Dec 22, 2016

260 - EL PRIMOGENITO


Lucas:2,7Y María dio a luz a su primogénito; lo envolvió en pañales y lo puso en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón
Algunos protestantes dicen que puesto que Jesús es el “primogénito”, eso implica que fue el primero de más hermanos, y de paso niegan así la perpetua virginidad de María. Esto no tiene tampoco ninguna base lingüística, pues en la Biblia se llama “primogénito” al hijo que nace primero, independientemente de que después vengan más hermanos o no. Es un título legal que designa al hijo que heredará ciertos derechos especiales de su padre tal como vemos en Génesis:25,33 y por tanto un hijo único es, automáticamente, el primogénito. De hecho un primogénito es siempre, por definición, hijo único; sólo posteriormente podrá o no tener más hermanos. Este título funciona de la misma manera que “príncipe” en la monarquía española: el primer hijo del rey es el príncipe heredero, el que heredará el trono, y los demás hijos serán “infantes”, pero no príncipes. Si un rey tiene un solo hijo, ese hijo será igualmente “príncipe” (del latín “princeps”, algo así como “el primero, el principal”), y el primer hijo siempre es el primero independientemente de que haya o no un segundo y un tercero. Pero si alguien duda de esto que decimos, bastará con que mire la siguiente cita:
Hebreos:1,6Asimismo, al introducir a su Hijo primogénito en el mundo dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios
Dios no tiene sino un solo hijo, Jesús, y aun así se le llama “su Hijo primogénito”. Si hiciéramos aquí la misma interpretación que algunos protestantes hacen de Lucas:2,7, tendríamos que llegar a la absurda conclusión de que Dios tuvo más Hijos. Y esto basta para entender por qué muchos protestantes no utilizan este argumento de la primogenitura, pues es indefendible si se conoce bien la Biblia.
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259 - LOS HERMANOS DE JESUS


Un asunto que se ha convertido especialmente en polémico en las últimas décadas es si Jesús tuvo o no hermanos carnales, hijos de María. Los ortodoxos y los católicos dicen que no;  mientras que entre los protestantes abunda más el sí. Libros y documentales avivan la polémica buscando ingresos.
Aunque no existen razones ni lógicas, ni históricas, ni religiosas, ni sociales, ni culturales por las que María no debiera haber tenido más hijos después de Jesús, no hay ninguna prueba clara de que Jesús no fuera hijo único.  Y el tema no es baladí; para católicos, ortodoxos y algunas otras denominaciones, el hecho de que Jesús tuviera hermanos complicaría la creencia de que María no sólo era virgen cuando quedó embarazada de Jesús (eso hubiera bastado para cumplir la profecía), sino que lo siguió siendo después

María siempre virgen” es el dogma mariano más antiguo de todos. Para muchos protestantes, demostrar que un dogma católico-ortodoxo es falso sería una gran oportunidad para deslegitimizar ambas iglesias. También creen algunos que si demuestran que María no fue siempre virgen quedaría así invalidado el dogma de la infalibilidad papal, aunque ahí se equivocan, pues tal dogma no fue declarado por un papa, sino por la Iglesia antigua en un concilio universal.
Por eso para creer que Jesús tuvo hermanos no bastan opiniones, se necesitan pruebas irrefutables o al menos tan sólidas como para echar por tierra la creencia tradicional. El ambiente está caldeado. Veremos qué dice la Biblia y la historia sobre el tema, pero antes vamos a ver cuáles son las diferentes posturas al respecto.
Iglesia Ortodoxa: María es la siempre virgen, los hermanos de Jesús eran hijos de un matrimonio anterior de José, por tanto eran legalmente hermanos de Jesús, aunque no compartían con él ni padre (el Espíritu Santo) ni madre (María la virgen).
Iglesia Católica: María es la siempre virgen, los hermanos de Jesús en realidad eran parientes, no “hermanos” en nuestro sentido literal del término.
Iglesias protestantes: Muchas de ellas consideran que los hermanos de Jesús eran sus hermanos carnales, pero no hay unanimidad. En realidad serían medio-hermanos por parte de María (hijos de ella con José, pero no del Espíritu Santo). Aunque en la época de la Reforma se aceptaba la idea tradicional de que María permaneció siempre virgen, en épocas posteriores, con lecturas más literales, se fue extendiendo entre los protestantes la idea de que estos hermanos eran carnales y por tanto también hijos de María. Es de notar que los grandes reformadores (Lutero, Calvino y John Wesley) creían en María la siempre virgen, y por tanto negaban que hubiera tenido más hijos.
Iglesia anglicana: La Iglesia Alta coincide con la postura católica y la Iglesia Baja coincide con la protestante
Iglesia Episcopaliana y en la Luterana también observamos la misma división de opiniones.
Ateos: Los estudiosos bíblicos ateos no encuentran en la Biblia datos concluyentes en uno u otro sentido, así que generalmente consideran que si se les llaman “hermanos de Jesús” probablemente lo serían (bien como hijos de José y María o sólo como hijos de José), aunque la interpretación de “parientes” también es posible.

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Dec 19, 2016

258 - PROBLEMAS DE JOSE Y MARIA

María, como era costumbre en aquella Época, primero se comprometió y más tarde se casó, como todas las chicas de entonces, con un joven de su pueblo: José, cuyo oficio de (tekton en griego es artesano pero se tradujo) carpintero pobre pero lleno de rica sabiduría popular, pues era de una familia muy antiguas.
Apenas comprometidos oficialmente a contraer matrimonio, antes de haber vivido juntos, María había quedado embarazada por obra del Espíritu Santo.
Lo del embarazo de María no se lo avisó el ángel a José, como normalmente se cree. Lo que le dice el ángel es que no tema tomar a María como esposa, señal de que ya lo sabía todo.
No podemos suponer que María no quiso decir nada a José sobre lo de su embarazo. Ello supondría aceptar una imperfección en ella. Sería infidelidad al amor prometido a José, si le hubiera dejado sufrir solo en duda tan grave. Pues, según las leyes de entonces, cuando una desposada no casada quedaba embarazada, si el hijo era de su prometido, ello era considerado como falta grave, pero se solucionaba con el matrimonio. Pero si el hijo no era de su prometido, entonces la mujer era considerada adúltera y condenada a morir apedreada. Por eso el caso de José era durísimo, pues Él sabía bien que aquel hijo no era suyo, y confesarlo suponía condenar a muerte a María.
La solución de este conflicto no sería nada fácil. Supone mucha oración y mucho diálogo, con respeto y mucho amor. Y después de ello, José decide divorciarse discretamente de María, pues piensa que ella es totalmente de Dios, y Él se siente quizás como un estorbo. Pero un ángel le ataja, aclarándole que no estorba, sino que, por el contrario, Dios lo necesita para que eduque como padre al Niño que va a nacer. El ángel le ordena que le ponga nombre al Niño, lo cual quiere decir que se encargue de su educación como padre legal.
Con esta interpretación podemos ver a la pareja de José y María mucho más cerca de nosotros, pues ellos tuvieron problemas muy serios y supieron resolverlos a base de diálogo respetuoso, lleno de amor.

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257 - COMO PINTAN A MARIA

A la Virgen María la pintan como mujer rica, tipo extranjera
Pero ella era una mujer pobre, del pueblo. No vestía joyas, ni ropas costosas, ni coronas. Dios escogió por madre a una joven de un pueblito del interior. Fue una mujer de pueblo, sencilla, pero con un corazón maravilloso, lleno de Dios y de servicialidad.
Al elegirla, Dios está prefiriendo a los pobres. María representa el clamor y la esperanza de los sencillos que ponen su corazón en el Señor.
La Virgen María hizo suya la misión de su Hijo. Ella había meditado y dialogado tantas veces, junto con su familia, la Palabra de Dios, que la conservaba dentro de su corazón. Por eso, después de que quedó embarazada, no se preocupó sólo de sí misma. Fue a servir a una prima suya, Isabel, que también estaba esperando familia.
Y al encontrarse con ella y recibir sus alabanzas, supo aceptarlas con sencillez. Hizo un canto de bendición a Dios, en el que reconoce que todo lo bueno viene de Dios. Todo lo linda que ella era se lo debía a Dios. Y se alegra porque Dios está de parte de los pobres.
María cree que Dios echa abajo a los grandes y poderosos, mientras que levanta a la gente sencilla, los humildes de la tierra; colma de bienes a los pobres, mientras que "a los ricos los deja con las manos vacías". Ella comprende que los planes de Dios son completamente al revés de los planes del mundo.
Dios es el Padre de todos los hombres. Y por eso, está a favor de todos. Pero la forma de ayudar a unos es levantándolos del polvo; mientras que a los otros les presiona para que dejen de pisotear a sus hermanos. Ese es el proyecto de Dios, que María quiere que se cumpla.
María se manifiesta llena de la alegría de ser de Dios, de que Dios ha mirado "la condición humilde de su esclava". No es una chica ingenua. Ella conoce bien a Dios, se conoce a sí misma, y reconoce lo mucho grande que Dios hace en ella. Sin falsas humildades: "En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas en mí".
Igual que Dios se había manifestado en ella mirando su pequeñez, María descubre la mano de Dios en la historia cuando los poderosos caen y los empobrecidos son levantados, cuando los hambrientos llenan su estómago y los ricos pierden propiedades. María ve a Dios en estos actos y se alegra por ello. 

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Nov 29, 2016

256 - JESÚS NOS LIBERA DE DIOS

1- Ruptura con la reproducción del mal “El perdón
Partiendo de este símbolo, el perdón, vemos en el evangelio de Lucas, que Jesús muere perdonando a sus verdugos sin que esto signifique que sea olvido pues él no deja de lado sus opositores durante su ministerio público, no cierra sus ojos para salvar su integridad.
Tampoco fue indiferencia, puesto que no huyó ante la realidad de la coalición de sus opositores de las clases político religiosas. Sus adversarios quisieron hacer condenar a Jesús por político y los romanos, los más interesados, lo declararon inocente.

Es fácil perdonar cuando se es indiferente pero esta clase de perdón, no tiene peso ni gracia.
El perdón de Jesús es un acto verdadero de esfuerzo lúcido, y, consciente que quien ha obrado mal, se encuentra en una situación más lamentable que quien ha sufrido.
El acto de perdón tiene por propósito romper el círculo reproductor del mal que se cierra bajo una extraña fascinación sobre si mismo.
El perdón desplaza el argumento de que no se cura el mal por el mal, el asesinato por el asesinato o la guerra por la guerra.
El perdón es ese acto que se niega a entrar en la lógica del adversario y que al desplazar el mecanismo anterior juzga cómo el enemigo mismo es capaz de aceptar dicha desviación.
SOLO PUEDE Y TIENE EL PODER DE PERDONAR Y ROMPER EL CIRCULO DE LA VENGANZA, QUIEN HA SIDO TORTURADO.
El perdón de Jesús está cargado de su ejemplar historia de lucha.
LA RESURRECCIÓN ES EL “SI” DE DIOS A ESTE PERDÓN Y ES EL ACTO POR EL QUE DIOS HACE SUYO EL ACTO DE PERDÓN DE JESÚS.
La resurrección no tiene sentido sino cuando se sitúa precisamente como la conclusión de la vida histórica de lucha que le llevó al proceso y a la muerte, a Jesús de Nazareth y  así mismo, abre un porvenir a la humanidad, aquel que perdona está definitivamente vivo.
El desplazamiento de la violencia ocurrido por la resurrección demuestra que la lógica asumida por el mal no es definitiva.  


2- Jesús nos libera de Dios
Desde luego nos libera de aquellas representaciones que nos hacemos de Dios con las cuales no lo alcanzamos a pesar de que quisiéramos lograrlo para ponerlo ordinariamente al servicio de nuestros intereses.
Mucho antes de que los alemanes utilizaran su Gott mit uns y los franceses su Gets Dei per francos, los fariseos habían utilizado a Dios a favor de su propia perspectiva ya que Dios se convertía en garantía de cierta forma de situarse ante él, no permitiendo al hombre ser libre y estar de pié frente a Dios.
Las actuaciones de Jesús en su vida histórica transformaron esas falsas representaciones de Dios pues su vida fue un grito de rebeldía contra la imagen idolátrica de un Dios que hace esclavo al hombre. Jesús nos pone de pie delante de Dios, liberándonos del miedo y de la inseguridad por la falta de fe.
3- Jesús nos libera de la tentación mesiánica
Todos estamos acostumbrados a oír mencionar a Jesús como el Cristo, el Mesías o el Ungido, sin embargo rehusó  serlo al menos en la forma como se entendía en su época.
Frustró las esperanzas del pueblo judío de un Mesías que llevara a cabo una liberación militar o política del imperio  romano dominante anunciada por la promesa bíblica.
Al no dar Jesús cumplimiento a nada de eso, causó decepción y permitió que los saduceos movilizaran al pueblo en su contra.
El proceso de Jesús se pudo llevar a cabo sólo por que chocaron los intereses del pueblo con los intereses muchas veces opuestos de los fariseos y de los saduceos.
Jesús rehusó tomar el poder durante su vida terrena e incluso después de su resurrección Hechos:1,6Los que estaban reunidos con Jesús le preguntaron. Señor ¿Vas a restablecer en este momento el Reino de Israel?”
Defraudarles era significación e indicación de que Dios no quiere desempeñar el papel que los hombres esperan de él, para regresar a una especie de paraíso perdido.
El Mesías no quiere privar a los hombres de crear ellos mismos su propia historia y su sociedad cuyas relaciones son producto histórico donde solo ellos pueden transformarlas.
El anuncio del Reino no anula la lucha histórica sino que manifiesta su alcance trascendente.
4- Jesús nos libera de la “tentación espiritualista
Jesús al negarse a hacer él mismo la historia, no nos envía a un reino puramente interior, si esto fuese verdad deberíamos borrar de su vida todos los riesgos que asumió y todas las obras que realizó.

Se rebeló contra las discriminaciones que se hacen en correspondencia con el próximo y la relación con Dios.
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La tentación espiritualista consiste en pensar que la relación que se hace con el próximo es indiferente para la relación con Dios.
Jesús identificó el lugar en donde se entabla la relación con Dios, que no es otra cosa que el encuentro con los demás.
LA SALVACIÓN ESTA EN DONDE UNOS HOMBRES HACEN LIBRES A OTROS HOMBRES.
La salvación cristiana da su dimensión trascendente al acto de liberación en el “aquí y el ahora” en que se realiza la salvación, en ese acto que hace libre, tiene una promesa que supera todo lo que puedo esperar y esa promesa está significada en la resurrección.

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Nov 21, 2016

255 - EL PESEBRE

En el Nuevo Testamento, sólo Lucas al comienzo de su Evangelio habla de pesebre tres veces en los relatos de infancia de Jesús, y otra en sus actuaciones de misión.
Todos creemos conocer la representación de Navidad (Natividad de Jesús de Nazareth, no de Papa Noel) y armamos folclóricamente bellas maquetas según el sincretismo y la inculturación en que nos desenvolvemos. Así que no se trata de pesebrera, ni de animales, como adorno mental que solemos dar como primer motivo de representación del pesebre.
Los mayores, abuelos, padres y tíos son quienes indican la construcción de tales obras, efectuadas según los sicologismos de cada quien, pero sin haber leído los textos bíblicos del Nuevo Testamento.
El nacimiento de Jesús en Belén no es histórico, es una reflexión teológica que hacen los escritores neotestamentarios para avalar su procedencia de la ciudad de David, máxima figura del Antiguo Testamento y relacionarlo con el mesianismo judío.
Lucas es el pseudónimo de un escritor heleno-cristiano posiblemente de la diáspora, que escribe para los no judíos. Sus destinatarios son greco-romanos del imperio y quienes desconocen la Torah.
Por el siglo I no se habla el hebreo sino el arameo en sus siete formas como idioma comercial y el griego koiné desde el siglo III a.C. Fue el helenismo y las célebres persecuciones judeo- romanas los que fomentaron la expansión del cristianismo primitivo fuera de su tierra original en PalestinaNuestro carácter latino y tropical nos hace convertir esta bella época en vacaciones, paseos, comilonas, borracheras, pólvora y regalos, donde falta la liturgia doméstica en que la confección del pesebre para niños, adultos y viejos es un momento de juego y de oración. 
Pesebre no es una escenografía, sino una caja o cuna de piedra donde Lucas toma dicha imagen para avalar el Misterio de Encarnación, como vemos en la figura atrás.

Hace nacer a Jesús niño en este artefacto al indicar que el hijo de Dios vino al mundo en las máximas condiciones de pobreza como humano y no como un ser sobrenatural a la manera que algunos siglos después los autores de los llamados Evangelios Apócrifos le describieron a manera de un muchacho mago y malo.
Convocar familiarmente en esta época es hacer eclesía (ek –Kaleos) donde reina la fraternidad, el altruismo, el recogimiento, la reflexión para mejorar el estilo de vida, sintiendo deseos de dar abrazos y parabienes compartiendo delicias intercambiables de comidas, postres y dulces.
Proverbialmente rezamos la Novena de Aguinaldos, cantamos Villancicos, nos cruzamos regalos, pero a veces ese regocijo se acompaña de nostalgia por aquellos que partieron dejando en nosotros sus tradiciones que nos impulsan al perdón y al amor diáfano entre todos y a seguir con esperanza la lucha en este Edén terrenal.
No decimos Jesús de Belén, sino Jesús de Nazareth, no se refirieron las Escrituras al belemita, sino al nazareno. Por último ni Jesús ni Pablo de Tarso fueron cristianos, ellos mantenían un celo radical como judíos. El cristianismo con dichas figuras fueron el pedestal del complejo y difícil movimiento del cristianismo primitivo.
Hay un trio fundamental en las figuras: Jesús María y José, pero de él, sale un binomio inseparable Jesús y María, los cuales para el creyente no se pueden considerar el uno sin el otro, errónea interpretación de las iglesias protestantes. 
La Biblia no es un libro de historia, es un tratado de teología
Fueron los protestantes y luego los judíos, los que la convirtieron en un libro de historia. 
Las imágenes son la espiritualidad de la liturgia católica.


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Mar 26, 2016

254 - ESTA VIVO

¡Está vivo! No está en el sepulcro; la piedra que le pusieron encima ha sido removida y una luz que en vez de entrar sale de donde antes estuvo oscuro es el reflejo blanquísimo de la vestimenta de los ángeles que dan la noticia  a quien va a buscar entre los muertos al viviente. Ahora por fin se definió una guerra que estaba plantada desde el inicio de los tiempos cuando el pecado del hombre dejó que entrara la muerte al mundo. Antes de él, nadie había podido escapar de las garras del sheol; Él, aunque pasó por allí, venció la muerte en su propio terreno para que nosotros, después de Él, por Él y en Él, ya no le tuviéramos miedo jamás.
¡Está vivo! A pesar de que el mundo no lo recibió, le cerró las puertas y le fue siempre hostil. La oscuridad reinante no soportó tanta luz. Los hombres de su tiempo, y los de ahora, prefirieron aceptar las generosas dádivas del príncipe de las tinieblas en vez de abrir el corazón a la propuesta del amor. El camino fácil, las puertas espaciosas, la vida sin cruces siempre han sido más atractivos que la fidelidad a una alianza con alguien que nos pide responder por la libertad que nos ha sido dada. Aquella vez, como también ahora, se reconciliaron los malos sólo para hacer más fuerte su poder a la hora de ahogar con sus manos la débil y serena llama de luz que emergía como esperanza de la humanidad. Lo que no sabían ellos era que la luz del Nazareno brotaba poderosa como extensión visible de un inapagable sol que ya era mucho antes de que empezaran a formarse las tinieblas.
¡Está vivo! Sólo por eso los discípulos pudieron recuperarse del golpe cruel que les había producido ver morir a su maestro como el mayor de los criminales. La Magdalena fue a buscarlo el domingo y después de encontrarlo gloriosamente transformado fue a dar la noticia a los demás; los demás, al principio comprensiblemente incrédulos, fueron experimentando en sus vidas la existencia de quien irrefutablemente estaba presente en medio de ellos y a partir de entonces estaría acompañándolos en su ineludible tarea de dar testimonio de su fe en todos los rincones. A pesar de las persecuciones, de las ironías, de las risas, de lo irracional, de las descalificaciones y los olvidos, ellos, los discípulos, una vez creyeron, no dejaron de creer. Así como tampoco ahora nosotros, a pesar de todo, dejamos de creer.

¡Está vivo! Saberlo le da sentido y orientación a la vida; el mundo sin resurrección no sería más que una bola que gira y gira de manera ciega y bruta per saecula saeculorum. En ella se fundamenta la fe; en ella encuentra su asidero la esperanza; por ella el amor vale la pena. Es quizá por eso que aunque nos toca vivir la congoja del viernes santo, nuestro corazón no se resigna y sabe que no todo terminó en la cruz. Allí Jesús abrió la puerta que da acceso a la plenitud; entró por siempre y para siempre al mundo que a todos nos espera. Es cierto que él fue el primero, pero después de él, por él y en él, venimos después todos los que seguimos creyendo que ¡ESTA VIVO
Felices pascuas de Resurrección.

Padre: Santino Sacramento Vitola cjm.

253 - JESÚS MORIBUNDO


Moribundo bien mío, el mar interminable de tus penas, el fuego que te consume, y más que todo el Querer Supremo del Padre que quiere que Tú mueras, no nos permiten esperar que puedas continuar viviendo. Y yo, ¿cómo podré vivir sin Ti? Ya te faltan las fuerzas, tus ojos se velan, tu rostro se transforma y se cubre de una palidez mortal, la boca está entreabierta, el respiro afanoso e intermitente, tanto, que ya no hay esperanza de que te puedas reanimar. Al fuego que te quema lo sustituye un hielo y un sudor frío que te baña la frente, los músculos, y los nervios se contraen siempre más por la acerbidad de los dolores y por las perforaciones de los clavos; las llagas se abren más y yo tiemblo, me siento morir. Te miro, oh mi bien, y veo descender de tus ojos las últimas lágrimas, mensajeras de la cercana muerte, mientras que fatigosamente haces oír aún otra palabra:
“¡Todo está consumado!”


Oh mi Jesús, ya lo has agotado todo, ya no te queda nada más, el amor ha llegado a su término. Y yo, ¿me he consumido todo por tu amor? ¿Qué agradecimiento no deberé yo darte, cuál no tendrá que ser mi gratitud hacia Ti? Oh mi Jesús, quiero reparar por todos, reparar por las faltas de correspondencia a tu amor, y consolarte por las afrentas que recibes de las criaturas mientras te estás consumiendo de amor sobre la cruz.
Con firme voz anunció Jesús, aunque ensangrentado, que del hombre y del pecado la redención consumó. Y cumplida su misión, ya puede Cristo morir, y abrirme su corazón para en su pecho vivir. Señor y Dios mío, que por mi amor agonizaste en la Cruz, y desde su altura de amor y de verdad proclamaste que ya estaba concluida la obra de la redención, para que el hombre, hijo de ira y perdición, venga a ser hijo y heredero de Dios; ten piedad de todos los hombres que están agonizando, y de mí cuando me halle en esos instantes; y por los méritos de tu preciosísima sangre, haz que en mi entrega a la obra salvadora de Dios en el mundo, cumpla mi misión sobre la tierra, y al final de mi vida, pueda hacer realidad en mí el diálogo de esta correspondencia amorosa: Tú no pudiste haber hecho más por mí; yo, aunque a distancia infinita, tampoco puede haber hecho más por Ti. Señor pequé, ten piedad y misericordia de mí.

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Dec 24, 2015

252 - MARÍA DE LOS EVANGELIOS

Santa Teresa del Niño Jesús se quejaba de los predicadores de su tiempo que contaban de María cosas inverosímiles. “Habría que decir que ella vivía de la fe, como nosotros, y dar pruebas sacadas del evangelio” en donde leemos: “No comprendieron lo que les decía” (Lc 1, 50)>> (Novissima verba).
La extraña discreción de Pablo y de Marcos, no distinguen a la madre de Jesús del resto de sus parientes y difiere en lo que ocurre en Mateo y en Lucas. De manera que, se observa “un progreso en la percepción del misterio de María” una trayectoria cuyo punto de partida se encuentra en Marcos y que tiene su culmen en Juan, quien tanto subrayó la relación de Cristo con su Padre, presentando a la Madre de Jesús como la figura de la Iglesia.
Podría sin embargo, tratarse de una sutil forma de quedarse tan sólo con el punto de llegada y olvidar que la discreción sobre el papel de María pertenece también al depósito de la fe, consignado en las Escrituras.
Vaticano II (LG 6, 67), ha sugerido, abstenerse a la vez de toda exageración falsa y no menos de una excesiva estrechez de espíritu”, debiendo contribuir así a un diálogo ecuménico en torno a María, alabada por todas las generaciones como modelo de fe; humilde servidora del Señor.  
María nos dio acceso y nos lo sigue dando a Aquel que es “la Buena Nueva de la Salvación”.
La Virgen María interesa a los cristianos en la medida en que está vinculada al Misterio de Cristo, que explica también el de la aventura humana, donde está el horizonte mismo de las Escrituras, y particularmente del Nuevo Testamento. Desde un punto de vista ecuménico, la piedad y muchas veces la doctrina mariana católica les han parecido exageradas a algunos otros cristianos, olvidando que hay un binomio inseparable entre María y su Hijo Jesús.
Siendo éste un contencioso que no se ha resuelto todavía, es  una nueva razón para volver a las Escrituras. Veremos que María pertenece al evangelio, a la buena nueva de la salvación que nos ha venido en Jesucristo.
Lo que sabemos de ella se nos ha transmitido por la tradición evangélica reflejada y cristalizada en los textos del Nuevo Testamento. Presentaremos una lectura de esos textos, sin olvidar que son textos de fe. Que no fueron escritos en una perspectiva anecdótica, sino para revelarnos la única verdad que importa según ellos, la verdad que expresa la palabra “Enmanuel - Dios con nosotros”, y permitirnos vivir de ella.
En el Nuevo Testamento los pasajes que hablan de María no son muy numerosos. En todo el corpus paulino no se menciona nunca a María.
Pablo, sin embargo, evoca en varias ocasiones el nacimiento de Jesús y su pertenencia también a la raza de David (Romanos 1,3;2 Timoteo 2, 8). 
En su carta a los Filipenses, citando un antiguo himno litúrgico, repetirá que Jesucristo “nació a semejanza de los hombres” (2, 7). Pero, sobre todo, en su carta a los Gálatas, recuerda que Dios “envió a su Hijo, nacido de una mujer” (4, 4). 
Habrá que estudiar estos textos para ver lo que dicen de María y lo que no dicen.



Marcos es el primero que llama a María por su nombre, pero también él es quien recoge las tradiciones que parecen rechazar a la familia de Jesús, incluida su madre.
Mateo y Lucas recogerán estas tradiciones, reinterpretándolas cada uno a su modo, sobre todo harán que comience su evangelio por los “relatos de la infancia”, como textos célebres que han marcado a la imaginación cristiana y están en el origen de la piedad popular mariana.

Si estos autores, que llamamos aquí Mateo y Lucas sin discutir sobre su identidad propia, creyeron importante comenzar de este modo sus evangelios, "el lector de hoy haría mal en prestar poca atención a estos comienzos”.

Hasta hace muy poco tiempo se los consideraba sobre todo como relatos marginales, fácilmente separables del resto del evangelio, la exégesis actual subraya que algunos de los hilos que sirven para tejer los textos de Mateo y de Lucas se entrelazan con estos relatos inaugurales. 

Esta "nueva lectura” corresponde a una cierta evolución de la exégesis. La crítica de las fuentes encontraba en los dos primeros capítulos de Mateo y de Lucas unas tradiciones muy diferentes de las del resto de los evangelios. Y también el análisis literario subrayaba el género literario particular de estos relatos de la infancia.
Finalmente, es interesante señalar que el autor del cuarto evangelio, un evangelio teológico por excelencia, abre y cierra toda la escritura de su libro Juan 20, 30: “Jesús hizo otros muchos signos que no están escritos en este libro; éstos han sido escritos para que creáis...” por dos escenas que le son propias, en Caná y en la Cruz, en donde adquiere un gran relieve la figura de la “madre de Jesús”. Con esta tradición de Juan se relaciona también el libro del Apocalipsis, que habla de una mujer “vestida del sol” que da a luz al mesías en medio de dolores.

BIBLIOGRAFIA
Biblia de Jerusalem
Jean Paul Michaud "María en los evangelios"
R. E. Brown "El nacimiento del mesías"
Xavier Pikaza "María y el Espíritu Santo"

Dec 21, 2015

251 - INFANCIA DE JESÚS EN MATEO


Entre los años 50 a 61 aproximadamente Pablo de Tarso escribe sus Cartas como primeros escritos destinados a reinterpretar a Jesús muerto y resucitado para las comunidades paganas del imperio romano en categorías helenistas.
Cincuenta años después de la muerte de Jesús, se escribe un texto cuyo título se conoce como el Evangelio de Mateo. Las primeras comunidades cristianas al considerar su extensión literaria pensaron que sería el primer evangelio escrito y que otro conocido como Evangelio de Marcos debería ser por su cortedad, la síntesis de este. Esta tesis se mantuvo vigente hasta el siglo XIX cuando los expertos trabajando sobre las fuentes, cayeron en cuenta que Mateo es el segundo escrito y que Marcos corresponde al más antiguo o cercano a las tradiciones sobre Jesús histórico y no menciona nada a cerca de Jesús niño.
Sin embargo los denominados textos de la infancia de Jesús sólo se encuentran en Mateo cuyos destinatarios fueron seguidores de Cristo de origen judío quienes acudían a las sinagogas. El Templo de Jerusalem había sido destruido por las legiones de Roma al mando de Tito, hijo de Vespasiano diez años antes.
El otro escrito fue elaborado es el Evangelio de Lucas quien de origen griego escribe en excelente griego para comunidades de cultura helénica. Son así dos visiones con diferencias en el tiempo, en los contextos y en sus destinatarios, pero a pesar de ellas coinciden en varios aspectos.
En este pequeño apartado trataré sobre la interpretación de la Infancia de Jesús según Mateo, este no describe pesebre, ni pastores, cuyos relatos son lucanos, ni cueva que aporta Jerónimo en el siglo IV y se describe en los Evangelios Apócrifos. Tampoco como cree la religiosidad popular menciona animales.
Hace en su relato tipo midrash (cuentico) una especie de ecuación donde equilibra el RECHAZO y la ACEPTACIÓN  extraída de estas citas: Mateo: 2,1-2; 2,3-4; 2,2-6; 2,7-; 2,1-12; 2,13-15
Para celebrar la Época de Navidad se debe pasar por el Tiempo de Adviento de cuatro semanas, como periodo de preparación, de esperanza y de alegría antes de la semana tradicional de la novena, pesebre y villancicos. En el Adviento hay cuatro movimientos: 
a- Levántate para adquirir la dignidad
b- Escucha equivalente al Shemá Israel donde se hace lo que el Espíritu indica
c- Camina, ya tiene la dirección de su actuar e ir a elaborar y hacer su planteamiento.

Mateo escribió su evangelio para una comunidad cristiana concreta y cuyo propósito no fue sólo reunir una serie de tradiciones acerca de Jesús, sino animar a la misma teniendo en cuenta problemas concretos con que se encontraba.
El relato de la infancia de Jesús, le ofrecía una ocasión excelente para ello, pues en este punto las tradiciones conservadas en las comunidades cristianas aún no estaban tan firmemente fijadas y ello le permitía actuar con más libertad.
Mateo de paso nos dejó algunas pistas para reconstruir la situación de su comunidad, su interés en mostrar que Jesús pertenece a la estirpe de David y que nació en Belén su ciudad, es reflejo de la polémica que su comunidad mantenía con los judíos que no habían aceptado a Jesús como Mesías.
Este mismo interés le movió a relacionar los acontecimientos de los primeros años de la vida de Jesús con profecías tomadas del Antiguo Testamento cuyos libros tenían una decisiva autoridad para los judíos.

Bibliografía:
Biblia de Jerusalem
Demás fuentes pueden solicitarse a necesidad.

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