes de asumir su condición pontificia, a escribir sobre Jesús de Nazareth y este último libro que trata sobre la Infancia de Jesús lo ha terminado ahora.
La ignorancia de muchos periodistas particularmente sobre muchos temas, en su emoción de figurar con la “última chiva” impulsados tal vez por el propósito de obtener reconocimiento o una ganancia económica, pasando sobre la moral y la ética, fundamentos de la honestidad, lanzan a la inmensa masa de público varias distorsionadas noticias alardeando de haber encontrado serios errores garrafales en el magisterio de la Iglesia Católica.

LOS ANIMALES en ninguna parte del Nuevo Testamento dice qué animales hubo en el pesebre pero se presume que en un establo existían estos.  Is:1,3; (LXX), "El buey, conoce a su amo y el asno al pesebre (phatnê) de su Señor (kyrios kyios), pero Israel no le conoce".
Luego, en Is:32,20 dice: "Ustedes, viajarán felices con riego abundante, para sus sembrados y pastos seguros para el burro y el buey"
Gn:3,18 en la maldición de Adán "¿Es que voy a ser confinado al pesebre, para comer junto con mi asno?" (Apócrifo judío).
Jesús es relacionado con Adán en la genealogía lucana 3,38. Lc:13,15-16 Jesús dice ¿cualquiera de vosotros no desata del pesebre, al buey o al asno?, argumento de soltar a las mujeres de las cadenas de maligno en sábado. (Apócrifo judío)

En el momento del anuncio bajo la estrella todo queda en suspensión, éxtasis (teofanía) y participan del asombro ante el nacimiento de Jesús. 

El buey es incorporado en el pesebre hacia el siglo X 

 Al respecto, Villa comenta que "cualquier creyente de a pie, sabe que, así como la mula y el buey, hay otros elementos como la fecha de nacimiento de Jesús, el nombre de los reyes magos o tantos aspectos que son bonitos pero no esenciales para la fe y quizás por ello los evangelistas lo pasaron por alto. La mula y el buey hacen parte de la tradición cristiana tanto que están presentes cada año en el pesebre de la plaza de San Pedro en el Vaticano" 

LAS OVEJAS Y LOS CABRITOS, son importantes porque de acuerdo con un oráculo antiguo en que los animales para el sacrificio se tomaban de un sitio llamado Migdal - Eder (Torre del Rebaño) entre Belén y Jerusalem, se consideraron junto con los pastores como sagrados.


EL BUEY Y EL ASNO pertenecen al acerbo más antiguo de todas las representaciones del nacimiento de Cristo. No mencionados ni siquiera en los evangelios, "son producto de la exuberante fantasía de los evangelios apócrifos, a los que los artistas les han dado carta de naturaleza permanente, y hacer frecuentemente una teología narrativa” que se acomoda muy bien al lenguaje simbólico de la Biblia.
El Pseudo Mateo c-14 dice: “Al tercer día del nacimiento, salió la Santísima Virgen de la gruta, se dirigió a un establo y colocó al Niño en un pesebre y un buey y un asno le adoraron” corroborando lo que el profeta Habacuc (Ha:3,2 versión de los LXX) predijo: “Serás reconocido entre dos animales” y en una versión del siglo V. se lee “Este Niño será el Señor del cielo y de la tierra
Algunos exégetas judíos han querido ver poéticamente en estas dos figuras respectivamente, la representación de las comunidades de la época, ganadera y agrícola.
Sin embargo, con el tiempo durante la edad media, en las representaciones desaparece el asno y es reemplazado por la mula.
En la versión de PseudoMateo, se ha querido observar el asno a las restantes naciones como los magos y los judíos y en el buey a los cultos paganos . En la liturgia oriental rusa y eslava se ha sustituido al buey por el caballo.
En la página 76 Benedicto XVI escribe: "El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: "el buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende". 
En cuanto a la presencia del buey y la mula en los belenes, el portador de la CEE se ha mostrado extrañado porque "halla periodistas que se asombren de que en la Biblia no están el buey y la mula" algo que sabemos desde hace 2012 años. Ha añadido que "Es una tradición preciosa que el Papa en su libro de forma expresa, dice que debe seguir manteniéndose".
Tradicionalmente solemos colocar en los nacimientos de nuestras casas dos figuras que consideramos indispensables, el buey y la mula a pesar de no tener certeza histórica ni teológica. Lamentablemente somos acríticos especialmente en esta sociedad consumista, donde los valores religiosos, sobrenaturales y costumbristas se diluyen entre adornos y noeles originados en  los dibujantes de Coca-cola por 1920

Bibliografía
Biblia de Jerusalem
Aurelio de Santos Otero "Los evangelios apócrifos"
Joseh Ratzinger - Benedicto XVI "L`infanzia de Gesú"
Junkal Guevara "Los apócrifos postmodernos"
Versión de los LXX, "la Septuaginta"

Dec 5, 2012

230 - QUIEN FUE JESÚS DE NAZARETH

El recién nacido recuerda los sonidos rítmicos de los pulsos maternos durante su vida intrauterina, el 80% de las madres son diestras y colocan al bebé con la cabeza hacia su seno izquierdo por lo cual con la mano le derecha acaricia el lado izquierdo. Allí vuelve ese primitivo y agradable sonido a recordar su desarrollo en el edén intrauterino. Su pequeña y confusa imaginación está ligada al seno materno alimentador y protector, más no entiende la relación que resulta con su boca succionadora. En este contexto biológico y antropológico se van a desarrollar y a proyectar en su cerebro aquellos elementos tiernos, afectuosos, familiares y humanísticos, que darán fruto en la madurez a la persona. A la frustración del destete ingresa en su rescate la figura paterna, protectora cercana y necesaria como un dios terrestre que todo lo sabe y lo provee.
Sabemos que los escritos de la infancia de Jesús sobre su vida, bíblicamente son muy pobres y esto significa que es necesario hacer una profusa especulación teológica, no poseen la gran densidad de los textos querigmáticos sobre la Última Cena, la pasión, muerte y resurrección.
La iglesia primitiva sólo conoció una fiesta, el día de Cristo o la semana de Pascua anualmente, no se trataba de conmemorar un aniversario más, sino de combatir las fiestas paganas de Roma en el solsticio de invierno cuando al estar el sol más lejos y más pequeño, y el día más corto, se creía que este astro nacía cada año. 
Es así como en el siglo IV se fija la fecha 25 de diciembre sustituyendo el día del solis invictus por el día de Cristus invictus. En Egypto se celebraba el 6 de enero y el 28 de marzo. Esta medida reafirmaba contra la herejía de los monofisitas, las dos naturalezas de Jesucristo, humana y divina. En 321 d.C. se fija la institución de la fiesta del Natale Cristi en el día del Natalis Invicti, que encaja con la idea sincrética de Constantino de decretar festivo el primer día de la semana en honor del Señor, lo que conocemos como el día domingo. Por esa misma época es acogida por todas las iglesias con mucho fervor, constituyendo frente a la herejía arriana, una proclamación del Dogma de Nicea de 325 d.C.
Jesús y María su madre, no pudieron ser la excepción en su desarrollo materno infantil, así se favoreció una estrecha e íntima relación paternal con Jose su padre. Jesús le llamó “abba”.
No nació en la diáspora judía de las colonias del Imperio Romano. No fue hijo de escriba o de hacendado, su padre fue un artesano y su madre una mujer humilde, sumamente religiosos.
Como todo israelita conoció la magnificencia del Templo de Jerusalem, la liturgia de los sacerdotes, el sacrificio de los animales y las ofrendas en las fiestas judías.
Jesús y María su madre, no pudieron ser la excepción en su desarrollo materno infantil, así favoreció una estrecha e íntima relación paternal con Jose su padre. Jesús le llamó “abba”.
Jesús, como buen judío marginal y educado en el seno celosamente piadoso de su familia, un misterioso proceso surgió en él,  al madurar entre las oraciones repetitivas de su hogar: el Shemá Israel, el Quidush o el Shimoné Esré, forjó una filiación especial con Dios Padre, a quien llamó también “abba” cuyo significado del arameo es “papito
No conoció a Cesar Augusto ni a Tiberio. Ellos no pisaron su tierra natal, oyó hablar de ellos y ver sus caras en las monedas romanas. Jesús no salió de Galilea, Samaría ni Judea, regiones pertenecientes a la Provincia de Siria. Probablemente anduvo toda su juventud entre Nazareth y Sephoris, la ciudad griega en reconstrucción donde con su padre Jose, trabajaron de artesanos  a la vez que por un vínculo familiar materno visitaría a sus abuelos Joaquín y Ana, como relata el Protoevangelio de Santiago, escrito apócrifo del año 150 d.C.. 
Jesús hablaba arameo, el idioma comercial desde el exilio a Babilonia en el siglo VI a.C. conoció por su oficio de artesano frases y palabras del griego popular koiné, no habló latín. Se discute si leía y escribía pues esto era una operación difícil sólo del campo especializado por los escribas. No había tinta, lápices ni cuadernos, los papiros o pergaminos de alto costo requerían ser importados. No leyó la Biblia antigua, la Torah ni la versión griega de los Setenta elaborada en Alejandría de Egypto doscientos cincuenta años antes de su nacimiento.
Antes de los 16 moría el 60%; 75% antes de los 26 y  sólo un 3 % llegaba a los 70 años. Hoy a los 30 años se  está  aún en la  frontera de la juventud  estricta, pero antiguamente un varón galileo del siglo I había recorrido las etapas primordiales de su biografía. 

Bibliografía a solicitud.

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