Observaciones preliminares:
* Los escritos de San Pablo surgen de su conciencia de ser Siervo de Cristo Jesús y apóstol por vocación; además, son escritos ocasionales y motivados por circunstancias generalmente muy concretas.
El tema “Antropología en San Pablo” no es algo que él se haya propuesto presentar de manera sistemática.
* De la ubicación en el universo, en la historia y en la relación con Dios surgen algunos términos que se suelen referir al hombre y que hacen ver quizá lo peculiar de estas concepciones del hombre propias del pueblo elegido y compartidas, si no en todos los aspectos, al menos en muchos de ellos por San Pablo.
* La intervención de Jesucristo en la vida de Pablo, su vocación y su misión, fue el acontecimiento que determino su existencia, su comprensión del pasado, del presente y del futuro.
* La comprensión que San Pablo logró de Jesucristo, se convirtió en el centro, la plenitud y la luz para la comprensión de todo: la teología y la historia de la salvación, la plenitud de la revelación de Dios en la persona de Cristo y especialmente en los hechos últimos de Jerusalén, la realización escatológica del designio de Dios para el hombre, el nuevo comienzo del nuevo pueblo de Dios.
* En particular, la persona, la obra y la luz que proviene de Cristo, permiten ahora comprender muchos aspectos antes enigmáticos del ser humano.
SAN PABLO EN EL AGORA DE ATENAS
* Antes de Jesucristo la humanidad estaba abocada a la muerte por estar dominada por el pecado. De hecho, tanto en el mundo pagano como en el judío constata San Pablo la realidad del pecado. Este se entiende como algo que afecta al ser humano porque altera el deber ser de las relaciones del hombre con Dios y, por tanto, su comportamiento pecaminoso aparece como algo radicalmente incompatible con Dios (revela la ira de Dios). En R 5,1-11 ilustra San Pablo lo que el hombre era antes de Cristo: un ser débil, sin fuerzas, pecador y enemigo de Dios. En el análisis que hace en R 7, San Pablo constata lo enigmático e incomprensible del hombre que aun viendo lo que debe hacer hace de hecho lo que no quiere. Paradójicamente, el mismo don de Dios, la Ley que dio a Israel, ley que fue dada para la vida, se convirtió en un instrumento del pecado para que este ejerciera su dominio en el hombre, domino que esclavizaba y que no ofrecía los medios para hacer lo que prescribía. La perspectiva clara para un ser así era solo la muerte.
* El ofrecimiento escatológico de Dios al hombre es el Evangelio de Dios: este, en síntesis es el Hijo de Dios; pero es también la omnipotencia de Dios para la salvación de todo el que cree; la expresión máxima del ofrecimiento gratuito de Dios se concentra en la pasión, muerte y resurrección de Cristo: cuando este hecho se conjuga con la fe del hombre, se empieza a manifestar efectivamente la justicia de Dios; pero este hecho es también la redención del nuevo éxodo para el nuevo pueblo de Dios; es también la definitiva expiación de todos los pecados, el fin de la enemistad con Dios y, por tanto, la reconciliación y la paz.
* Por el encuentro sinérgico del don gratuito de Dios, Cristo, con la fe del hombre, este tiene ahora la posibilidad de un nuevo comienzo; el dinamismo propio del bautismo integra al hombre en el misterio total de Cristo: lo hace partícipe de su pasión, de su muerte para orientarlo eficazmente hacia la resurrección: de hecho, la vida nueva del creyente es ya una manifestación y anticipo de lo que el hombre puede llegar a ser (R 6).
Bibliografía
NB: Se puede consultar: