Nov 27, 2010

206 - MUSICA Y VILLANCICOS

Aunque no sabemos cómo lo hacían, las comunidades cristianas primitivas cantilaban los salmos, los himnos, las doxologías y las aclamaciones de los textos, alternando el cantor con el coro a la manera de los judíos en las sinagogas. Algunos Padres de la Iglesia se opusieron por considerarlo “sensual”. La más antigua composición data del siglo IV: "Jesus refulsit omnium" atribuida a San Hilary de Poitiers.
En occidente prevaleció este canto gracias a la universalidad del latín a pesar de otros estilos como el romano antiguo, el galicano, el beneventano, el ambrosiano y el visigótico o mal llamado mozárabe en la península ibérica. En el imperio carolingio San Gregorio Magno unifica el canto y la liturgia dando origen al canto gregoriano clásico de los siglos VI a XI.
Si los antiguos griegos habían puesto las bases musicales de la estructura tonal con el sistema heptatónico, a partir de la conversión de la civilización romana al cristianismo la transmisión y desarrollo musical va a depender de la Iglesia a cargo de las órdenes religiosas, destacando en esta labor la de San Benito. La cultura europea sentaría luego los principios de la armonía.
El canto del “villano”, en su andar marchando hacia las labores de la siembra y de la recolección de las cosechas, es el origen de los villancicos profanos.
Luego al sustituir algunos responsorios por coplas nuevas pasan a constituir en los autos representativos de Navidad, los cánticos de aceptación popular.

Cuando la Iglesia mantenía la exclusividad de la educación del canto y los coros litúrgicos el monje y pedagogo musical Guido di Arezzo puso nombre a las notas en el s. XI para lo cual utilizó como base de su pedagogía un himno a San Juan Bautista colocando al sistema heptatónico, la primera sílaba de cada verso, que se correspondía con al antiguo sistema alfabético teniendo las modificaciones que nosotros hoy conocemos.
Del himno a San Juan Bautista
Tomó Guido di Arezzo las primeras sílabas de cada frase:

C – UT queant laxis
DO
D – Resonare fibris
E – Mira gesortum
F – FAmuli tuorum
G – SOLve polluti
A – LAbii reatum
B – SAcre Ioannes
SI
Ut queant laxis Re sonare fibris Mira gestorum Famuli torum Solve polluti Labii reatum Sancte Iohannes
Para que tus siervos puedan exaltar a plenos pulmones las maravillas de tus milagros perdona la falta de labios impuros” San Juan. En un principio la nota DO se llamo UT. Hoy en día solo se utiliza en el idioma alemán y para el Canto Gregoriano.

La nota SI se forma por las iniciales de: Sancte Iohannes.
Los villancicos son textos poéticos musicalizados cantados en Navidad, formados por un refrán que se intercala entre varias estrofas.
Los monjes aprendían de memoria la melodía y la letra apuntando en la palma de la mano la composición
Vidal Meléndez Pinal dice que en el siglo XII se propagaron a partir de canciones populares profanas. Legendariamente se cree que surgieron en Andalucía por la creatividad de un poeta árabe (moro) quien intercalaba el canto de una estrofa con un estribillo romance. Este tipo de canción se extendió en los ambientes poéticos provenzales castellanos, italianos y galaico-portugueses.
El Marqués de Santillana (1398--1458) atestigua que son centrados en el amor humano, el más antiguo “Andad, pasiones andad” del maestro Lagarto en 1490 posiblemente cantado por la gente de la época del descubrimiento de Colón.
La pista musulmana del villancico está por el siglo XIII en la Granada de España donde se sustituye el Mílád árabe o la Navidad por la celebración del Mawlid fiesta en honor de Mahoma al competir los villancicos, cantos o loores el profeta en el Mawlidiyyát.
Se cree que el primer villancico litúrgico fue elaborado por Fray Hernando de Talavera arzobispo de Granada en 1492. Juan del Encina, poeta y músico (1468-1522) compuso villancicos para cantar al final de sus obras dramáticas como registra el Cancionero de Palacio.
Cuando la Granada árabe pasa a manos castellanas, surge el monje Jerónimo Hernández de Talavera quien ordena en 1605 se haga demasiada música y villancicos para atraer la feligrecía.
En España, el origen de los villancicos se halla en una forma de poesía preferentemente cultivada en Castilla, parecida al zéjel o forma de composición métrica popular de los musulmanes españoles, como lo revela la obra Zéjeles del Cancionero de Aben Guzmán. Antes de denominarse villancicos, recibieron los nombres de “villancejos" o "villancetes".
En inglés carols, derivado del francés caroler, significa bailar haciendo un círculo similar a nuestra ronda se interpretaban en latín con contenido religioso, tomado por los protestantes. Estas canciones de Navidad son muy valoradas por la Iglesia Católica. Más tarde, la música navideña cristiana del Medioevo, siguió las tradiciones del "Canto Gregoriano" mientras que en el Renacimiento italiano, surgió una forma de canciones navideñas más alegre y juguetona. De algún modo, ellas se acercan más a los posteriores villancicos que hoy conocemos. El villancico se desarrolló como canción navideña a finales del siglo XVl, hubo colecciones de diversos autores desde año de 1556. Esta palabra derivada de “Villa” se relacionó con los cánticos populares de los campesinos (llamados por la campana) que vivían en las villas a finales del siglo XV y celebraban las fiestas con instrumentos musicales antiguos como la zampoña, la zambomba, el rabel, la chicharra y la flauta.
Estas piezas musicales se extendieron gracias al arraigo popular que tuvo el pesebre propagado por los frailes Franciscanos y las hermanas de Santa Clara. Estas sencillas canciones en romance se complicaron luego en las tramoyas y escenas teatrales al ser interpretadas en la misa de Nochebuena, despertando recelo en los medios eclesiásticos conservadores del siglo XVI ya que al ser cantados en la lengua del pueblo, desplazaron los responsorios y los motetes latinos, tanto que en 1596 Felipe II los prohibió en su capilla real, lo que afortunadamente no prosperó. Al siglo siguiente surgen nuevas composiciones de autores que desean cada año estrenarlas en catedrales y en capillas.
Literariamente fueron enriquecidos por la poesía del siglo de oro de la Literatura Española con Fray Luis de León (1527-1591), Lope de Vega (1562-1635), Francisco de Quevedo (1580-1645), Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), Luis de Góngora (1561-1627), cuyas letras dieron lugar a numerosos villancicos. Recordar que Martín Lutero (1540) compuso algunos.
En el siglo XIX las autoridades eclesiásticas los prohibieron como composiciones profanas al no cumplir con la majestad, el decoro y la santidad de los Templos, de momento el villancico se debilitó tomando nuevo auge a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX tanto en Europa como América, muchos de los cuales cantamos aquí.

Bibliografìa a solicitud de los interesados.

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