Jan 26, 2007

57 - EVANGELIOS APOCRIFOS


A pesar de su riqueza teológica los evangelios canónicos se muestran muy discretos sobre los detalles de la vida de Jesús, de María y de José, de la infancia y de la adolescencia del maestro.
Dichos relatos cargados de fuerte cristología y llenos de alusiones bíblicas, sólo pueden ser captados por los eruditos o los letrados, donde el pueblo no tiene ni ocasión ni preparación para entrar en los misterios de esta palabra escrita.
ASÍ QUE, SE NECESITÓ ALGO MÁS VIVO Y MÁS CONCRETO.
La piedad judía había inventado ya no pocas leyendas en torno a personajes sagrados de las viejas Escrituras. Esta haggadá permitió al pueblo comprender y memorizar la Escritura al apropiarse de ella.
La piedad cristiana creó del mismo modo una haggadá en torno a los personajes del Nuevo Testamento, de Jesús, de los que le trataron y particularmente de María.
De aquellas leyendas surge una literatura paralela que se dedicó a escribir en las zonas oscuras de los evangelios, relatos maravillosos.
Por el siglo ll comienza una tercera generación después de la muerte del Señor, a tratar de escudriñar sobre los antecedentes familiares y cotidianos en la vida de Jesús y de sus padres, con los que se fabrican escritos, que posteriormente hasta el siglo lV circulan como “evangelios”.
Pero, dada sus condiciones literarias, su procedencia y su no-revelación, a pesar de haber recogido dichos, palabras o hechos de Jesús se denominaron desde Orígenes como apócrifos (crípticos) ocultos o no aceptados ni recogidos y a partir de Jerónimo, se denominaron así al no ser acogidos como canónicos por la Iglesia.
PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO Siglo ll Guillermo Postel siglo XVl

EVANGELIO DE PSEUDOTOMAS Siglo ll por filósofo gnóstico israelita
EVANGELIO DE PSEUDO MATEO Reelaboración occidental siglo lV - V

DE LA NATURALEZA DE MARIA Versión occidental
HISTORIA DE JOSE EL CARPINTERO Relato copto del siglo lV-V
Los “Agrafha” son una gran y abundante masa de material disperso que literalmente no fue escrito y no figuró en los cuatro Evangelios canónicos, calificándose como “Dichos extracanónicos de Jesús” y que se fueron organizando desde los Padres de la Iglesia hasta el año 500 d.C.
Más tarde este material fue escrito al ser absorbido por los Evangelios Apócrifos que a fin de cuentas es un amasijo de toscos materiales, producto de la devota y delirante imaginación de ciertos cristianos del siglo ll.
Estos relatan muchas etapas de la vida de Jesús, María y José, pero dentro de los llamados Evangelios de infancia, el texto más antiguo es el Evangelio de Jacobo conocido por Justino e Ignacio de Antioquía, más tarde llamado Evangelio de Santiago y en el siglo XVl denominado como “Protoevangelio de Santiago” por Guillermo Postel.
Este apócrifo data del siglo ll elaborado de los relatos de infancia de Mateo y de Lucas con una buena dosis de novela popular que desconoce las instituciones judías que menciona; tiene más de cien manuscritos en griego, con versiones en siríaco, etiópico, copto, árabe, paleoeslavo, armenio etc. Hoy causan sensación dentro de los medios de comunicaciones populares, mientras que sus refutaciones no se difunden.
Algo más tarde un filósofo gnóstico israelita escribe el “Evangelio de Pseudo Tomás” presenta al niño Jesús como un muchacho terco y caprichoso que infunde más temor que evangelio, a manera de entretenimiento religioso.
Más tarde con estos dos se confecciona una reelaboración en occidente entre los siglos lll y lV como el “Evangelio de Pseudo Mateo”.
Escrito luego el texto “De la Naturaleza de María” por esa misma época, este relato circuló por occidente con una gran difusión, mientras que otra obra “La Historia de José el Carpintero”, escrita en copto, queda en Oriente hacia el siglo lV. En el año de 662 d.C. se escribe “Vida de María” por Máximo el Confesor quien hablando de sus fuentes, relata que desde mediados del siglo V en Jerusalén donde se mantuvo siempre viva una tradición recogida por los autores apócrifos, relacionada con que allí, cerca de la puerta de la piscina probática o de las ovejas, se encontraba la casa de María.
La iconografía de esta festividad iniciada desde el Protoevangelio de Santiago y trasmitida por lo Padres de la Iglesia fue madurando con los escritos de: Gregorio de Neocesarea, el Taumaturgo, el gran Atanasio de Alejandría, Gregorio de Niza (335-395), Dionisio Aeropagita y otros.
La festividad del Nacimiento de María fue aprobada después por Juan Damasceno (675 a 749 d.C.), Andrés de Creta (740 d.C.) y el patriarca Focio (897 d.C.).
Es necesario conocer estos textos, pues estas leyendas y mitos han impregnado el imaginario colectivo cristiano que hoy ronda entre nuestras fuentes de interpretación popular en los pesebres.
Brown Raymond E.: El nacimiento del Mesías.
Michaud J.P.: María de los evangelios.
Passarelli Gaetano: El icono de la Navidad de la Madre de Dios.
Perrot Charles: Los relatos de infancia de Jesús.
Santos Otero A.: Los evangelios apócrifos.

Jan 22, 2007

56 - LOS TEXTOS DE INFANCIA Y EL PESEBRE

La representación del pesebre en nuestras comunidades latinas, corresponde a una expresión de la fe popular, donde las diferentes poblaciones católicas han celebrado la venida de Jesús-Cristo como el Mesías anunciado en las antiguas Escrituras.
Los rabinos y maestros adaptaron la historia sagrada en forma de midrash, escarbando en las escrituras de la Antigua Alianza.
Los escritores judíos como Filon de Alejandria y Flavio Josefo contemporáneos del evangelista Mateo, conocían este género literario y dicha comunidad interpretaba ya su propio caminar histórico a la luz de las Sagradas Escrituras.
Los Evangelios de Infancia de Mateo y de Lucas, presentan narraciones que contienen por supuesto coincidencias y diferencias que exigen leerlos en conjunto para poder obtener una visión teológica de la infancia de Jesús.
Mateo habla del nacimiento en una casa (oikia), de los Sabios de Oriente y de la Muerte de los inocentes, con una genealogía descendente monárquica desde Abraham, resaltando la figura de José.
Lucas narra el nacimiento en un pesebre (phané), de los pastores o los pobres (anawin) con una genealogía ascendente hasta Jahvé y destaca la figura de María.
En el pesebre se contempla el Misterio de Encarnación el cual como escenario para la venida del Niño Jesús está precedido por la Anunciación y por la maternidad de María. José es padre putativo y protector del Niño.
Las comunidades de Mateo y de Lucas escriben estos textos de la infancia de Jesús fuera de Palestina, posiblemente en Antioquía de Siria hacia los años 80 haciéndole nacer en un pesebre o sepulcro desde la perspectiva de las vendas de Lázaro y aproximándolo a la mayor casa laica del juadísmo, la casa de David, lo que dista mucho de nuestra folclórica interpretación.
Los autores en diferentes épocas con distintas ópticas, hacen la construcción de sus obras de esta manera.

Mateo ha confeccionado su narración con un sabor a los discursos de Moisés en el Deuteronomio y se manifiesta en esta síntesis:
I - Mt:1,1-17 Genealogía de Jesús Mesías.
II- Mt:1,18-25 Concepción virginal de Jesús y misión de José.
III- Mt:2,1-12 Sabios de Oriente adoran a Jesús.
IV- Mt:2,13-15 Huída a Egipto.
V- Mt:2,16-18 Muerte de los niños de Bethléem.
VI- Mt:2,19-23 Jesús de Nazareth

Lucas distribuye su historia sagrada en dos dípticos:
PRIMERO
- Lc:1,5-25 Anuncio del nacimiento de Juan.
- Lc:1,26-38 Anuncio del nacimiento de Jesús.
- Lc:1,39-56 María visita a Isabel.
SEGUNDO
a) Nacimiento y manifestación de Juan
Lc:1,57-80
- Lc:1,57-58 Nacimiento.
- Lc:1,60 Su nombre es “Juan”
- Lc:67-79 Himno Benedictus.
- Lc:1,80 El niño Juan crecía.
b) Nacimiento y manifestación de Jesús
Lc:2,1-40
- Lc:2:1-20 Nacimiento.
- Lc:2,21 Su nombre es “Jesús”
- Lc:2,22-38 Presentación en el Templo.
- Lc:2,39-40 El niño Jesús crecía.
c) Jesús en la casa de su Padre. Lc:2,41-52
En el Nuevo Testamento solo hay tres versos que contienen la palabra pesebre
y todos están en el Evangelio de Lucas
Lucas 2:7Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón."
Lucas 2:12 "Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre."
Lucas 2:16 "Vinieron, pues, apresuradamente y hallaron a María, y a José, y al niño acostado en el pesebre."
Una Antífona de la liturgia latina dice: "¡Qué intercambio! (Qué trueque) El Creador del género humano, tomando un cuerpo y un alma, se ha dignado nacer de la Virgen y, hecho hombre sin intervención del hombre, nos ha hecho partícipes de su divinidad"
Y San León en su Sermón 6 para la Navidad nos recuerda "La fiesta que hoy celebramos renueva en nuestro favor el sagrado acontecimiento de Jesús, nacido de la Virgen María; resulta que, al adorar a la navidad de nuestro salvador, celebramos nuestros propios orígenes: en efecto, el nacimiento de Cristo es el comienzo, el origen del pueblo cristiano, y el cumpleaños de la cabeza es al mismo tiempo el del cuerpo. Si a cada uno se le llama personalmente, si los hijos de la iglesia se reparten a través de las épocas y los tiempos, esto no impide que de hecho, el conjunto de los fieles nacidos de las aguas bautismales, crucificados con Cristo en su pasión, resucitados en su resurrección, situados en su ascención a la derecha del Padre, nazca hoy con él. Todos y cada uno de los creyentes, de cualquier parte del mundo que sean regenerados en Cristo, rompen con el pasado que corresponde a sus orígenes y se hacen hombres nuevos gracias a un segundo nacimiento; en adelante, ya no pueden ser contados según la descendencia de sus padres carnales, sino que pertenecen a la raza del salvador que ha llegado a ser hijo del hombre para que podamos nosotros llegar a ser hijos de Dios"
Jesús, María y José son las figuras trinitarias del pesebre entendidas como las principales en el libreto evangélico, alrededor de las cuales, las demás giran para darle interpretación al mensaje profético del Emmanuel, Dios con nosotros.
Estas figuras representan a la vez los rasgos propios de cada una de las diversas inculturaciones y sincretismos por los que el cristianismo ha pasado en toda su extensión misional a partir de Oriente, como expresión de las confesiones de fe.
Estas figuras no son estáticas, hablan por sí solas, denotan su función y su significación dentro de los montajes del nacimiento de Cristo, según Rudolf Besliner pertenecen al arte helado del teatro.
El pesebre es un sitio de juego y de oración donde se inicia la reunión eclesial para celebrar la venida de Jesús el Hijo de Dios, encarnado en una Virgen.
Los católicos, no adoramos imágenes, celebramos la liturgia doméstica.
La fe del creyente y la heurística (creatividad) son indispensables al hacer su elaboración, recordando datos históricos, geográficos, bíblicos, parabíblicos, tradicionales y culturales.
Asociaciones belenistas de España Historia del belenismo.
Salvador Carrillo Olday La infancia de Jesús Mateo I-II y Lucas I-II
Charles Perrot Los relatos de Infancia de Jesús.

Jan 17, 2007

55 - JESUS, EL HIJO SUMISO


Lucas 2,48-49 y Juán 2,3-5 son dos textos donde se hace notar el papel importante de María la madre de Jesús, para que exteriorice un rayo de luz sobre el misterio que lleva en lo más profundo de su ser y de su misión.
Aunque los textos de infancia de Jesús son eminentemente cristológicos, María Virgen juega en ellos una función importante a cada paso.
Los episodis anteriores hacen ver que María y José percibieron algo del misterio:
Lc:2,51-52 "Y bajó con ellos y vino a Nazareth. Y vivía sujeto a ellos.
Y su madre guardaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.
Y Jesús progresaba en sabiduría y estatura y gracia ante Dios y ante los hombres"
Jesús regresa con sus padres a Nazareth para llevar la vida normal de un muchacho sujeto y es obediente a sus padres (esta forma verbal significa continuidad) Lucas:2,51.
María guarda en lo más íntimo de su interioridad muchos recuerdos que le permiten reflexionar y penetrar más y más sobre el misterio de su hijo (el misterio de Dios revelado en Jesús)
Habíamos tocado anteriormente, cómo el progreso en sabiduría, estatura y gracia es un eco de 2,40 que usa Lucas para escribir su narración teológica, inspirado en la historia de Samuel, 1Sm:2,26;Pr:3,4.
La desconcertante respuesta de Jesús había causado extrañeza entre los asistentes que le escuchaban, cuando dice estar, en la casa de mi Padre, aunque se hablaba corrientemente de Dios como padre y en las oraciones judías se oían frases como "Padre nuestro que estás en los cielos" ¿Quién se hubiese atrevido a decir "mi Padre" sino Jesús?
Así la primera y última palabra de Jesús en el evangelio de Lucas hablan de su padre (23,46 y 24, 49)
La idea de la encarnación del hijo de Dios, no es la expresión pura en imágenes de una verdad teológica etérea, pues la teología cristiana está inmersa en la historia.
Dios se encarna en la humanidad, es el gran mensaje de la Navidad.
Por esto el mensaje no es un ente amorfo, inodoro e insípido aceptado ampliamente en una elaboración linguística del tema de la concepción virginal, para expresar la radicalidad del don de Dios en María.
Tanto en su Encarnación como en su Resurrección, entra en juego todo el ser de Jesús y así lo vivió y lo aceptó y lo reconoció como profesión de fé la comunidad cristiana primitiva, al nombrar a Jesús como señor y como hijo de Dios; "su padre"
No existe otra forma de comprobar el signo del padre, sino viviendo auténticamente como dice Jn:1,13 "nacidos no de la sangre sino de Dios".
La concepción virginal de Jesús es un signo de filiación divina, no como algunos teólogos modernos pretenden reducirla a un mero teologúmeno, simple expresión plástica de una verdad teológica.
Todo lo demás es de la competencia de Dios.
Esta última parte de las narraciones de Infancia de Jesús, suponen una proyección hacia el evangelio con un Jesús de 30 años (maduro e impregnado de Dios) que nos va a enseñar a ser hijos de Dios.
Charles Perrot Los relatos de infancia de Jesús.
Raymond E. Brown El nacimiento del mesías.

Jan 15, 2007

54 - BAR MISVÁH


Este pasaje de producción lucana en buen griego y menos semitismos, indica, desde que Jesús se abre a la conciencia humana, sabe que es hijo de Dios y acentúa la cristología del relato de infancia de 1,35 para poder dirigirse a Dios diciendo Padre mío. Lucas centra en el v.49 el culmen cristológico, cuando Jesús habla situándose a la vez con el Padre
La insistencia de Lucas en la Pascua, resalta la obediencia de José y de María a las observancias de la Ley Ex:12,24-27;Dt:16,8.
Las gentes participaban del culto y se dedicaban a escuchar las discusiones de los rabinos en los pórticos del Templo y en especial en la sala “ha Gazith” donde los sabios y los discípulos estudiaban la Torah (Talmud de Babilonia, tratado de Baba Bathra 20ª)
La Sabiduría de Jesús está avalada por dos citas Lc:2,40.52 para ubicarlo y encuadrarlo entre los doctores de la Ley.
Los peregrinos regresaban después de las fiestas y andaban 3 a 4 horas el primer día. Jesús al igual que Samuel es presentado en el Templo y tenía 12 años, según Flavio Josefo y Pseudo-Filón concreta en Sam:1,37, este autor elogia grandemente la sabiduría de Samuel "la luz de la que nacerá la sabiduría"
Esta luz de la Pascua, baña por anticipado todo su Evangelio 9,22. 44-45. 51; 18,31-34.
Jesús está en medio de los maestros que enseñaban en los patios del Templo, estilo de enseñanza, como lo hará Jesús más tarde.
La sabiduría de Jesús es paralela con la de Moisés que adquirió de los egipcios según la tradición aggágica, será con base en diálogos: Lc:20,1-8. 20-26. 41-44 narrada por Lucas Hch:7,22.
En el corazón de Israel, en el Templo, Jesús sentado en medio entre los doctores de la Ley, llama su atención por su inteligencia.
Los rabinos se sentaban al centro entre sus discípulos, pero aquí el evangelista va trazando un puente hacia el resto de su evangelio con finos detalles:
Lucas:2,16 se trata de un recién nacido.
Lucas:2,40 se trata de un niño pequeño.
Lucas:2,43 se trata de un niño escolar.
Lucas:2,52 de trata de un adulto, Jesús.
La frase “progresaba en sabiduría y estatura y gracia ante Dios y ante los hombres” es un eco en 2,40 de 1S:2,26; Pr:3,4 que Lucas acierta para decir que Jesús como Hijo de Dios ha tomado sin embargo una naturaleza humana, al cabo de tres días de haberle perdido, le hallaron en el Templo (al igual que Samuel, 1Sam:3,1) sentado en medio de los doctores, que ahora los escuchaba, luego les preguntaba; y cuantos le oían quedaban asombrados de su sabiduría y de sus respuestas.
"
Al verle, pues, sus padres, quedaron maravillados. Y le dijo su Madre: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, hemos andado buscándote.
Y él les respondió:
¿Cómo es que me buscábais?
¿No sabíais que yo debo emplearme en las cosas que son de mi Padre?

Mas ellos no entendieron la palabra que les habló.
Jesús en esta forma crea distancias y rupturas entre los suyos como anunciaba Simeón a María en Lc:2,34 la figura del padre terrenal desaparece para ingresar la del Padre Dios.
La pérdida es un accidente que puede ocurrir con facilidad en estas caravanas:
Lc:2,46-47 Y sucedió que después de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.
Estos tres detalles anteriores en la narración: PASCUA, TRES DIAS y TEMPLO, prefiguran los acontecimientos de la resurrección.
El evangelio de Lucas es el evangelio del Hijo que habla de su Padre.
Salvador Carrillo Olday La infancia de Jesús Mateo I-II y Lucas I-II
Charles Perrot Los relatos de infancia de Jesús

Jan 13, 2007

53 - LAS PEREGRINACIONES


Lc:2,41-52Sus padres iban cada año a Jerusalem a la fiesta de la Pascua. Y cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, terminados los días, al volverse, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin que lo supieran sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalem en su busca:
Hasta los 12 años el niño es menor de edad y no puede tomar decisión alguna que le comprometa en serio, hay que distinguir entre el niño y la niña.
El varoncito se convierte en persona mayor y está obligado a cumplir la Ley que leerá luego en la sinagoga como hijo del mandamiento o bar-miçwah.
Tiene que empezar a trabajar "Primero tiene que construir su casa, luego plantar una viña y después casarse". Debe reunir lo necesario para poder alojar y alimentar debidamente a su mujer y a sus hijos.
La edad del casamiento está entre los 16 y los 22 años, con frecuencia a los 18, "El Santo-bendito sea- vela para que un hombre se case a más tardar a los 2o y lo maldice si no lo ha hecho a más tardadr a esa edad"
Algunos escribas toleran hasta los 24 años.
La hija entre los 12 y los 12 y medio años es una adolescente que el padre tiene que casar absolutamente, a partir de allí, ella crece y puede libremente aceptar o no los proyectos de su padre quien jurídicamente lo puede decidir contra la voluntad de la pequeña.
Si el padre la promete o la casa antes de los 12 años, al crecer ella puede decir "Me considero como vendida en esclavitud y por consiguiente me libero hoy"
Doce años para el judío significa la edad de madurez religiosa y debe asistir al Templo y a manera de exámen ante los rabinos, acreditar su paso a la vida responsable con derechos y deberes según la Ley.
La Ley prescribía tres peregrinaciones al año: la Pascua, las Semanas y los Tabernáculos: Ex23,14-17; 34,22-23; Dt:16,16.
De hecho, las gentes acostumbraban a ir sólo a una de las fiestas, posiblemente por lo que implicaba los desplazamientos, el costo económico, el peligro de los caminos y no todas las personas gozaban de salud para estas maratones.
La mortalidad materno infantil era grande y el promedio de vida era para el siglo I del orden de 30 años, por esto las mujeres y los niños no estaban obligados a peregrinar por la ley lo cual no impedía que los padres llevaran a sus hijos consigo "desde que puedan mantenerse en hombros" como decía el rabino Shammaí.
Para la confección de este pasaje, Lucas:1,1-4 afirma haber investigado varias fuentes y se sabe que conoció tradiciones juánicas, es posible que consultara al apóstol Juan, quien "recibió a María como madre suya" Jn:19,25-27.
Pudo haber obtenido información de los hermanos del Señor (los idiomas semíticos suelen emplear la misma palabra para designar a los parientes próximos) particularmente de Santiago Hch:21-18 y de otras personas.
Los testigos oculares ya habrían fallecido, como Zacarías e Isabel que eran de edad avanzada al nacer Juan su hijo Lc:1,7 y José se supone ya habría muerto antes de iniciar Jesús su vida pública pues no se menciona en Mc:3,31-32;63.
María presenta serias dificultades en cuanto a saber si Lucas cuando escribe su evangelio hacia el año 75 d. C. ella debería contar con 97 años.
Para matar la curiosidad veamos, si consideramos que María tuviese unos 16 años cuando dió a luz a Jesús, y si éste nació hacia el año 6. a.C. (consultar cronología de Jesús) nuestro cálculo sería: 16 años de edad, más 6 años al cambio de era, más 75, año en que escribe el evangelista nos da 97 años.
Aún bajando esta cronología, Lucas visita a Jerusalen por el año 58 en compañía de Pablo Hch:21,18, para esta época debería contar con 80 años y nos preguntamos:
¿Cómo saber que María vivía todavía y que fue consultada por Lucas?
Es necesario pensar que surgen varias preguntas:
¿Lucas escribe sobre los informes de su investigación? o
¿Su obra es de creación personal?
La obra a lo largo de Lucas-Hechos es verdaderamente personal, sin embargo
¿Por qué del carácter semitizante de estos relatos?
Ante esta situación algunos autores especulan sobre una de las fuentes como un escrito en hebreo o arameo, traducido luego al griego.
Otros piensan que Lucas deliberadamente imita en estos dos capítulos, I y II, con un sentido eminentemente teológico en estilo semita al haber aprendido, al leer la Traducción griega alejandrina de los Setenta del siglo II a. C.
Se aprecia en su finalidad, unir la economía del Antiguo Testamento con la Era nueva (no la nueva era) inaugurada por Jesús.
Charles Perrot: Los relatos de la infancia de Jesús
Salvador Carrillo Olday: La infancia de Jesús ;Mateo I-II y Lucas I-II
Ch. Sauldier - B. Rolland: Palestina en tiempos de Jesús

Jan 10, 2007

52 - MESIANISMO


El diccionario dice que mesianismo es la doctrina relativa al mesías. Esta palabra viene de la lengua hebrea. Con ella se designa una persona que ha recibido una tarea a favor del pueblo y ha sido consagrada mediante una unción con óleo santo para cumplir esa misión.
Padre Alvaro Torres Fajardo, sacerdote eudista.
Es un UNGIDO. Se encuentra en la Biblia y tiene allí un carácter sobre todo religioso pero también político pues en la época anterior a Cristo esos dos aspectos, lo religioso y lo político, iban estrechamente unidos en el pueblo de Israel.
Algo ha dejado esta palabra entre nosotros sobre todo en la onomástica. El apellido Mesías existe entre nosotros, y sobre todo el abundante apellido Mejía viene de esa raíz.
El mesianismo está profundamente anclado en el corazón del hombre.
Acosado por los problemas del diario vivir y también lleno de ilusiones y sueños sobre el futuro desea que surja un líder, un personaje capaz de satisfacer sus necesidades, remediar su miseria y su pobreza, y abrir horizontes de esperanza.
Infortunadamente no faltan charlatanes y embaucadores que aprovechen esta inquietud del corazón humano y se presenten como salvadores. Por eso la palabra mesianismo tiene igualmente un sentido negativo y peyorativo.
El diccionario oficial de la lengua dice que es también la confianza inmotivada o desmedida en un agente bienhechor que se espera.
Como hay falsos mesías asimismo hay falsos mesianismos.
La Biblia nos cuenta la historia de un pueblo antiguo que vivió envuelto en muchas crisis. Perdió su libertad, fue derrotado por sus enemigos, esclavizado, deportado, humillado. Pero siempre mantuvo la fe en su Dios. A través del ministerio de los profetas recibió siempre palabras de esperanza. Cuando en un momento dado todo parecía perdido, el templo, que era su gloria, había sido destruido, sus más valiosos hijos habían sido llevados al cautiverio, surgió la voz de un profeta para gritarle: Tu futuro, Israel, está lleno de esperanza Jeremías 29, 11.
Esa esperanza se concentró en una persona. Dios estaba comprometido con el pueblo en un pacto bilateral llamado alianza. A lo largo de la Biblia se lee esta palabra:
Yo seré tu Dios, tú serás mi pueblo.
Dios fue educando la fe de su pueblo a través de promesas: una tierra, una familia, un rey, la libertad… Poco a poco ese liberador esperado fue adquiriendo rasgos: un rey con poder dado por Dios nacido de la descendencia del glorioso David 2 Samuel 7, 1-16. Un pastor, guía seguro y atento del pueblo, que en nombre de Dios gobernara y condujera al pueblo Ezequiel 34, 23. Un siervo de Dios que entrega su vida en sacrificio para establecer paz y amistad entre Dios y el hombre Isaías 53.
En todo caso un hombre pero venido del interior del mismo Dios, enviado para instaurar un reino eterno Daniel 7, 13. A lo largo de su historia el pueblo creyó identificar ese mesías con alguno de sus jefes. Y también, más de uno, se presentó para usurpar esa misión liberadora Hechos 5, 36-37.
Cuando entra en la historia Jesucristo, es recibido como el mesías esperado. Un profeta, Juan Bautista, lo señala con autoridad inequívoca. El mismo Padre Dios, cuando Jesús es bautizado en el Jordán, lo presenta como su Hijo, nos pide escucharlo, y lo unge con el poder del Espíritu Santo. El nombre mismo de Cristo lo señala para siempre. Cristo es la palabra del idioma griego que significa ungido, y es por tanto la traducción del hebreo mesías.
Empieza una misión que tiene como fin último la definitiva liberación del hombre. Para ello anuncia la llegada del reino, o sea, de la actividad salvadora de Dios. Hace signos de sanación material y espiritual que conocemos como sus milagros. A mitad de su ministerio un día interroga a sus discípulos acerca de la idea que se han formado de él y la voz autorizada de Pedro, en nombre del grupo, le dice: Tú eres el mesías Mateo 16, 16.
Pero la expectativa que tenía el pueblo era muy distinta del proyecto de Dios. El pueblo esperaba una liberación política, militar, temporal, nacionalista. Dios quería abrir el horizonte total al hombre, no solo a un pueblo sino a toda la humanidad Que el hombre pudiera realizar su vocación de hijo de Dios en una vida digna en este mundo y llegar a entrar gozosamente y por siempre en el interior de Dios. Para ello debía sufrir en su condición humana la muerte y abrir el mundo futuro con su resurrección. El enfrentamiento entre esos dos propósitos irreductibles traerá finalmente, entre otras razones, la muerte del Mesías.
El Jesús, niño, débil y pobre que acogemos en la navidad es el enviado de Dios, el Mesías salvador. En él ponemos toda nuestra esperanza. Jesucristo realiza en plenitud la figura del Mesías.
Los demás que se han presentado como tales han pasado en acciones transitorias. Jesucristo en los días de su ministerio en la tierra fue considerado como el mesías prometido por Dios.
Jesucristo permanece para siempre y sólo en él podemos encontrar salvación Hechos 4, 12.
No vendrá jamás otro Mesías superior a él.

51 - FAMILIA DE NAZARETH


El viernes al ponerse el sol sonaban las trompetas sobre la ciudad y a la media hora comenzaba el descanso sabático, los trabajadores de los campos se aprestaban a regresar a casa, los comerciantes de los bazares recogían sus mercaderías y colocaban sus mesas y mostradores a la vez que les servían de puertas.
José guardaba sus herramientas en su taller, mientras que María organizaba las vasijas y ordenaba la casa a la vez que preparaba los alimentos a la manera de tarta para el día siguiente a la costumbre de la época.
Después encendía una lámpara de sábado, para invitar al mensajero de Dios a tomar posesión de la casita.
Era deber de todo matrimonio israelita, enseñar a rezar a sus hijos, recayendo esta obligación sobre el padre. La Sagrada Familia fue un nuevo modelo de creación humana en Nazareth; quien introdujo el contenido de esta forma de oración fue la Virgen María a su Hijo.
Antes de que Jesús supiese de memoria esta oración, ya María había puesto en sus vestidos la señal de hijo de Israel, cociéndole algunas hebras con borlas azules, que él debía llevar como distintivo.
José y María rezaban el Quidduhss; el Shimoné Ezre y el Shemá Israel
Jesús con qué prontitud y fervor repetía los versículos:
Oye Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor y debes amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y todas tus fuerzas.
Las palabras que hoy te propongo, tienes que conservarlas en tu corazón y enseñarlas a tus hijos.
Habla de ellas cuando descanses en casa, cuando vayas de camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Debes ligártelas a la mano y tenerlas como señal siempre ante tus ojos. Escríbelas sobre el dintel de tu casa

Seguramente como todo padre con su hijo, le llevaría cargado en muchas actividades, en especial al cumplir con los rituales, enseñándole con su ejemplo a ser un buen judío.
Al salir de casa elevaba José su mano para tocar un trozo de Escrituras que guardado en una cajita de madera en la jamba de la puerta llamada la Mezuzah, para recordar y bendecir a Dios por todo el día.
Las frases de la oración, más que las Escrituras, fueron la esencia de su enseñanza para responder a los ataque de los letrados.
Fuera de sus padres pudo ir a la sinagoga y aprender sobre las escrituras, de parte de los rabinos, existió en el siglo primero las Bet ha madrash tanto de Hillel, rabino judío de origen babilónico, como la jerosolimitana de Shammai.
Se conocían obras como la Torah o Biblia judía, la Septuaquinta alejandrina en griego, las 613 normas o Halajá
La familia es el patrimonio de la humanidad seminario de vida de valor en alza, es minada por la falta de fe y de valores y por el ambiente asfixiante del actual materialismo consumista y una mentalidad divorcista.
La familia como vocación, comunión y misión está llamada a vivir y dar testimonio del amor interpersonal de Dios.
La pandemia del consumismo opaca la alegría de la Navidad y no nos permite ingresar en estas áreas de la espiritualidad.
Francisco Miguel Willam Vida de María la madre de Jesús.
Carlos Augusto Rodríguez Garcés Costumbrismo de la Sagrada Familia
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Jan 8, 2007

50 - A LA TIERRA DE LOS GENTILES


Mt 2,19-20 Y habiendo muerto Herodes, he aquí que el ángel del Señor en sueños se le apareció a José en Egipto diciendo: "Levántate y toma al niño y a su madre y vete a tierra de Israel, porque muertos son los que querían matar al niño".
Mt 2,21-23 Levantándose, José tomó al niño y a su madre y se vino para la tierra de Israel. Mas oyendo que Arquelao reinaba en la Judea en lugar de Herodes su padre, temió de ir allá y avisado en sueños, se retiró a las tierras de Galilea. Y vino a morar en una ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que habían dicho los profetas: Que será llamado Nazareno.
Lc 2,39-4 Regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazareth. Entre tanto el Niño iba creciendo y fortaleciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia del Señor estaba en El. Iban sus padres todos los años a Jerusalén por la fiesta solemne de la Pascua.
Herodes el Grande murió entre marzo y abril del año 4 a.C. en Jericó .
Mateo transporta el relato de Ex:4,19-20 sobre la muerte de faraón de Egipto con la subsecuente liberación del Pueblo Elegido y colocándola del plural la aplica en Mt:2,20 "El Señor dijo a Moisés en Madián, vuelve a Egipto pues han muerto los que buscaban tu vida. Moisés tomó a su mujer y a su hijo y los montó en un asno y volvió al país de Egipto"
Moisés ejecuta la orden divina y regresa, José obedece la orden del Angel y la tradición popular le atribuirá el burro.
Este es el molde de su relato, donde impresaiona el plural "pues han muerto los que buscaban la vida" aunque el adversario de Moisés era el faraón y el de Jesús, Herodes.
Así la puerta está abierta y José puede entrar en la Tierra Prometida de Israel, como dice Ezequiel 20,28 al recordar el anuncio del regreso de los desterrados.
No regresan a Jerusalem, sino a Galilea la tierra de los gentiles, donde la familia de Jesús habitará. Jesús es Evangelio y es comunidad, lo que nos hace ver como la Buena Noticia se dirige a los gentiles, a los no judíos, quiere salir de la Palestina.
En la mente del evangelista está la figura de Moisés como modelo de narración en el siglo I, así que se va a observar en el relato la perspectiva del Evangelio de Mateo.
Ex:34,28 como Moisés, Jesús ayunará cuarenta días y cuarenta noches (tiempo suficiente) Mt:4,2.
Ex:20 Como Moisés, Jesús proclamará desde una montaña su mueva Ley Mt:5,1.17-48 .
Ex:16 Como Moisés, Jesús dará pan en el desierto Mt:14,13-21.
Como Moisés, Jesús se verá envuelto en la Gloria divina en la montaña de la tansfiguración Mt:17,1-8.
Dt:34 Como Moisés , Jesús termina su misión sobre una montaña y da las últimas instrucciones a sus discípulos Mt28,16-20.
Si nos fijamos en el relato mateano de la infancia de Jesús, vemos que la habilidad del evangelista es admirable, al componer y entretejer con un gran material premateano, el prefacio de su evangelio.
JESUS ES EL NUEVO MOISES Juán 1,1-17
Con este episodio vamos perfilando un relevo del libro de Josué en el hexateuco que se había interrumpido por la Navidad, donde Josué penetra en la tierra de Canaan, la Tierra Prometida y donde Jesús inicia su actividad sobre las aguas del Jordán.
Así que la Navidad es la puerta mágica que nos abre el camino de la PASCUA hacia el pesebre de la Cruz de San Juan.
Bibliografía:
Raymond E Brown El Nacimiento del Mesías.
Salvador Carrillo Olday La infancia de Jesús Mateo I-II y Lucas I-II.
Charles Perrot Los relatos de la infancia de Jesús.

Jan 5, 2007

49 - EXTERMINIO DE LOS NIÑOS

Mt:2,16 Entonces Herodes cuando vio que había sido burlado por los magos, se irritó mucho y enviando hizo matar a todos los niños que había en Belén y en toda su comarca de dos años y abajo, conforme al tiempo que había averiguado de los magos.
Herodes, como el faraón de Egipto, es ridiculizado por el escritor del relato, cuya idea concibe que quien debe soportar finalmente las consecuencias del odio de sus dirigentes es el pueblo: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos Mt:27,25
Mateo utiliza y adapta la historia midráshica de la persecución del faraón y la comunidad judeo-cristiana, estaba más dispuesta a aceptar esta presentación en imágenes ya que correspondía a los hechos y a la fama de crueldad tan extendida por aquel entonces.
La crueldad de Herodes era tristemente legendaria, pues ordenó que ahogasen a su yerno, que matasen a sus propios hijos; Alejandro y Aristóbulo, que estrangulasen a su propia mujer Mariamme y cinco días antes de su muerte hizo matar a su otro hijo Antípater, luego ordenó que después de su muerte, asesinaran a todos los personajes judíos importantes de Jericó, para que la gente tuviese que llorar en sus funerales.
Mateo termina su relato citando el texto de Jeremías 31,5 "Una voz se oye en Ramá... es Raquel que llora a sus hijos" Raquel representa en este texto al Pueblo de Dios, que llora a sus hijos muertos por el enemigo invasor, al norte de Jerusalem, para ser exiliados a Babilonia Jer:40,1-ss.
Al parecer este argumento es débil para conectarlo con el relato de los inocentes, es posible que tradicionalmente se situara la tumba de Raquel en Belén.
Como respuesta a los intereses de los que tienen algo que perder, riquezas, prestigio social, cultural o espiritual, no son pobres ni humildes, y no están dispuestos a despojarse de sus bienes y de su orgullo.
Bibliografía:
Charles Perrtot Los relatos de la infancia de Jesús.
Raymond E. Brown El nacimiento del Mesías.
Salvador Carrillo Olday La infancia de Jesús Mateo I-II, Lucas I-II

48 - HUIDA Y ASILO

Mt:2,13-15 nos cuenta: La Sagrada Familia huye de la violencia terrorista de Herodes El Grande hacia las tierras del antiguo Egipto, el opresor de los hebreos, ya convertido en patria de libertad.
La crítica literaria ha demostrado que ya existían dos tradiciones separadas y que luego combinadas pasaron al texto que conocemos.
Anteriormente formaban un tríptico armonioso:
1- el anunucio a José Mt:1,18-25
2- la huída a Egipto Mt:2,1a..13b-15
3- regreso a Nazareth Mt:2,19-23
Estos son tres relatos estilizados calcados sobre un mismo modelo literario:
a- descripción de la situación 1,18-19; 2,13a: 2,19a
b- el Angel del Señor (el mismo Dios) se aparece en sueño 1,20-21; 2,13b; 2,19b-20
c- una cita bíblica ilustra el hecho 1,23; 2,15b; 2,23b
d- realización o ejecución del mensaje 1,24-25; 2,14-15a; 2,21-23a
Esta composición iba precedida por una introducción solemne, la genealogía.
El mensaje teológico de todo este conjunto es mostrar que:
Jesús de Nazareth es el Mesías, 2,23
Es hijo de David, 1,17; 2,1
Es el Salvador del Pueblo, 1,23
Es el Hijo de Dios, 1,20; 2,15
La historicidad de estos relatos no tien nada de inverosimil puesto que según Bonnard "La huída a Egipto de las familias judías sospechosas, la vilencia de Herodes y la instalación en Galilea, para escapar del terror fueron características de los nueve años del etnarcado de Arquelao, hijo de Herodes y de Maltaces.
Galilea no estuvo bajo el mandato de Arquelao, quien no había recibido sino la Judea.
Egipto había sido tierra refugio para los perseguidos, como Jeroboam, Jeremías o los Macabeos y nombrarlo para un judío era fuertemente evocador de un mundo de recuerdos, allí la familia se multiplicó prodigiosamente y llegó a ser una gran nación Gn:46,3; Ex:1,8.
Egipto esclavizó al Pueblo pero con la ayuda de Jahvé bajo la dirección de Moisés pudo ser liberado y salir para convertirse en el Pueblo de Jahvé.
Las expresión de noche, se refiere a la costumbre de viajar para evitar el sol abrazador del desierto y a la obediencia inmediata de José ante la orden divina.
Hay paralelos con Moisés y el Faraón
La sagrada familia es perseguida por Herodes a causa de Jesús; qué valiosa es la libertad de María pues es la ventana a lo Eterno, toda su persona “está llena de gracia del Espíritu Santo”.
María con Jesús en sus brazos, puro, justo y santo, es una nueva humanidad que sólo conoce caminos de justicia, santidad y luz.
Jesús se nos muestra cada día en la línea davídida como tronco de Jesé, nos dice que ojalá todos los prófugos, los emigrantes y los niños en peligro por violencia, codicia o lujuria de los nuevos Herodes, encuentren patrias acogedoras y ángeles que protejan.
Carrillo Olday Salvador La infancia de Jesús. Mateo I-II, Lucas I-II

Jan 3, 2007

47 - UN TAL NOEL

Esta imagen nos sorprende y tal vez nos saca del hilo conductor maravilloso y delicado de la Navidad, pues irrumpe tras la magia del marketing de los comerciantes, en el espíritu cristiano opacando el verdadero sentido del pietismo religioso popular.
Lamentablemente hoy se esconden intereses anticatólicos y comerciales para anular las tradiciones en las mentes jóvenes, inyectándoles otros paradigmas que permiten manipular fácilmante esta generación.
Aparece entonces un relajamiento moral y ético donde nada importa, ya no se ventila en muchas escuelas, el aseo y la higiene, el peine quedó en desuso, la urbanidad como virtud para vivir en sociedad no se practica, el idioma para poder ejercer el sagrado derecho de la comunicación sufre un reduccionismo, el respeto ciudadano desde la cívica se desconoce y la responsabilidad del individuo consigo mismo tanto en su salud física, psíquica y espiritual no se vive.
Hoy casi nadie quiere su origen, su genealogía, su procedencia, su apellido ni su estructura física, está de moda la idea de transformarse exteriormente, lo que se denomina la dismorfobia, causante de oleadas de gente en busca de cirugías innecesarias, las que a su vez producen mucho dinero, que horror que se desconozcan los principios del maestro de Cos, Hipócrates.
¿Qué es el hombre? desde el punto de vista antropológico y filosófico, es un enigma (difícil de comprender) sólo desde la óptica teológica es un misterio (territorio cerrado) la ausencia de ese crecimiento educacional y espiritual hace que las gentes de hoy sin identificación, acudan al exhibicionismo de orden paranoide y esquizoide (peinados y tinturas de circo) infringiéndose una autoagresión obsesiva con drogas psicotropicas, inyecciones endovenosas de alucinógenos causantes de atrófia de la corteza cerebral, de enfermedades de transmisión sexual y sepsis (sida, hepatitis, endocarditis, nefritis etc.) y perforaciones cutáneas con antihigiénicos pearcing y tatuajes propios de una debilidad interior o falta de espiritualidad.
Todo esto porque el hombre sin Dios es nadie y no hay preocupación por el interior humano.
La religión se desaprueba y cada uno la inventa tomando por un sí el nó del Decálogo para facilitar la adoración a otros dioses como el dinero y los bienes materiales.
Entoncés: desconocerás a Dios, jurarás su Nombre en vano, desobedecerás, deshonrarás a tus padres, mentirás, matarás, calumniarás, robarás no sólo hurtando sino apropiándose del herario público, violarás hombres y mujeres, desearás la mujer del otro, pues ya que todo es permisible en este ambiente artificial, se desarrolla el hombre equipado con la más alta tecnología de punta, pero usando comportamientos cavernarios.

Tras de esta figura explotada por el consumismo, se esconden muchas cosas alejadas de la intención autóctona de la Navidad, que influyen en el imaginario colectivo, produciendo desviaciones e interpretaciones inadecuadas de lo que esta celebración católica contempla.
No olvidemos que tras un lejano origen con san Nicolás de Bari, su imagen ha sufrido una metamorfosis gnómica anglosajona, para terminar en ese gordito bonachón, producto de los dibujantes de Coca-cola hacia 1920 en los EE.UU.

Las parrandas, las borracheras, la drogadicción y la falta de comprensión de los textos evangélicos, convierten esta época en rituales paganos que terminan en un aumento de morbi-mortalidad, por violencia y trauma, diferente a esa disposición de comportamiento conocida por antiguas civilizaciones milenarias, en que los humanos socializan, comparten y se donan en parabienes unos con otros.
Los adornos y las luces, como el árbol nos alegra, pero sólo son adornos.

Este comentario aunque parezca fuerte es necesario tenerlo en cuenta para poder centrarmos en el terreno del estudio bíblico, diferenciando lo folclórico de lo originado en las Sagradas Escrituras y las Tradiciones de las primeras comunidades cristianas.

Dec 27, 2006

46 - LA CRIANZA DE LOS HIJOS

En esa época las bibliotecas estaban vacías, pero las memorias llenas.
La crianza de los hijos era una labor permanece dirigida por la madre y por el padre, quienes inculcaban en la mentalidad del niño todo aquel pensamiento judío para responder a la necesidad de pertenencia al pueblo elegido.
La endogamia o rechazo a la unión matrimonial con parejas extranjeras, determinaba la protección del patrimonio y de la tradición mosaica.
Se usaba las genealogías y el estudio de las cuatro madres abuelas para dictaminar la aprobación del matrimonio.
Jesús aprendió toda la oración en los ojos de María quien le seguía sin perderle de vista en todos sus movimientos.
Jesús copia el comportamiento de su Madre y aprende por mímica y por imitación.
La fe de la Madre influye indirectamente en el alma del Niño que despierta en su lento desarrollo, siempre perseguido por la mirada infatigable de Ella sobre todos sus movimientos al palparle con sus dedos mientras juega con sus piecitos que se balancean.
Lucas nos ha pintado la Navidad desde abajo mediante los signos del niño, de los pañales y del pesebre, dentro de un ambiente de ternura, de pequeñez, de pobreza, los que corresponden a los misterios gozosos del Señor, pero con un contrapunto de preocupación y nostalgia por el rechazo y la incomprensión de muchos.
Juan nos presenta el Misterio desde arriba, la Palabra estaba con Dios y era Dios, era la Luz y la Vida.
“La Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros”
Crece el niño y su despertar espiritual se presenta lleno de misterios, su espíritu empieza a asomarse en sus ojos y reacciona ante la mirada de su madre que lo contempla. Se alterna el brillo y se desvanece , como si tratase de asomarse el alma en torno de su morada.
Más tarde aprende a sentarse derecho, trata de ponerse en pie agarrado de una silla o una butaca, luego se admira y se asusta de sí mismo por su propio atrevimiento; hace uno o dos o tres pasos y cae en brazos de su madre que lo convida con cariño y con caricias, al tiempo que trata de descifrar sus primeros sonidos.
En su alma hay capacidad especial para leer el rostro de quienes le rodean, el rostro de María fue su primer espejo donde aprendió a conocer el mundo que le rodeó.
Cada caricia de Ella fue como un acto de adoración, pues para cuando Jesús pudo pronunciar el nombre de Dios, él había recogido en su alma todas las enseñanzas de María.
María nos enseña que el amor:
Es confianza en sí y en el otro.
Es paciente y espera sin límites.
Es expansivo, abierto a la fecundidad y a la comunidad.
Es juguetón, no ligero pero sí espontáneo.
Es sincero, nada oculta ni calla.
Es estimulante desde la mutua autoestima.
Es delicado, siempre respetuoso.
No es competitivo, último reducto de la gratuidad.
Permanece abierto, siempre en camino de crecimiento.
Bibliografía:
Francisco Miguel Willan: La vida de María la Madre de Jesús .
Rodríguez Garcés Carlos A. Costumbrismo de la Sagrada Familia
.

45 - EL PESEBRE COMO ESCENARIO

El pesebre en nuestro medio representa no sólo el "sitio virtual" de nacimiento de Jesús, sino toda la composición que le acompaña en su montaje.
Desde el punto de vista del evangelizador cristiano de la conquista española (no anglosajona), para nuestro medio latinoamericano (tradición romana), está conformado antropológicamente por mentalidades de características europeas occidentales cristianizadas, dentro de un espíritu fuertemente indígena, resultado de inculturaciones y sincretismos.
Este movimiento originado por los frailes franciscanos, como Orden mendicante, desde su llegada a América, hacia 1524, a solicitud de Hernán Cortés, en la conquista de México, sirvió en parte como una de las herramientas en la evangelización de Europa a la Indoamérica.
Su resultado fue un sincretismo religioso entre las dos culturas, facilitado por una pastoral renovada, siendo más eficaz como conquista espiritual que lo obtenido por las armas para colonizar.
Las primeras actividades fueron el Bautismo por inmersión, la construcción de capillas doctrineras abiertas y el teatro desarrolladas en lenguas autóctonas, en especial al influir en el espíritu festivo de los indígenas.
Así es como, el suceso más importante de la cristiandad, el Nacimiento de Cristo fue tomando asiento en la mentalidad de los nuevos súbditos de España.
Algunas familias católicas han abdicado y se han pasado a movimientos cristianos desconociendo nuestros orígenes, pecando de iconoclastas al asumir dichas consejas políticas, posiblemente influenciados por la megacultura de origen anglosajón, en donde no existe esta bella tradición.
Las megacomunicaciones modernas y la sociedad de consumo, opacan la espiritualidad, la creatividad y la heurística de las personas, especialmente universitarias o con una formación técnica, donde las filosofías y el gnosticismo o las expresiones de la Nueva Era, entorpecen con hipótesis, el diferenciar la ciencia de los conceptos teológicos.
El pesebre como dije en un artículo pasado, desde el punto de vista anterior, no es institucional ni canónico, pero tiene como expresión de la fe popular una relación profunda bíblica con los textos de infancia de Jesús, en los capítulos I y II de los Evangelios de Mateo y de Lucas.
Así que la confusión por ignorancia es grande, considerando si el pesebre es aceptable o nó desde el cristianismo, haciendo parecer que estos capítulos bíblicos fueran cercenados de la Biblia para no tratarlos.
Hay que entender que en Los textos de infancia de Jesús de dichos Evangelios del Nuevo Testamento, es donde se halla más condensado el Antiguo Testamento.

Dec 26, 2006

44 - JESUS, MARIA Y JOSE

El evangelio de Lucas nos detalla el lugar, el tiempo y los personajes del nuevo paraíso principio de Nueva Creación, donde María es signo anticipado de limpieza, de belleza, de santidad, de perdón, de vida nueva y de la victoria pascual es aurora que aparece al radiar el día del comienzo del cristianismo.
Los escritos evangélicos en el fondo sugieren que Jesús Niño es sinónimo de la Iglesia Cristiana Primitiva y que María cuida de ella a la muerte de su Hijo.
Ella es quien como núcleo de ese binomio inseparable con Jesús, origina la eclesiología desde los años del Pentecostés.
El amor por su Hijo y por la naciente comunidad, es irradiada en compañía de los discípulos, al pasar la Iglesia primitiva por una etapa martirial, desde la muerte en cruz de Jesús.
MARIA, Madre de Dios, alcanza los límites de la divinidad, para ello fue preparada desde su concepción. Divinamente capacitada para esta misión la cual no hubiese podido realizar si antes no hubiera sido hija de Dios.
Como hija escucha la palabra y como madre la guarda en sus entrañas y después nos la entrega hecha carne de su carne.
Ella no se apropia de su hijo, sino que lo ofrece al Padre, porque es un Don y lo ofrece al mundo como el Salvador. Su maternidad se prolonga en todos nosotros. Gracias Madre.
JOSE como judío justo, sobrepasa las debilidades humanas, para asumir la voluntad de Dios haciendo el papel de padre y esposo protector de Jesús y de María.
Nos quedamos fijos en el pasado, en el Misterio que ocurrió hace 2000 años, aquello fue la fuente, pero no ha dejado de fluir, pues este traspasa los siglos.
¿Por qué no buscamos esos belenes en un niño morenito, envuelto en trapitos, en las tiendas de los inmigrantes?
Necesitamos una sobredosis de fe para descubrir en un niño marginado y débil, al Salvador del mundo y creer descubrir a Jesús en los humillados, en los sin-techo, ni cuna, ni patria y sin familia.
Dios sonríe, el cielo baja a la tierra y Dios y el hombre se abrazan en el seno de María.
Sobre cualquier monumento, ambiente geográfico, cultural o creación artística o religiosa, está la familia como la gran y mejor obra de arte, el tesoro más grande, la institución más necesaria, nuestro útero vital.
Es la primera escuela cuyo patrimonio es la humanidad, que sin ella es un campo de batalla, por eso el hombre no es un lobo para el hombre.

Dec 25, 2006

43 - CUNA O SEPULCRO

Hace mucho tiempo el arte de los pesebres evolucionó desde el folclor sacrificando su autémtico significado, por el gusto exclusivo de lo episódico y de lo sentimental, incluso a veces por lo pueril de quienes lo elaboran.
La erección de los pesebres procede del arte sagrado y constituye la representación tradicional de la Natividad como síntesis teológica expresada en un simbolismo evangéico muy rico.
Los iconos bizantinos tienen una fuerza y una vitalidad espiritual inmensa, no son pintados con bellas modelos como las madonas del arte italiano, no son aquellos pintados con intereses comerciales o por encargo bien pagado; sino con un profundo sentido de fe.
El pintor sagrado (iconógrafo) pasa días y noches en oración y ayunos meditando el Misterio que va a ser representado e invocando la ayuda de Dios, de Jesús, de la Virgen y los santos que son pintados.
Los iconos reciben después una solemne oración de bendición, una consagración que hace presencia real de la persona o misterio, representados.
Recordemos también las enseñanzas de San Juan Pablo II el grande, en último capítulo de la Encíclica sobre la Eucaristía, donde nos habla de un justo derroche de estos elementos del culto cristiano.
En este esfuerzo de adoración del Misterio desde el punto de vista ritual y estético, los cristianos de Occidente y de Oriente, en cierto sentido, se han hecho mutuamente la competencia.
¿Cómo no dar gracias al Señor, en particular, por la contribución que al arte cristiano han dado las grandes obras arquitectónicas y pictóricas de la tradición greco-bizantina y de todo el ámbito geográfico y cultural eslavo?
En Oriente, el arte sagrado ha conservado un estilo altamente intenso del Misterio, impulsando a los artistas a concebir su afán de producir belleza, no sólo como manifestación de su propio genio, sino como auténtico servicio a la fe, yendo mucho más allá de la habilidad técnica, ha sido abrirse con docilidad al soplo (Ruah) del Espíritu de Dios.
El esplendor de la arquitectura y de los mosaicos en Oriente y Occidente cristianos es un patrimonio universal de los creyentes y llevan en sí mismo una esperanza y una prenda, diría, de la deseada plenitud de comunión en la fe y en la celebración.
Esto supone y exige, cómo en la célebre pintura de la Trinidad de Andrea Rublêv, una iglesia profundamente eucarística en la cual la acción de compartir el Misterio de Cristo en el pan partido está como inmersa en la inefable unidad de las Tres Personas Divinas, haciendo de la iglesia misma un icono de la Trinidad. (Eclesia de Eucaristía, Nº 50)
La actividad artística se inicia cuando el hombre se enfrenta a una infinita incomprensión. Estamos acostumbrados a pintar al hombre por fuera y no por dentro.
La liturgia discursiva de occidente y la contemplativa de Oriente son catequéticas como la Voz del Profeta.
La escritura y el dato bíblico son el alimento que da frutos de santidad, pero la iconografía, gracias a la acción que producen los colores, en los creyentes y en los no creyentes, junto con la belleza de las imágenes y el aroma litúrgico, ayuda a entender el Misterio de Cristo en la Encarnación.
En la vida del hombre se encarna el icono que encierra una teología para su espiritualidad, a la luz de la Palabra de Dios.
Toda la Biblia es dibujable, por lo que alguien dijo, “La Biblia es un catecismo en imágenes” (A. Torres F.) de “inmenso vocabulario” (Claudel P.) y también como “Atlas iconográfico” (Chagal M.)
Lo distinto no es rival sino complemento de lo corriente. Los teólogos del icono han representado bajo la forma de un hombre cuyo rostro resplandece más que el sol, al Cristo Resucitado, haciéndonos recordar la voz del Padre que dice: "Este es mi Hijo amado en quien tengo todas mis complacencias..." Mt:17,5.
En la luz de la Transfiguración de las imágenes, el espectador ve que habita el resplandor, como un abrazo por el Espíritu Santo.
Los iconos no son solo imágenes o pinturas, sino según Juan Crisóstomo por el siglo lV, "son las herramientas ante las cuales el creyente postrándose y cerrando los ojos por el poder de la Gracia, pueda percibir a través de las líneas y de los colores el poder de Dios"
La exigencia en el iconógrafo nos es recordada por Teófanes "el griego" según el cual una representación debe elaborarse de acuerdo al tiempo, a la época cultural y a las circunstancias con las que debe mostrar el pintor aquello que representa en sus obras.
En nuestro caso, los evangelios trasmiten según las tradiciones directas, un significado preciso donde el sacerdote debe dar cuenta de lo que traduce cada palabra.
El pintor debe orar para que sus manos pinten a la manera de Lucas, según una antigua tradición, la imagen de María (cuadro que reposa en la Catedral de San Pedro en Roma)
Las desviaciones y las distorsiones causadas por envidias o intenciones que le alejen de la pureza de corazón, serán controladas al mantenerse en justicia y en castidad.
El contenido del icono es una particularidad, como la oración en presencia de Dios, ante la que el oído, la vista, el olfato, el tacto, deberán guardar sin mancha la interpretación del mensaje, que por acción de la Gracia del Espíritu Santo podamos cautivar los sentidos sin suprimir nada de lo mundano, más bien haciendo resplandecer la unidad entre la palabra y la imagen.
Si la predicación del crucificado es locura para la sabiduría del mundo helénico, el icono es locura para el espíritu humano.
Así como la Palabra no puede ser modificada por el sacerdote, en el icono no puede ser modificada o distorsionada por el artista.
En el icono o en la figura a través de lo material se expresa o refleja lo divino, y a la par con el evangelio, que su arquetipo no pertenece a este mundo.
El evangelio entra por el oído y el icono por el ojo.
Amigo artista, con ayuda de Dios, como iconógrafo, trabaja con ahínco en el esfuerzo del don de Dios, por la existencia de la imagen que, como el apócrifo nos relata, no fue hecha por hombre alguno, en el caso del rostro de Cristo enviado por fe al gobernador de Edesa.
Este arte es agradable a Dios ya que logra mostrar los milagros. No puede convertirse en un medio de obtener fortuna como Judas. El arte del icono, es diferente del arte profano de Miguel Angel, Leonardo o Rafael.
En el icono no queda la personalidad del autor, porque concentrado en el mensaje bíblico trasmite el misterio de la encarnación.
El autor nunca firma sus obras, pues esto desplazaría a la representación que viene del Espíritu Santo, sin embargo, en sustitución, el estilo que le es propio, se trasparenta en su obra.
Los antiguos iconógrafos se abstuvieron de imponer las imágenes a las gentes pues eran personas que conocían muy bien las Escrituras, en un gran esfuerzo para mantenerse fieles a la Palabra.
El reproducir una imagen, una figura o una obra que no se sabe interpretar, redunda en un distanciamiento con la palabra escrita.
Los iconos no son fruto simple de la imaginación del autor, sino la representación ideal, al perfeccionar su interpretación con ayuda de los documentos conciliares de la iglesia, en una acción que no es libre de trabajar sin obedecer las reglas del magisterio eclesial.
Es traducir las verdades más altas a la manera con que los monjes pintaron las escenas extraídas de los cantos litúrgicos de su época, para evocar la Presencia Invisible.
Cuando nos adentramos en una iglesia, vemos las paredes, cómo se han ido cubriendo de iconos y de figuras elaboradas con base en la enseñanza apostólica, según los pasos evangélicos y la tradición de los Padres de la Iglesia.
Esto nos recuerda desde el A.T., que según Hb:1,1 "En tiempos antiguos Dios habló a nuestros antepasados muchas veces y de muchas maneras.....", hoy mediante la escritura y los iconos nos sigue comunicando cuánto nos ama, con palabras y con los colores de la imagen trasmitidos por las mega-comunicaciones, para desvelar el misterio del fundamento del icono a manera de encarnación.
Dios carece de cuerpo y de rostro por su naturaleza divina, pero se ha querido hacer visible en su Hijo que, tallado, esculpido o pintado se interpreta con el rostro humano iluminado y bello.
Este no se trata de un simple valor artístico o didáctico, sino de un valor en nombre de Dios y de los santos.
La Imagen Trinitaria de la Concepción de Cristo va incorporar la representación de la propia figura de Dios Padre bendiciendo la escena y de cuya mano salen rayos de luz que marcan la trayectoria de la paloma hasta llegar a la Virgen.
En la Sagrada Escritura el nombre significa lo divino, en la imagen el color delata a los ojos no la expresión de la naturaleza humana sino la firma de lo divino como el Pantocrator o la Teotocos con su gracia propia.
La iconografía es la noción de un elemento excepcional de la vida religiosa, civil o pública.
Palabra e imagen son una atmósfera inseparable que involucra cuerpo, psiquis, corazón y espíritu (pneuma), donde el hombre vive a la vez aquí y allá, en lo trascendente que anhela la purificación del espíritu.
En la iconografía se vive la Crucifixión y el Reino de Dios, donde respira el espíritu y la exégesis aplicada a la liturgia.
Allí la contemplación alimenta la experiencia del hombre en el Espíritu Santo, el aire se enriquece con el calor de un abrazo cuya iniciativa no es del hombre sino de la iglesia de Cristo, en una categoría pneumatocéntrica.
Tras el icono se esconde la presencia invisible de Dios.
En el pesebre, el Nacimiento betlemita y la Resurrección jerosolimitana, ambos se abrazan y el Kerigma, que ha saltado de boca en boca viajando en la mochila del evangelizador, alecciona de fuera hacia adentro, cuando la Teofanía está entreverada en el paisaje iconográfico.
La palabra se enseña y se da a conocer con el icono y con el lirismo como acceso a la Presencia de Dios, a través de los sentidos donde el Kerigma evangeliza.
La liturgia como los iconos hacen que “la voz de Moisés” nos suene familiar en el amor de Dios.
Pretender la exégesis subyacente en el Jesús Histórico y en el Cristo de la Fe manifestados en los signos y en la expresión de los iconos, nos hace recordar al Eclesiastés donde hay tiempo para cada momento y cada situación.
El tiempo para reconocer la belleza de esa misericordia teológica discursiva y contemplativa nos permite poder vivir los dos tiempos a manera de umbral, entre el ayer y el hoy.
La liturgia es mistagógica al ir descubriendo la presencia de Dios, pero los iconos hacen ver, cómo la hija de Jairo no está muerta, sino dormida.
Gracias a las palabras del evangelio y a la belleza de las imágenes, la liturgia de la fe nos impulsa hacia la espiritualidad y no al simple conocimiento.
El icono no pretende representar un suceso ya pasado, sino invitar al observador a que tome parte en el acontecimiento.
Amar a Dios nos hace teólogos natos, pero mediante el icono ponemos en práctica la enseñanza de Jesús.
En el icono se encuentra la liturgia para vivir de la forma como Dios se manifiesta al hombre y a su entorno de manera radial, sintiendo que estamos cerca de El y de nuestros hermanos.
Hoy sospechamos que algo tiene que ver el Nacimiento de Jesús, con los más profundos anhelos y esperanzas humanas.
El espectacular brillo prestado del bullicio navideño refleja el anhelo de la venida de algo totalmente nuevo, es un destello de luz que ha comenzado a brillar con la Encarnación de Dios.
Una reflexión bajo lo mítico de nuestra fe nos recuerda el Credo: “Bajó del cielo”, "Se encarnó en María Virgen” y “Se hizo hombre”.
El icono de la Natividad de la Madre de Dios, viene desde muy temprano en las comunidades cristianas, originado en los escritos apócrifos que evolucionaron a través de las tradiciones apostólicas, patrísticas y apologéticas, produce “Vida de María” atribuida a Máximo el Confesor muerto en el 662 d.C.
En Inglaterra en 1977 se reunieron siete teólogos para estudiar un tema denominado: “The Mit. Of God Incarnate”, llegando a concluir que la necesidad de esta investigación se deriva de un conocimiento más exacto de los orígenes del cristianismo, donde se incluye que “Jesús fue hombre” (Hch:2,72) al ser delegado por Dios, siendo, la Encarnación una expresión mítica de la verdad.
R. Bultmann dice que es una expresión simbólica en que se desmitifica la escritura.
Adolf Von Harnack protesta ante estas tesis, ya que de un solo golpe de magia se convierte a Cristo en “dios sol”.
Conceptúa la necesidad de relacionar el mundo simbólico de la Iglesia Primitiva, con el mundo de las creencias judías del Antiguo Testamento, cuyo lenguaje imaginario, metafórico simbólico y poético, se transforma en el poder estar siempre más cerca de Dios.
Es una equivocación creer que nosotros podemos hablar sin imágenes ni metáforas.
C.S. Lewis (1898 a 1963) decía los mitos despiertan un ansia en el lector por algo que está más allá de su campo de acción.
Ellos producen catarsis, conmoción e iluminación haciendo que la conciencia se amplíe permitiendo que nos trascendamos a sí mismos.
La relación entre mito e historia cristiana es la diferencia de un acontecimiento real por una parte, y, sus sueños y deseos difuminados precisamente de este mismo acontecimiento por otra.
No tenemos que avergonzarnos del brillo mítico que afecta a nuestra teología.
El arte ha jalonado el camino del cristianismo en los últimos dos milenios y es saludable que se reanude la fecunda alianza entre éste y la Iglesia.
Al saborear la liturgia terrenal pregustamos y participamos de la liturgia celestial. En la creación se revela más el hombre como imagen de Dios.
En el arte hay dos formas: el de formarse así mismo y el de transformar la materia en lenguaje visual.
Los hagiógrafos y los iconógrafos desde el Antiguo Testamento asiático y el Nuevo Testamento, en su recorrido por el occidente, van confeccionando una perfecta herramienta alrededor del Emanuel “Dios con nosotros”.
La letra es un icono de la palabra. El artista expresa la santidad y la divinidad con palabras y con pinturas en los libros y sobre las tablas.
La Encarnación en el lenguaje de los iconos es diferente a las representaciones realistas navideñas del arte occidental que afectan más nuestros sentimientos.
Los iconos orientales de navidad tienen una eficacia misteriosa y cultual pues no aclaran lo que significa la imagen, sino que dejan hablar su propio lenguaje histórico y cultural, especialmente a través de los textos litúrgicos, alrededor del misterio de la Encarnación de Dios en un idioma intuitivo de la expresión simbólica.
La imagen tiene una utilidad pedagógica cuando no depende únicamente de la fantasía del artista; siendo una representación y no una presentación. Por tanto, en el arte su función es educadora sin que la imagen sea habitada por virtud alguna.
El arte del icono depende de las escrituras: San Pablo dice “las cosas visibles pasan” y San Ignacio de Antioquía afirmaba “Nada de lo que es visible es bueno
Abandonando toda influencia teológica, la creación artística se debe a la celebración de lo “humano demasiado humano”.
Para Juan Nacianceno la imagen es la Biblia de los analfabetos (teológicos y religiosos).
El icono es para los analfabetos lo que la Biblia es para las personas instruidas.
La palabra es al oído, lo que el icono es a la vista en la dimensión de lo sagrado y de lo divino.
El Papa Gregorio Vl decía: "La imagen es la escritura de los iletrados para enseñar la doctrina de la fe", siendo esto, lo que entendieron los franciscanos.
Cuando se habla a la gente, sólo se escucha, cuando se narra con escenas la gente ve y escucha a la vez.
En las liturgias de Oriente, la Palabra y el Icono se complementan como parte de la celebración y medio de unirse a Dios.
La imagen ocupa un puesto fundamental en la Iglesia Ortodoxa de Oriente. Bizancio rechazó la herencia grecorromana.
Así los frescos y los mosaicos crean un ambiente de luz donde los rostros resplandecen y los iconos adquieren un papel fundamentalmente litúrgico.
Allí el culto a las imágenes encarna el triunfo de la ortodoxia.
La imagen no es una ilustración sino una teosofía especulativa o conocimiento profundo de la divinidad.
Es una teoptía o visión fundamentada en el conocimiento de lo divino, es la visión de lo invisible.
El icono nos muestra la naturaleza ontológica de lo real más que lo real mismo, de lo finito abierto sobre lo infinito, de lo visible de lo invisible.
En esta perspectiva, el icono es expresión de la Buena Nueva como los Evangelios Escritos. La imagen es crística y cristocéntrica, figurativa pero no naturalística.
En oriente, el arte manifiesta la santidad develada por el icono, mientras que en occidente el arte ilustra la hagiografía sin revelarla; según la Enciclopedia de SpettacoloEl pesebre es la representación plástica tridimensional del nacimiento de Jesús
Finalmente la reflexión sobre el icono navideño, donde el esplendor del misterio brilla muchas veces con más inmediatez en la imagen del artista, que en la palabra del teólogo, demuestra que juntos deben ser complementarios.
La Iglesia necesita, en particular, de aquellos que sepan realizar todo esto en el ámbito literario y figurativo, sirviéndose de las infinitas posibilidades de las imágenes y de sus connotaciones simbólicas.
Cristo mismo ha utilizado abundantemente las imágenes en su predicación, en plena coherencia con la decisión de ser El mismo, en la Encarnación, icono del Dios invisible.
Hay que lograr que el arte se vuelva oración.
El arte, como expresión religiosa en principio, fue luego sacralizado, para, posteriormente pasar en desuso cúltico y convertirse en mercancía de alto valor comercial, sin embargo, no podemos cerrar los ojos a una realidad, que demuestra una tradición de la fe popular de tal magnitud que ha pasado al cine y a la televisión como medio masificado de comunicación.
Bibliografía:
Arte Salvat: Iconografía bizantina.
Botero Alvarez Alvaro: La Iconografía bizantina.
Bravo Saldaña Yolanda: El oro en el arte.
René Guénon René: L'Age d'Homme
Juan Pablo II: Carta a los artistas.
Mihalaret Josef: Los iconos.
Passarelli Gaetano: El icono de la Navidad de la Madre de Dios.
Pérez Higuera Teresa: La Navidad en el arte medieval.
Ratzinger Joseph: Introducción al espíritu de la liturgia.
Zibawi Mahmoud: Los iconos, sentido e historia.

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