Oct 23, 2008

161- SACRIFICIO, ALIANZA, FUEGO Y ESPIRITU

La pasión y la glorificación (resurrección por el Padre) de Jesús de Nazareth, expresada en el culto mediante términos de sacrificio en la Carta a los Hebreos, difiere de los evangelios pues ellos mencionan el sacrificio pero sin utilizar esa palabra, "llegó a ser mediador de una Nueva Alianza” Heb:9,15
Desde el A.T. no se lograba fundar una Alianza válida, ya que consistía en “ritos carnales” Heb:9:10 en los cuales no había intervención del Espíritu Santo.
Se trataba de sacrificios de animales que no cumplían la común-unión entre el pueblo y Dios, su realización estaba en el plano de lo externo, no satisfactoria ni ritual. Los animales están desde la Creación como relata el Gn:1, ausentes de la Ruah y de bendición del Creador.
Heb:9,13-15 “Pues si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de vaca santifica con su aspersión a los contaminados, en orden a la santificación de la carne ¡Cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció así mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo! Por eso es mediador de una Nueva Alianza”
En el Viejo Testamento se ofrecían sacrificios que no eran personales sino externos, los cadáveres de animales inmolados no podían fundar una alianza verdaderamente válida entre Dios y los hombres.
Los cadáveres de animales no son de ninguna manera capaces de una relación personal con Dios y por tanto no pueden comunicar a los hombres tal relación.
El Sumo Sacerdote no podía ofrecerse así mismo y no era digno por pecador e incapaz al no ser una víctima agradable a Dios (habían comprado y usurpado el sacerdocio legítimo desde hacía dos siglos)
En su interioridad no había espacio para la acción del Espíritu Santo. La legitimidad en el sacrificio mediante el concepto de ascensión, exigía que la víctima inmolada lo fuera mediante el fuego sagrado para que transformada en humo saliera hacia el cielo, hasta Dios quien aspiraba el perfume y así el sacrificio podía ser agradable como se relata en estos pasajes:
Gn:8,21-22 “Noé construyó un altar a Jahvé .. y ofreció holocaustos en el altar. Al aspirar Jahvé el calmante aroma, dijo en su corazón: Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre”
Este concepto se refleja en
Ef:5,2 “Cristo os amó y se entregó por vosotros como oblación y víctima de suave aroma” Flp:4,18 “Tengo cuanto necesito y me sobra; nado en la abundancia después de haber recibido de Epafrodito lo que me habéis enviado, suave aroma que Dios acepta con agrado”
Según el veterotestamento, el fuego proporcionaba a la ofrenda la fuerza necesaria para ascender y llegar a Dios.
Pero la Escritura señala que no cualquier fuego producido por el hombre podría servir para tal propósito, sino solo aquel que haya descendido de Dios y baja del cielo solamente puede volver a subir al cielo, llevando consigo a la víctima ofrecida como recuerda:
Lv:9,24 “Salió fuego de la presencia de Jahvé, que asumió el holocausto y las partes grasas puestas sobre el altar”
2Cro:7,1 “Cuando Salomón acabó de orar, bajó fuego del cielo que devoró el holocausto y los sacrificios”
Este fuego procedente del cielo era cuidadosamente conservado para poderse usar siempre en las ofrendas y en los sacrificios.
2Mc:1,20-22 “Nehemías enviado por el rey de Persia, mandó que buscaran el fuego los descendientes de los sacerdotes que lo habían escondido, pero como ellos informaron que en realidad no habían encontrado fuego sino un líquido espeso, él les mandó que lo sacasen y lo trajesen. Cuando estuvo dispuesto el sacrificio, Nehemías mandó a los sacerdotes que rociaran con aquel líquido la leña y lo que habían colocado sobre ella. Cumplida la orden y pasado algún tiempo, el sol que estaba antes nublado volvió a brillar y se encendió una llama tan grande que todos quedaron maravillados”
Los judíos llamaron este líquido espeso neftar que significa purificación, aunque aún hoy se llama nafta o petróleo.
El autor de la Carta a los Hebreos superó este concepto material y reflexionando sobre la Pasión de Cristo, descubrió el verdadero significado del símbolo:
El fuego de Dios no es un rayo que cae de las nubes sino que es el Espíritu Santo, Espíritu de santificación el que hace la ofrenda sagrada, capaz de transformar el sacrificio y hacerlo pasar a la esfera de Dios.
Bibliografía:
Biblia de Jerusalem
Vanhoye Albert: Tanto amó Dios al mundo

Oct 21, 2008

160 - ¿NATURALEZA HUMANA Y CULTURA, EN OPOSICION?


P. Jaime Rodríguez Forero sdb
sacerdote saleciano

La naturaleza humana y su desarrollo implican su capacidad de ser, de construir y de transformar su “hábitat” para asegurar la expansión y la supervivencia.
La cultura está conformada por las soluciones que la especie humana ha ido hallando para sobreponerse a los retos del medio ambiente y satisfacer toda la gama de sus necesidades de vivencia y convivencia social.
La evolución hasta el “Homo sapiens” que, a su vez, sigue siendo evolucionado, hace que la cultura sea una entidad en permanente evolución. No es una evolución ciega. La conduce la condición “sapiente” del ser humano. Puede y tendría que desarrollarse para el bien común.
Pero también es posible desviarse en su contra.
¿No son señales suficientes, entre muchas, el peligro en que se encuentra la ecología con el envenenamiento de la atmósfera, y de las aguas, los cambios climáticos, que amenazan la naturaleza, la destrucción del hábitat con la desaparición paulatina de las especies vegetales y animales, la degradación del entorno humano, las pandemias que azotan irrefrenadas, la salud y vida de millones de personas, y el peligro nuclear que hace real la posibilidad de extinción de la especie humana y de la destrucción de la vida sobre la tierra?
La ética ni es ni puede ser un capricho de las culturas ni un mero elemento de la evolución. Es “humana” por esencia.
Sólo emana de la inteligencia, en la conciencia del cómo y para qué de la existencia propia de la relación con los semejantes, para la convivencia.
También se proyecta sobre el planeta-escenario en que empezó a existir y a desarrollarse la especie humana y el cosmos en que existe como ser racional y por tanto moral.
La cultura y dentro de ella, la convivencia se deben a la ética.

Ésta y aquellas se pertenecen y alimentan mutuamente.
La afinidad, capacidad y necesidad de relación y reciprocidad humanas están contraseñadas y regidas por la sexualidad. El “Yo” de cada uno, dentro de la asunción de la propia identidad, se sitúa y afirma con respecto al “ustedes” del grupo social general o con respecto a individuos, asumiéndolos en la identidad que tienen y recibiendo el aporte de lo que son desde dicha identidad. Mientras la “genitalidad” entra en la esfera de una relación individual de compromiso particular como el “tú”.

En ambas dimensiones el individuo se proyecta para su realización y crecimiento.
Homosexualidad y heterosexualidad, como inclinación hacia el otro o hacia el mismo sexo, son meramente condiciones humanas.
Constituyen un estadio primario y anterior a la conducta de seres dotados de racionalidad y de voluntad, y éticos por esencia (sujetos morales) en el manejo de su libertad.
Lo mismo que las “pasiones” que existen en el ser humano, no se pueden calificar de buenas o de malas. Simplemente existen. Los que de manera objetiva podrían evaluarse en términos de bondad al menos son los comportamientos. Dichas condiciones de inclinaciones sexuales implican derechos y deberes con respecto a sí mismo y a los demás, de acuerdo con lo que es y ha sido la naturaleza humana con sus necesidades afectivas y reproductivas de supervivencia, y la conjugación de los sexos en función de las mismas, bajo la responsabilidad de ambos en su relación entre sí.
La heterosexualidad no se compagina con la promiscuidad sexual, ni con la ruptura del tabú del incesto ni con la organización de la poliandria o de la poliginia en la vida social.
El panorama confuso y desordenado de la cultura actual como “la del destape” sin barrera alguna para la publicación de toda clase de imágenes y escritos, y la exhibición sin cortapisas de la pornografía, la comercialización de todo lo referente al sexo, la banalización de las relaciones, de la familia y muchos otros factores, conducen a una verdadera idolatría del sexo.
Queda despojado de su sentido fundamental para la pareja humana y todo se va reduciendo “al derecho del placer”.
Ahora dentro de la revolución sexual, los que se hacen contar son “los derechos” al libre ejercicio de la sexualidad.
Los deberes quedan “de facto” suprimidos.
En nombre “del libre desarrollo de la personalidad y del consiguiente derecho al placer”
¿Qué tipos de conducta social se debería admitir en la vida social partiendo de las muchas inclinaciones y gustos por las personas, animales y cosas, reconocidos y publicados por los medios de comunicación social, con la innovación de la libertad de expresión y de la eliminación de tabúes?
De todo el cuadro anterior surgen más cuestiones que no pueden dejarse sin respuestas:
¿Si no hay quien tenga deberes, cómo lograr el reconocimiento de los derechos y su protección?
¿Los derechos se reducen a la esfera individual?
¿La colectividad carece de derechos?
Y algo demasiado importante como para tenerlo en cuenta:
¿Nadie tiene deberes para con la colectividad (la sociedad)?

Bibliografía
Para la juventud, tomado de su último libro lanzado el 12 de julio de 2008 (virtual)
Jaime Rodríguez Forero: “La vida en busca de un alero”

Oct 20, 2008

159 - RITOS FUNERARIOS

El Asia Menor, Anatolia o Turquía hoy, es un territorio que marcó en la historia universal un hito de costumbres y de ritos alrededor de la muerte.
Existían dos formas de tratar los cadáveres, la una mediante la inhumación y la otra mediante la incineración preferida por los reyes de Hatti en su época imperial, según el ritual conservado.
Las complejas ceremonias del funeral duraban dos semanas, muchos investigadores coinciden en que esta costumbre se ve reflejada en los funerales de Héctor y de Patroclo como escribió Homero en su Ilíada.
Después de sacrificar animales (corderos, bueyes y caballos) junto a la pira, se colocaba el cadáver del personaje real en lo más alto de esta y se encendía la hoguera que ardía por largas horas.
“Ya habían lavado y colocado en su lecho el cadáver de Patroclo, y sollozando dieron tres vueltas alrededor del cadáver con los caballos de hermoso pelo; Tetis que se hallaba entre los guerreros les excitaba el deseo de llorar. Regadas de lágrimas quedaron las arenas, regadas de lágrimas se veían las armaduras de los hombres. Y Aquiles comenzó entre ellos el funeral lamento colocando sus manos sobre el pecho de su amigo y diciendo:

“Alégrate, ¡oh Patroclo, aunque estés en el Hades! Ya voy a cumplirte cuanto te prometiera: he traído arrastrado el cadáver de Héctor que entregaré a los perros para que lo despedacen cruelmente y degollaré ante tu pira a doce hijos de troyanos ilustres, por la cólera que me causó tu muerte.” Tendió Aquiles el cadáver de Héctor boca abajo en el polvo, junto al lecho de Patroclo y los guerreros se quitaron la luciente armadura de bronce y se sentaron en gran número frente a la nave de Aquiles, que les dio un banquete funeral espléndido. Muchos bueyes blancos, ovejas y balantes cabras palpitaban al ser degolladas; gran abundancia de grasos puercos, de albos dientes, se asaban extendidos sobre la llama de Hefesto y en torno al cadáver la sangre corría en abundancia por todas partes”

Al amanecer del segundo día apagaban el fuego por medio de numerosas jarras de vino, cerveza o walhi.
Las ceremonias continuaban por doce días más para permitir que viajaran los difuntos hacia “el más allá” pues las tribus hititas creían en una vida después de la muerte, para que los reyes se reunieran en las Eternas Praderas o Campos Elíseos, habitación de los dioses.
Los calcinados huesos eran recogidos con cuchara de plata y bañados en aceite contenido en una vasija del mismo metal, luego cubierta con un lienzo para ser sometida a ciertos ritos practicados por la Hawasa o maga, finalmente eran trasladados a una cámara funeraria donde descansaban sobre un lecho sagrado.
Dentro de la Mitología greco-romana había un aconcepción diferente de la hebrea en cuanto al sheol, para lo primeros era un país a donde debía asistir el alma del difunto y cruzarlo para llegar según el juicio sobre su vida a determinado sitio en "el más allá"
Los latinos imaginaban el infierno o mundo subterráneo como un lugar de sufrimientos y de calderos donde se purificaban o se castigaba a las almas.
Las gentes ordinarias o no iniciadas, al morir no tenían acceso a dicho lugar y en cambio iban a la Tierra Negra, donde el dios de la tormenta había confinado a los antiguos dioses.
La Tierra Negra era concebida como una ciudad amurallada, en cuyo interior existían grandes calderos de bronce sometidos al fuego eterno, donde se consumía el mal y los muertos no eran más que polvo.
Esto nos lleva a ver la semejanza con el Cielo y el Infierno cristianos, muy probablemente fue aquí donde se inspiraron los Padres de la Iglesia.
En los pueblos de la llanura mesopotámica, el ritual funerario babilónico, se caracterizaba porque el cadáver real con sus acompañantes era colocado en una tumba excavada en la tierra con una profundidad entre los nueve y los doce metros. Una vez sellada la puerta se realizan sacrificios en el pequeño patio delante de la entrada. Después se rellena éste de tierra hasta que queda a nivel del piso sobresaliendo tan sólo una cúpula. Se encendían hogueras alrededor de la cúpula y se celebran los funerales derramándo las libaciones para los difuntos por un conducto de arcilla que penetraba en la tierra a un lado de la tumba, encima de ésta se construía un edificio subterráneo. En los distintos pisos de este edificio se realizaban ofrendas y nuevos sacrificios humanos. Normalmente, cuando el Rey fallecía, toda la Corte le acompañaba en ese viaje al Más Allá.
Las excavaciones revelan que estos hombres se sacrificaban de forma voluntaria por su Rey-dios al que habían jurado servir en este plano o en el otro.
Estas culturas no tenían el mismo concepto que nosotros poseemos actualmente sobre la muerte, esencialmente por su creencia en la inmortalidad del Alma, siendo la muerte la puerta que permitía el nacimiento a otro plano de conciencia.
La ceremonia está superpuesta en la Naturaleza y en el Cosmos.
El movimiento espiral de la galaxia, la salida del sol o la apertura de un capullo en flor con los primeros rayos del amanecer están realizando una mágica ceremonia que les hace avanzar en su camino de evolución y les acerca cada vez más a la Divinidad.
Pero el hombre parece que ha olvidado o no quiere acordarse de que él forma parte también de la Naturaleza y el Universo, que nadie escapa del Plan Divino de Evolución.
EL hombre actual, prisionero del materialismo, crispado por el stress y esclavo de sus odios, deseos y pasiones, no encuentra la tranquilidad de espíritu necesaria para poder vivir la Vida como una ceremonia. Cuando el hombre viva de forma más natural, tal vez encuentre el equilibro, la armonía y la ceremonia en su interior, como la hallaron estas civilizaciones del pasado.
Bibliografía
Biblia de Jerusalem
Fustel de Coulange: La ciudad antigua
Homero: La Ilíada y la Odisea
Publio Virgilio Marón: La Eneida
Renault Mary: Juegos funerarios

Oct 1, 2008

158 - ATAUDES FLOTANTES

La humanidad siempre ha sido cruel, codiciosa y sádica empecinada en el provecho personal, sin mirar las necesidades ajenas, esas pequeñas y grandes muertes, escudada en ser cristiana.
La esclavitud en que el hombre es dueño del hombre debido a posición, poder económico o militar, conlleva a persistir en la injusticia social, síntoma de una sociedad gravemente enferma.
Recogiendo segmentos históricos escritos en el siglo XVII durante el comercio de esclavos traídos de África, encontramos:
P. Sandoval escribió un libro “De la salvación de los negros” único texto con alto valor sociológico, era el antecesor de un misionero jesuita quien se denominó “el esclavo de los esclavos”
“El galeón negrero se acerca al puerto. Ya las velas se recogen, ha pasado el Fuerte de Pastelillo y se puede oír el rumor del puerto. En el fondo del navío un terrible murmullo, gritos de angustia, miradas ansiosas, los negreros muestran sus rostros más benévolos. Ha llegado la tercer parte de su mercancía y hay interés en que se de una buena impresión. Rían esclavos …rían”
“Cautivos estos negros con la justicia de Dios sabe, dice Sandoval, les echan luego en prisiones asperísimas de donde no salen hasta llegar a este puerto de Cartagena. A veces llegan de doce a catorce navíos al año, hediondos y les da tanta tristeza y melancolía por la idea que tienen que les traen para hacer aceite de ellos o comérselos. Vienen apretados, asquerosos y maltratados, que me certifican los que les traen que vienen de seis en seis con argollas en el cuello, con grillos en los pies de dos en dos, de modo que de los pies a la cabeza vienen aprisionados. Debajo de la cubierta cerrados por fuera donde no ven sol ni luna, que nadie puede atreverse a meterse allá, sin marearse ni resistir una hora. Comen cada 24 horas una escudilla de harina de maíz de mijo crudo y con un pequeño jarro de agua y no otra cosa sino mucho palo, azote y malas palabras. Con este tratamiento llegan unos esqueletos, sacándoles luego a tierra en carnes vivas, poniéndoles en un gran patio corral, acuden luego innumerables gentes, unos llevados por la codicia, otros por la curiosidad y otros por la compasión; estos son los misioneros y aunque van corriendo siempre hallan algunos muertos”
Esta terrible página donde confiesa que ante esta humanidad repugnante sentía espanto y su naturaleza quería huir.
De un segmento conservado de una carta del 31 de marzo de 1617 se extrae: “Ayer saltaron a tierra un gran navío de negros de los ríos de Guinea. Fuimos allá cargados de naranjas, limones, tabaco (tratar el escorbuto). Entramos en sus barracones, remeros de una y otra parte. Fuimos rompiendo hasta llegar a los enfermos, de que había gran manada echados en el suelo muy húmedo y anegadizo. Echamos manteos fuera, terraplenamos el lugar, llevamos en brazos a los enfermos…”
La psicología del misionero catalán no era complicada, tuvo un amor supremo.
“Señor, te amo mucho, mucho. De una voluntad férrea, cuando el cuerpo se rebelaba ante una llaga abierta ante el horror de un leproso hecho pedazos, su rostro demacrado y amarillento como las olivas de su pueblo, se encendía, sacaba una disciplina y se flagelaba, se acercaba al enfermo lamía sus llagas hasta dejarlas limpias con sus propios labios”
El Capitán Barahonda testificaba: “Y los negros a su vez le amaban, pues le tenían mucho amor y siempre que le veían iban a besarle las manos y se postraban arrodillados a su presencia”
Era un hijo de Vedu nacido según su partida de bautismo, el 26 de junio de 1580 se llamó Juan Pedro, hijo de Pedro Claver de la Calle Mayor y Ana Corberó. Aunque no hay datos de su infancia, escribió más tarde:
“Lo que en la leche se mama en la mortaja se derrama y el que en malos pasos anda polvos levanta” Pronto de adolescente perdió a su madre y a su hermano, ingresó de 22 años a la Compañía de Jesús en Tarragona el 8 de agosto de 1604 y anotó en sus votos ‘Hasta la muerte me he de consagrar al servicio de Dios, haciendo cuenta que soy un esclavo”
Un gran santo místico castellano aparece en su camino, San Alfonso Rodríguez de Mayorca. Viejo, calvo, enjuto de carnes pero de plenitud espiritual dialogó muchas noches con el joven Claver y ante su pregunta:
¿Qué he de hacer hermano Alonso?
Colocó en su cuaderno día tras día estas sabias notas que servirían después como alimento espiritual. Sentado el anciano al pie de un árbol dijo:
¿Cuántos que están ociosos en Europa podrían ser apóstoles en América?
Embarcado en el Galeón San Pedro el 15 de abril de 1610, vino a la nueva tierra, “tierra buena, tierra que pone fin a nuestra pena, tierra de bendición clara y serena”, con la idea de evangelizar indios, pero su campo de apostolado sería los negros.
Bautizó cerca de 300.000 africanos dedicando casi todas las horas del día a su labor compasiva en compañía de sus intérpretes negros, Calapino quien conocía doce lenguas africanas, Andrés, Sacabuche, y Aluanil de Angola; Sofo y Yolofo de Guinea, Viáfara, Manuel y Juan Maniolo y con ellos el hermano Nicolás González.
Después de 40 años de dedicación a estos pobres en desgracia, un murmullo potente surgió en Cartagena “El santo muere, el santo muere” era el 8 de septiembre de 1654.
Su superior el P. Arcos contó “Sin hacer acción ni movimiento alguno con la misma paz, tranquilidad y quietud que había vivido dio su alma a Dios”
De qué nos quejamos si seguimos siendo una sociedad salvaje, atrevida, sin educación, ni Dios, que continúa manteniendo secuestrados, violando niños, mujeres o ancianos, creyéndonos cristianos y desconociendo ese mandamiento de Jesús “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”
Ni los negreros ayer, ni nosotros hoy hemos comprendido el mensaje paulino que San Pedro Claver, patrono de los obreros entendió
Bibliografía
Biblia de Jerusalem
Valtierra Ángel S.J: SanPedro Claver El esclavo de los esclavos.
Sandoval S. J: De la salvación de los negros

Sep 18, 2008

157 - RELIGIOSIDAD POPULAR

Pbro. Amadeo Pedroza P., c.j.m. Ciudad de México.
La religiosidad popular de las gentes en sus múltiples formas (oraciones, devociones, peregrinaciones, fiestas patronales, etc.) es un rasgo característico de nuestros pueblos latinoamericanos, una expresión sencilla de su fe, una forma de ser cristiano y católico en nuestro continente.
Como dijo S.S. Benedicto XVI en el discurso inaugural de Aparecida, en mayo 2007: “Todo ello –las diversas formas de devoción- forma el gran mosaico de la religiosidad popular, que es el precioso tesoro de la Iglesia Católica en América Latina, que ella debe proteger, promover, y en lo que fuere necesario también purificar”.
La religiosidad popular es el resultado de esa interesante convergencia entre la cultura y la religiosidad de los pueblos originarios del continente y la fe cristiana anunciada y comunicada por los misioneros españoles (inculturación y sincretismo). El mensaje cristiano siempre se ha encarnado e involucrado en la forma de ser y en las manifestaciones religiosas de los pueblos en los que ha sido anunciado. La misma luz del Evangelio ha iluminado y transformado las múltiples expresiones de vida cristiana y de religiosidad de los diversos pueblos.
Efesios: 4, 5-6 “Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos” en la diversidad de lenguas, pueblos y naciones.
En nuestros pueblos latinoamericanos la religiosidad popular ha tenido las siguientes manifestaciones:

1- El amor al Cristo sufriente, el Dios del perdón, de la compasión y la reconciliación.
2- La adoración del Señor presente en la Eucaristía, el Dios con nosotros, que se nos entrega en alimento.
3- La devoción filial y tierna a María, madre de Jesús y madre nuestra, en sus diversas advocaciones, desde la Virgen de Guadalupe hasta el santuario de la Virgen de Luján.
4- La devoción a los santos y las fiestas patronales.
5- La peregrinación a los santuarios, en las que los creyentes manifiestan su condición de pueblo peregrinante hacia la casa del Padre.
Ante este “precioso tesoro” de la religiosidad popular, la Iglesia Católica tiene el deber y la responsabilidad de conservar, proteger, promover, y purificar, puesto que se trata de un tesoro de gran valor que requiere ser bien conservado y protegido. Y también necesita ser purificado de las múltiples incongruencias y desviaciones que el pueblo le agrega.
La religiosidad popular, bien orientada y fomentada, nos debe llevar hacia Jesús Hebr:12, 2 “autor y consumador de nuestra fe” y nos debe ayudar a cumplir la palabra que María pronunció en las Bodas de Caná: “Hagan lo que él les diga” de Jn:2, 5.

Sep 2, 2008

155 - PABLO Y LA EUCARISTIA

En los capítulos 10 y 11 de su carta primera a los Corintios, veinte a treinta años antes de que se hicieran escritos los Evangelios, Pablo narra con asombrosa fidelidad la excepcional página, de institución de la Eucaristía,
“Les trasmito la tradición que recibí del Señor”
Estas mismas palabras se reflejan más tarde en Marcos:14,22-25; Mateo:26,26-28 y Lucas:22,19-20; las cuales bebió de la pura y próxima fuente: los apóstoles, testigos de la Última Cena como de los primeros cristianos de Damasco, Antioquía y Jerusalem al celebrar la “Fracción del Pan”
Estas palabras eliminan cualquier duda de la realidad eucarística de los Evangelios, aquí los incrédulos chocan con las palabras de Pablo “Esto es mi cuerpo y esta es mi sangre” las que no se pueden racionalmente negar y que ni Lutero pudo borrar.
Muchos años después, Juan agrega “Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida"
El pan y el vino son ciertamente el cuerpo y la sangre del Señor.
El mandato se refiere no al recuerdo sino al memorial que seguirá celebrándose hasta que el Señor vuelva.
El Papa Juan Pablo II, en su homilía del jueves santo de 2001 dijo “La Eucaristía es escándalo de amor que nos sobrepasa” es una experiencia que no deja de generar amor fraterno, ya sea en el creyente o en la comunidad eclesial.
1- “In supremae nocte Cenae / recumbens cum fratribus” La noche de la última Cena sentado en la mesa con sus hermanos, con sus propias manos se dio así mismo en comida a los doce.
El himno del Pange lingua insinúa y presenta la Última Cena en la que Jesús nos dejó el admirable sacramento de su Cuerpo y de su Sangre y las lecturas ilustran y proclaman un sentido cristológico profundo al componer un tríptico:
- La institución de la Eucaristía.
- La prefiguración en el Cordero Pascual.
- Su traducción existencial en el amor y en el servicio fraterno.
Pablo en 1ª. Corintios 11,26 ha recordado en el hecho histórico lo que Jesús hizo “En la noche en que Jesús iba a ser entregado” y ha agregado su comentario “cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor hasta que venga”
Así la comunidad que celebra actualiza la Pascua, son los cristianos como profecía nueva, la Eucaristía no es la simple memoria de un rito pasado, sino la viva representación del gesto supremo del Salvador.

2- “Verbum caro / panem verum verbo carnem efficit” El verbo encarnado con su palabra transforma el pan en su carne” es el “escándalo” eucarístico, primera parte del tríptico.
Este es el prodigio que los sacerdotes todos los días tocan con sus manos en la Santa Misa y que repitiendo las palabras del Maestro saben que la Iglesia está comprometida a celebrarlo hasta el fin de los tiempos.

Permanecen las especies eucarísticas, pero el pan y el vino se convierten en “verdadero, real y substancial en Cuerpo y Sangre de Cristo” (Concilio de Trento)

La mente se siente perdida ante el Misterio y muchos interrogantes aparecen, sin embargo encuentra paz en las palabras “Et si sensus déficit / ad firmanum cor sincerum sola fides sufficit” Si los sentidos desfallecen la fe es suficiente para un corazón sincero.
3- La institución de la Eucaristía se remonta al antiguo rito de la primera Alianza Ex:12,5 “del cordero sin defecto, macho, de un año" cuyo sacrificio liberaría al pueblo del exterminio, es la segunda parte del tríptico.
Ex:12,13 “La sangre será vuestra señal en las casas donde moráis. Cuando yo vea la sangre pasaré de largo ante vosotros y no habrá entre vosotros plaga exterminadora” Este pasaje interpretado por Santo Tomás de Aquino dice “Abra paso la antigua Ley al sacrificio nuevo” y orienta la mirada hacia el Nuevo Cordero que con la sangre derramada libremente en la Cruz (Ilasterium, Kaporet o Propiciatorio) ha establecido una nueva y definitiva Alianza.
Al ofrecerse la carne inmolada y la sangre derramada, brinda la salvación a toda la humanidad, recordando a Tomás de Aquino
¿Cómo es posible no quedar fascinados por este Misterio?
“Que la fe supla a los defectos de los sentidos y nos lleve al estupor y a la adoración”
4- El tercer elemento del tríptico que compone la liturgia de hoy se debe a la narración evangelista de Juan quien enseña la desconcertante imagen del lavatorio de los pies.
Con este gesto, Jesús recuerda a todos sus discípulos de todos los tiempos, que la Eucaristía exige que sea testimoniada en el servicio del amor a los hermanos. Jn:13,14 “Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros” Jn:13,15 “Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros”
El lavatorio de pies se presenta como un acto paradigmático que tiene su clave de lectura y su explicación plena en la muerte en Cruz y en la Resurrección de Cristo.
La Eucaristía constituye el signo perenne del amor de Dios que sostiene nuestro camino hacia la plena comunión con el Padre, a través del Hijo, en el Espíritu Santo.

Bibliografía
Biblia de Jerusalem
Juan Pablo II: “Eucaristía escándalo de amor que nos sobrepasa”

García Inza Juan: "Eucaristía, Sacramento para los tiempos difíciles"

Aug 19, 2008

154 – CRISTOLOGIA DE LIBERACION

Desde la América Latina se privilegia al Jesús Histórico sobre el Cristo de la Fe, por el isomorfismo estructural que produce una analogía entre el tiempo de Jesús y el nuestro.
Jesús Histórico nos revela al Padre en la medida en que nos muestra cómo comunicarnos con Él, o sea mediante el proceso de conversión, cambio o práctica, se tiene acceso al Dios de Jesucristo y no por una teoría o reflexión abstracta.
Jesús Histórico propicia una crítica al hombre y a la sociedad, significando crisis y no justificación de la presente situación del mundo.
Su pleno sentido del Jesús Histórico no se deduce de un análisis histórico, sino desde su lectura a partir de la revelación completa y de su caminar que es su resurrección, pero no dispensa la consideración desde la historia.
La utopía (esperanza) de la absoluta liberación y sus anticipaciones históricas, nos lleva a estas observaciones:
a: El trasfondo de la idea del Reino de Dios es su comprensión escatológico – apocalíptica.
Este mundo así como se encuentra, contradice el designio de Dios que ha decidido intervenir e inaugurar definitivamente su reinado.
Reino de Dios es el signo semántico que traduce esa expectativa.
Jesús no sólo proclama sino por su presencia y actuación “El Reino de Dios vendrá, se acerca y está en medio de nosotros”
JESUS SIGNIFICÓ LIBERACION DE TODO LO QUE ESTIGMATIZA, Y, LA LIBERACION PARA LA VIDA DEL HOMBRE.
b: El Reino guarda un carácter de totalidad y de universalidad poniendo en crisis los intereses regionales e inmediatos políticos, religiosos y sociales.
La perversión consiste en regionalizar el Reino, sea en forma de poder político o de poder religioso sacerdotal o carismático - profético.
Esta fue precisamente la tentación de Jesús Mc:1,12-13; Mt:4,1-11; Lc:4,1-13
La liberación total que genera la libertad plena constituye la esencia del Reino y es el bien escatológico de Dios.
El Reino de Dios posee una dimensión franca hacia el futuro, no alcanzable por prácticas humanas como objeto de esperanza escatológica.
c: El Reino de Dios no sólo es futuro y utopía, es un presente con concretizaciones históricas.
Es un proceso que se inicia en la tierra y finaliza en la escatología última.
Jesús nos muestra tensión, dialéctica sostenida en un proyecto de total liberación (Reino de Dios) y mediación (Gestos, actos, actitudes)
La aparición pública de Jesús en la sinagoga de Nazareth tiene un significado programático utópico, como el año de gracias del Señor que se historifica en liberaciones muy especificas por los oprimidos y los cautivos.
El Mesías es quien realiza la liberación de los infortunados concretos, pobres, viudas, niños, huérfanos, enfermos, desplazados, perseguidos, esclavos, enfermos, inválidos, ancianos, etc.
El Reino como liberación del pecado pertenece al eje de la predicación de Jesús y del testimonio de los apóstoles, no se puede interpretar en forma reduccionista amputando la dimensión infraestructural que Lucas subrayó en lo social y en lo histórico.

La liberación de Jesús es doble:
1- Liberación total de toda la historia, que anticipa la totalidad de un proceso que se concretiza en liberaciones parciales siempre abiertas desde la conversión, enfocando a través del tiempo, lugar y condiciones culturales la cristología como una visión general del Misterio de Jesucristo que nos permite analizar la concepción de un Dios revelado para su aplicación en Latino-América.
Hoy nuestras condiciones de fatalidad social, política, económica y religiosa, trazan un paralelo con la época crítica en que vivió Jesús. El material para su desarrollo es similar por la injusticia y la opresión, con una gran brecha entre las clases sociales que no permiten dar oportunidad a los marginados.
Desde nuestra tierra donde prima el Jesús de la historia sobre el Cristo de la Fe pasamos de la teoría y del corazón a la práctica mediante el cambio que conduce a la conversión (única vía para conocer al Dios de Jesús) e implica imitarle en su idea de Reino de Dios donde la justicia y la misericordia son factores esenciales para volver nuestra mirada sobre los desprotegidos, haciéndonos compartir lo que ellos como discriminados y desafortunados no tienen.
Esta práctica libera nuestras adicciones, y aficiones a modelos de actuación que nos separan del Reino de Dios. No debemos esperar milagros y fenómenos sobrenaturales como signos de la venida de Jesús (parusía) sino abrir el corazón a Él y vivir como su doctrina nos enseña a través de su palabra, de sus acciones y de sus hechos.
Por supuesto que esta actitud puede causar conflicto ya que se presenta como obstáculo a diversos grupos políticos, religiosos y sociales empeñados en mantener la injusticia, y el poder de dominación sobre los que no tienen oportunidad.
Debemos como Jesús, encarnarnos en el pobre, no solamente, físico, psíquico, social, espiritual o ¿rico?

La concepción personal de Dios es diferente a la que estudiando se va confeccionando ya que no se pensaba que ese Dios abstracto e inalcanzable a quien se nos inculca a dirigirnos con gran respeto y compostura físico espiritual, sólo se puede llegar a través de Jesús mediante el conocimiento de su praxis.
Es necesario reconocer que a pesar de esta vida de lucha como sociedad de consumo (de canibalismo social) por fortuna en nuestro sentir y en nuestro oficio, logramos por mucho tiempo, trabajar por esas clases menos favorecidas sacrificando toda necesidad personal, hogar, dinero, sueño, descanso y momentos sagrados de existencia.
Hay que vivir dando más que recibiendo o alabando y practicando cultos y rituales que muchas veces nos distancian debido a las estructuras y trámites que dificultan obrar íntegramente en solucionar problemas al próximo.
Así se tiene una concepción más madura del Dios de Jesucristo, vista soteriológicamente en su misión de salvación que nos permite desde una dirección ascendente o antropológica a partir de ese Jesús Histórico, dejarse ver mucho más trascendente por los escritos y su praxis, que por una biografía inexistente, encontrando como su lugar teológico a la Iglesia donde se fusiona la realidad humana y la divina que nos lo muestra como el verdadero Dios y verdadero Hombre, es decir, el Resucitado.
2- El aquí y el ahora (kairos) son imperativos indispensables al Reino de Dios como términos inminentes para una universalización que no excluye raza, credo o política.
Es el habitar ya en mí de la Voluntad de Dios bajo la toma de conciencia.
La reflexión latinoamericana la hacemos desde varios puntos de vista:
*Antropológica, para conocer los pormenores del hombre a redimir.
*Social, al vivir con nuestra fe en la comunidad.
*Crítica, cuestionando si los mecanismos son correctos o no, sin alienar el método.
*Utópica, como esperanza de un cambio radical del sistema a partir de nosotros, lo que nos llevaría a una ortopraxis o rectitud en la práctica.
Bibliografía
Biblia de Jerusalem
Jon Sobrino: La liberación en la cristología
Leonardo Boff: Bajar de la Cruz a los pobres

Aug 12, 2008

153 - SENTIDO SOCIAL DE LA EUCARISTIA

P. Carlos Mariño Rueda cjm.
Rector Seminario Valmaría
Padres eudistas Usaquén

Quiero comenzar este artículo haciendo algunas advertencias. A continuación les comparto algunas reflexiones personales que he agrupado bajo el título sentido social de la Eucaristía, las cuales sin embargo, no tienen una pretensión académica ni doctrinal sino que constituyen un sencillo compartir en la fe. Por ese motivo, no encontrarán un aparato crítico y las deben situar en el nivel de la opinión. Con todo, espero que susciten la reflexión y el deseo de compenetrarse más con el misterio de la Eucaristía.
Me parece que tenemos la tendencia a reducir los sacramentos a su dimensión celebrativa puntual desconociendo su dimensión existencial, como acontecimiento salvador en la vida de la Iglesia y de cada cristiano en particular. Esto es, pensamos que el bautismo, por ejemplo, sucede solamente el día de la celebración y olvidamos que el mismo en cuanto acción salvadora de Dios está sucediendo cotidianamente, así hayan pasado muchos años después de su celebración. Lo mismo se puede decir de los demás sacramentos.

Ellos son acontecimientos salvadores que se verifican en la existencia concreta de la personas y celebran con la comunidad eclesial.
Ahora bien, como los sacramentos están íntimamente relacionados con la existencia cristiana concreta, la celebran, sostienen, acompañan y perfeccionan, ellos siempre tienen un sentido social por la sencilla razón de que la existencia cristiana, entre otras cosas, consiste en ser instrumento de la acción salvadora de Dios en el mundo y en favor del mundo.
En el caso concreto de la Eucaristía celebramos la memoria de Jesucristo, de su encarnación, ministerio histórico, muerte y resurrección gloriosa.
Si la vida toda de Jesucristo implica una postura ante la sociedad de su tiempo, una manera de relacionarse con los pobres, autoridades, discípulos, y esta postura comprende unos valores, unos criterios; entonces, la memoria de Jesucristo nos cuestiona sobre nuestra propia vida, sobre nuestra manera de ser en el mundo.
En la Eucaristía comemos todos de un mismo pan y bebemos de un mismo vino. Comer y beber.

¿Quién no se alimenta?
¿Quién no bebe?
¡Cuánta elocuencia en dos acciones tan elementales!
Se trata de dos accione básicas para mantener la vida, se trata de dos acciones básicas que comparten todos los seres humanos.

Eucaristía no es solo memoria, es cena, cena fraterna, cena de comunión, cena-celebración de la vida, no de cualquier vida, sino la vida en plenitud, la vida con sentido, la vida de Dios en el ser humano y del ser humano en Dios.
¿Es posible comer y beber, celebrar la vida y al mismo tiempo desperdiciar la vida?
Esta cena de comunión solo es posible si en la cotidianidad de nuestra existencia comulgamos con la vida de Cristo y la vida de los demás, que no son más los demás, sino los hermanos.
Esta cena invita a una justicia social que trasciende la simple distribución o conmutación y nos conduce a la justicia de la fraternidad. Cuando comemos el Cuerpo Cristo en la celebración Eucarística nos hacemos uno con Él y miembros los unos de los otros de modo que nada de lo que suceda al ser humano nos puede ser indiferente.
En la Eucaristía celebramos y vivimos actualmente la entrega y obediencia total de Jesucristo al proyecto del Padre, por el cual ofrece su vida en la cruz, y el fructificar de esa entrega en la resurrección y glorificación del Señor.
De modo que la dimensión existencial de la Eucaristía nos conduce a vivir en la misma dinámica de entrega, obediencia, muerte y resurrección.
El misterio (designio, plan) que celebramos se continua y completa en nuestra vida. No podemos contemplar el misterio de la Eucaristía sin entrar en sintonía con él.
La Eucaristía conduce necesariamente, no puede ser de otro modo, a la transformación de nuestra realidad personal y a la transformación de nuestras estructuras sociales pues la memoria de Jesucristo activa nuestras opciones, la comunión nos introduce en la justicia de la fraternidad y la actualización de su sacrificio nos lleva a morir y resucitar con el Señor.

Aug 5, 2008

152- LAS OCHO BIENAVENTURANZAS

Habíamos mencionado en un artículo anterior sobre la región de Kurazim, donde Jesús hizo muchos milagros pero fue rechazado y cómo desde una de sus colinas con cara al Mar de Galilea, al bajar de la primera planicie cubierta de césped, apreció una enorme turba que le aguardaba procedente del interior y de las orillas del mar.
Sentados en ruedos entre las oscuras piedras volcánicas y los prados de espesas flores, toda esa gente buscaba un líder que guiara y aliviara sus necesidades sin esconder sus propios deseos ocultos en ellos, sino que, los expresara y elevara a su máxima grandeza.
Los discípulos alrededor del Maestro habían ocupado un sitio preferencial, mientras éste sobre un montículo se disponía a tomar la palabra, observando a la vez toda una panorámica de contemplación sobre sus oyentes, quienes impresionados, agudizaban su visión sobre esa mirada dulce y brillante.
De pronto brotaron sus paradójicas palabras de sus labios como de una fuente con las más dulces y más elevadas voces, que nadie antes hubiese pronunciado ni nadie hubiese escuchado o soñado.
Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, Bienaventurados los que sufren, Bienaventurados los que padecen hambre de justicia, los misericordiosos, los puros, los pacíficos y los perseguidos.
“Bienaventurados” fue la palabra que voló hacia la muchedumbre, ocho veces impactando en aquellos seres a quienes se les devolvía el derecho a la alegría total y suprema. Aquella imposible felicidad bienaventurada, volvería a ser posible.
Era el deseo paradisiaco de la humanidad, vencido, cansado y burlado a través del camino histórico de los pueblos por la injusticia social.
¿Se podría a través de Jesús retornar al paraíso?
Las ocho bienaventuranzas habían rozado el suelo de la humanidad con el soplo del Padre (Ruah) reencontrado largamente por el Hijo, de quien tiene en él todas sus complacencias pero la tierra ha sido arrasada, y abonada con lágrimas y sangre.
Los ocho mensajes habían quedado muy claros para las mentes, pero era necesario diferenciar entre la dicha perdurable y el placer apresurado del hombre que nace de la satisfacción inmediata, para perderse enseguida.
La dicha verdadera es la conciencia del tesoro ilimitado, oculto en el fondo de una vida útil dirigida siempre hacia Dios.
La desdicha es la única certeza de haberse desviado del Plan de Dios, la visión de la ruta perdida.
A pesar de ser el hombre dueño de vastos conocimientos, si el juicio falla, el afán de placer destruye la apariencia de la dicha y la vida ya no tiene sentido, por la amargura de la voluptuosidad, de los pecados diarios sin gozo alguno, como viejos molinos que giran hasta la muerte o azotados por la indigencia en plena fortuna.
Estos ricos, verdaderos pobres vergonzosos, adormecen su desnudez con banquetes o tesoros.
“Los pobres de espíritu” aquellos que no cesan de dominar en sí mismos la sed de gozar o de poseer bienes, no conservan nada y tienden sus manos vacías con frente resignada. Bienaventurados los pobres, pero habría que preguntarse, si las virtudes de la pobreza no mueren cuando ésta se transforma en miseria. La pobreza tiene alma y cuerpo.

Existe “la vida dura” de los económicamente débiles, esos pequeños asalariados, quienes sufren la inseguridad cotidiana o quienes tienen una vivienda insuficiente, vida que nadie desea abrazar.
Sin embargo, a veces se esconde la pobreza en la envidia, más en esta pobreza material, puede haber una desgarradora y bendita preferencia, una paz dolorosa y hasta un alma tan serena y despegada, que verá a Dios cara a cara después de la muerte.
“La pureza” como acompañante de la pobreza, pertenece con toda su felicidad a quienes se despojan de los placeres inútiles y recobran la simplicidad del paraíso terrenal, distinguen el bien del mal y su alma se hace transparente a Dios que lo siente muy cerca. Su alegría les admira así mismos. Dichosos los Jobs que bendicen a Dios a pesar de sus infortunios o los Franciscos de Asís, que pregonan su júbilo a los pájaros y al agua que canta en las fuentes y en los manantiales.
Jamás alguien había proclamado dichosos a los desgraciados “los que lloran” escondiendo su pena y llevándola como una cruz… ¡Qué secreto de felicidad!
Dichosos “los mansos” de hombros caídos, mártires como corderitos silenciosos al sacrificio, dichosos los que mandan con el corazón que con la voz.
Los “perseguidos por la justicia” son bienaventurados y son quienes ejercen el sutil arte cristiano al poner de acuerdo la religión y el dinero. También quienes asumen el sacrificio por su fe y por su justicia, al agradar a los hombres y satisfacer a Dios.
Bienaventurados “los pacíficos” que con mansedumbre siembran la paz entre los hombres, como Jesús al entrar en Jerusalem.
Bienaventurados “los misericordiosos” con los pecadores pues tendrán la misericordia de Dios.
¿Podrá entenderse todo esto?
¿Podrá practicarse?
Para estos tiempos de violencia, respecto del expansionismo de los territorios, la industria del petróleo, la ciencia de la física y la química y la alta tecnología, no existe otra felicidad que ésta referida paradoja ya realizada.
Hombres y pueblos no habrán de hacer más que hojear un día su vida, para comprenderla mejor y encontrar su camino.
Bibliografía
Biblia de Jerusalem
Alzin Josse: Jesús de Nazareth
Rodríguez Garcés Carlos A: 147 - Ay de ti Kurazim

Jul 25, 2008

151 - EL RELATO EUCARISTICO

El anuncio a la humanidad, pacificación de la tierra y fraternidad ecuménica cuya fuente es el “pastor de las ovejas descarriadas” son aquellas palabras originadas en Sof:3,14-20 “!No tengas miedo, Sión, no desmayes tus manos! Jahvé tu Dios está en medio de ti. ¡Un poderoso salvador!”
Pablo habla del mandato dos veces en:
1Co:11,23-ss, “Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío” por su parte los sinópticos discretamente dicen:
Mc: 14,22-ss “Tomad, este es mi cuerpo” luego “Esta es mi sangre de la Alianza que será derramada por muchos” entendido como una imitación de Ex:24,8 “Esta es la sangre de la Alianza que Jahvé ha hecho con vosotros según todas esas palabras” en que la muerte de Jesús es sacrificial.
Mt:26,26-ss “Tomad, comed, este es mi cuerpo” “Bebed de ella todos porque esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados”
Lc: 22,19-ss “Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros, haced esto en recuerdo mío… Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros”
Juan el autor del IV evangelio no considera la institución eucarística, sino el “lavatorio de los pies” pues Jesús es el cordero pascual.
La tradición primitiva es jerosolmitana cuya expresión se lee en Marcos quien difundiéndola va a servir de fuente a Mateo.
Lucas no depende de Pablo sino que ambos se refieren a la misma tradición de Antioquía por los años 40, lo que insinúa una mayor fidelidad en Lucas que en Pablo. “Jesús tomó el cáliz después de la cena” refleja en realidad el rito del banquete religioso judío.
Estas dos tradiciones suponen un proceso de formación muy diferenciado.
No son banquetes helenistas de difunto.
A la muerte de Jesús hacia el año 30, la tradición es de pensamiento palestino, hacia el año 50, Pablo elabora su significado y a partir del 70, Marcos y más tarde entre los años 75 a 80, Mateo y Lucas toman la fuente de Antioquía.
Para Jesús el banquete es en sus palabras el punto de imagen de unión entre sus discípulos, los hombres y Dios en el Reino del Cielo, que practicó con sus seguidores.
Históricamente la Cena Pascual se realiza durante esa temporada. Sin la institución de Jesús no se puede comprender quién se encargará de la memoria de la celebración.
Lc:24,13-35 relata que Simón y Cleofás dirigiéndose a Emaús, reconocen al Maestro durante la cena y captan la presencia en la presencia del invitante.
En tiempos de Jesús el banquete pascual se componía de un primer plato.
Luego la liturgia pascual (servicio divino de la palabra) seguía el plato principal previa recitación del padre con el pan de ázimos y por último, la liturgia final con la oración del cáliz de bendición.
El padre de familia dejaba beber en su cáliz a quienes deseaban honrarle y sobre quienes deseaba invocar la bendición de Dios.
Jesús bajo este protocolo judío hizo la oración del pan ázimo, partió el pan y lo distribuyó entre sus discípulos agregando “Tomad y comed, este es mi cuerpo” luego explica la liturgia convival y su sentido no solamente es hebreo sino está en relación con la Última Cena y su muerte, lo cual es un acontecimiento dialógico.
Bibliografía
Biblia de Jerusalem
López Marín Julián: La celebración eucarística centro de la vida cristiana

Jul 16, 2008

150 - LAS COMIDAS DE JESUS

En los artículos anteriores se ha tratado el sentido antropológico del comer y cómo en las diferentes civilizaciones a lo largo de la historia y de la geografía los pueblos lo han interpretado desde sus contextos culturales, pero con elementos simbólicos universales que conectan al hombre con la naturaleza y con el cosmos.
Este fenómeno abre su thelos o meta hacia el mundo de lo religioso, la comida y la bebida son una realidad que posee una densidad ecológico-naturalista y suscita no sólo esta relación naturista, telúrica o cósmica del pan y del vino que nos acerca a la tierra, a los frutos del campo y del trabajo humano, sino que también, es histórica donde la antropología abarca ambas facetas.
Por tanto no se puede hacer una reflexión solo antropológica sobre el carácter del comer y del beber sin abrirse a estos horizontes de compromiso con la historia.
La madre naturaleza nos cobija materialmente y nos brinda el trigo y la vid producto de la tierra, del sol, del agua y del aire en una dimensión Cósmica. De allí, mediante el trabajo humano obtenemos el pan y el vino, enfocando otras dos dimensiones una Divina donde el Hijo de Dios se encarna y otra Humana donde comulgamos y nos humanizamos para entrar en la Nueva Creación.
La común-unión alcanza dimensión cósmico-teológica retornando al estado paradisial y edénico como la promesa del porvenir final.
En Deuteronomio encontramos que se descubre esa teología:
Dt:7,13 “Te amará, te bendecirá, te multiplicará, bendecirá el fruto de tu seno y el fruto de tu suelo, tu trigo (cuerpo), tu mosto (sangre), tu aceite (mesías) las crías de tus vacas y las camadas de tus rebaños (el cordero) en el suelo que a tus padres juró que les daría”
Dt:11,14 “Yo daré a vuestro país la lluvia a su tiempo, lluvia de otoño y lluvia de primavera, y tu podrás cosechar tu trigo, tu mosto y tu aceite”
La acción de gracias (eucarestas) cristianamente en Eucaristía, desde lo anterior sufre la transustanciación en cuerpo y sangre de Cristo, verdadero éxtasis de reconciliación del hombre-mujer con Dios y con la naturaleza.
Esto es la Koinonía, la creación cósmico-humana y Dios en una reconciliación pacificadora, en una situación edénica o paraíso.
Es el eco de Gn3,8 “Dios paseándose por el Edén con nuestros primeros padres”
Hoy miramos el Reino actual y del futuro como el porvenir escatológico.Eucaristía, es el cuerpo de la humanidad comulgando con el cosmos (pan y vino) y el cuerpo del Dios humanado (pan y vino transustanciados) como la anticipación de la unión universal y de la deidificación “La gran transustanciación”
Así lo antropológico se abre a lo religioso, el comer en todas las culturas va unido a la plegaria o acción de gracias, al ofrecimiento o sacrificio de común-unión, pues el comer implica conexión con el otro, con lo sagrado y con lo hierofánico del Misterio:
El banquete de lo sagrado, la Eucaristía.
El relato eucarístico viene de la tradición jerosolimitana que Marcos difunde y es captado por Mateo.
Lucas no depende de Pablo sino que ambos se refieren a la misma tradición de Antioquía por los años 40. Al parecer existe una mayor fidelidad en Lucas que en Pablo. "Jesús tomó el cáliz después de la cena" refleja en realidad el rito del banquete judío.
Estas dos tradiciones suponen un proceso de formación muy diferenciado.
Marcos se basa en la teología sacrificial del Antiguo Testamento (14,24) "esta es mi sangre, la de la Alianza" imita a Ex:24,8 "Esta es la sangre de la Alianza que el Señor ha dado con vosotros"
El pacto en la antiguedad entre Dios y el hombre se sellaba con sangre. Así Marcos entiende (relativo al cáliz) que la muerte de Jesús fue sacrificial. Se ha podido llegar hasta algunas versiones antiguas pero no a la original. Ambas tienen una base de ciertos pensamientos sobre la muerte expiatoria de Is:53 sobre el "Siervo sufriente" que en Lucas se realiza "en mi sangre" la inmolación de Jesús equivale a la afirmación de Marcos donde aparece como muerte sacrificial.
Históricamente Jesús realiza la Cena Pascual durante esa temporada, Jesús es dueño y anfitrión, ofrece no solo lo de la mesa, sino El mismo en comunión con sus discípulos y con Dios.
Bibliografía
Biblia de Jerusalem
López Julián: La dimensión simbólica del sacramento

Jul 8, 2008

149 – ANTROPOLOGIA DEL COMER

Comer es un acto santificado en medio de lo común, es la cercanía entre lo sagrado y lo profano, sin discontinuidad.
En la antropología del comer hay una comunicación del hombre con la tierra para entrar en una relación cósmica y regenerar a la persona psíquica, física y espiritual ya que linda con lo trascendente y lo religioso.
El comer exige parsimonia, calma y gusto para vencer el inmanentismo, la autofagia y la autodestrucción al vivir de los frutos de la tierra.
Es la religación como pedagogía hacia lo religioso no sólo al volver a unir al hombre con el cosmos, sino como acto de comensalidad expresado en el maravilloso Himno al Sol de Akenatón (el faraón hereje del siglo XIII a.C.) y reflejado bíblicamente en el Salmo 104 sobre “Los esplendores de la Creación”
Comer es un acto de convidar, de compartir repartiendo y donando, un verdadero acto de humanismo donde te doy mi alimento, mi salud, mi amistad, y mi propia persona.
El comer es el acto central de la vida humana que se compara con el copular, por la comensalidad y la conyugalidad como gestos materiales y espirituales.
No son solo somáticos pues tanto el uno como el otro son a la vez útiles como inútiles, pero absolutamente necesarios para vivir.
Son actos gratuitos que expresan una relación profusa y absoluta a través de la mediación corporal.
También son portadores de caracteres lúdicos, festivos, placenteros como también de una dimensión interesada sin poderse instrumentalizar.
La diferencia está en que:
a- el comer y el beber es grupal, mediato, comunal de comensalidad.
b- el copular es íntimo bipersonal, sin mediación directa en la conyugalidad.
El banquete es una fiesta (interrupción de la cotidianidad) no tanto por el sabor sino por el estado de conciencia que suscita, calor humano, entusiasmo, cordialidad y efusión de vida en que se recuerda la tierra natal. El pan ha sido el alimento fundamental y el vino la bebida esencial de la cultura mediterránea.
“son frutos de la tierra y del trabajo del hombre” simbolizan en el trigo, la cosecha de 9 meses equivalente a una gestación, es símbolo de muerte y de resurrección y en el vino al sol, las cepas, la vid, los sarmientos y los pámpanos que dan vida.
Jesús dijo “os aseguro que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda sólo. Pero si muere da mucho fruto”
Lo trituramos para obtener la harina y hacer el pan.
Para la Biblia es el alimento esencial que al poner en boca de Dios aquellas palabras de la historia humana están muy cargadas de simbolismo:
Gn:3,19 “Comerás el pan con el sudor de tu frente”
Resulta difícil distinguir y separar lo antropológico de lo teológico.
El hombre como la mujer son imagen de Dios y la huella divina penetra todas las caras de su vida.
El pan símbolo de Buena Noticia = Evangelio, derivado del trabajo del hombre, compartido, ético y comunitario enfrenta la tentación de no hacerlo por el pecado.
Hay la necesidad de celebrarlo con gozo y de conseguir pan para todo el pueblo, lo que genera reflexiones, ideologías, amenazas, riesgos y práctica en que el pan no sea signo de egoísmo sino signo de amor sacramental.

Existía en el banquete la oración con alto sentido de acción de gracias y de la bendición ascendente (beraka), un breve memorial y la confesión de fe "comer la sabiduría de Dios, comer la palabra" descrita en el sapiencial y los profetas, y comer a Cristo máximo alimento en el IV Evangelio.

Los sinópticos y Pablo son más discretos con la Ultima Cena por el ambiente jerosolimitano en cuanto a la prohibición judía de comer carne con sangre, Juan abandona la metonimia y pone en boca de Jesús expresiones más realistas.

En el Antiguo Testamento existe un basto arsenal teológico del comer y del beber relacionado con la historiadura del hombre, con la Historia Salvífica, historia concreta que el Dios bíblico va diseñando a lo largo de la Historia de Israel como pueblo elegido.

Pr:9,1-5 "mezclado el vino, invita a comer el pan y el vino"

Ez:2,8; 3,1-4 "Atiende bien que te voy a decir. Abre la boca y come lo que te voy a dar" "tú, hombre trágate este rollo que te doy y llena con el tu estómago. Yo me lo comí y me supo a miel"

Ap:10,8-10 "toma, devóralo: te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel"

"Alimentarse de la palabra de Dios" recorre la Biblia desde Dt:8,3 hasta las tentaciones de Jesús de Mt:14,4, habiendo pasado por Am:8,11; Ne:9,29 y Sab:16,26, es el eje teológico hoy condensado en lo que se llama "Las comidas de Jesús" núcleo cardinal de la Eucaristía.

Tras la multiplicación de panes por Jesús (Pan de la Palabra) para saciar el hambre de toda la humanidad, los hombres le mataron.
Bibliografía
Biblia de Jerusalem
López Julián “Sentido antropológico del comer”

Jul 1, 2008

148- - LAS COMIDAS SAGRADAS

Profundizar en el sentido religioso del comer es profundizar en el sentido real de la Eucaristía, como un acto humano (antropología cultural) cuyo fin es sellar la unión del grupo o fratía.
Comer juntos indica: fiesta, romería, peregrinación, comensalidad, convivialidad en que todos están contagiados de alegría y de afecto, aparece un intercambio de la confianza y se derrumba todo muro de distanciamiento.
Cuando se estudian las comidas y las bebidas sagradas de algunos pueblos en la antigüedad se descubre la presencia de zumo de yerbas o plantas con azúcar, miel o néctar, es así como en la India se usa el Soma, en Irán el Haoma y en Grecia la Ambrosía.
a- El dios se consideraba como “Comensal del banquete”, la clase sacerdotal entre el dios y hombre-mujer, entregaba una parte del alimento a la comunidad y la otra era consumida por la agrupación hierofágica (CONVIVIUM)
b- El dios es “Sustancia del banquete místico” la comunidad es teofágica (COMUNION) En la historia de las religiones existe una cantera de ritos antiguos conocidos:

CULTO AZTECA veneración a Chicomecoatl (maíz) el alimento convertido en carne, sin él no existiera y moriría el hombre.
CULTO MAYA la víctima era cubierta, vestida y adornada como un dios para ser sacrificada como un dios encarnado, abriéndole el pecho y sacándole el corazón para comer su carne y beber su sangre humana mezclada con panes. Era conocido este ritual como Teoqualo o manducación del dios.
CULTO INDIGENA NORTEAMERICANO adoraban el cactus gigante sin espinas, incorporándole el Peyote (narcótico) como los cristianos al recibir el pan y el vino sacramentales.
CULTO ESQUIMAL veneración a Sedna, señora de los animales del mar (nerrivik) hombre o mujer que lo ingiere. Fue parcialmente descuartizada, su padre le cortó los dedos y el alimento es el sacrificio de un ser divino.
CULTO CEILANDES veneran a Hainuwele, de cuyo cuerpo descuartizado brotaron los tubérculos.
CULTO JAPONES o Anuies, creen que el oso es un ancestro o antepasado y festejan la casa del oseno vivo que en procesión es sacrificado para luego ser comida su carne cocida, por todos los asistentes.
CULTO EGIPCIO había manjares que comían espiritualmente los dioses y luego sólo los sacerdotes. En otras ocasiones el pan era alimento de los difuntos. Los vegetales eran proporcionados por Osiris. La cebada pisoteada por Seth, su hermano, quien lo había descuartizado, es la semilla que brota originando la resurrección de Osiris. En la base su estatua tenía cinco signos “anch” y diez cetros. El dios muerto vuelve a resucitar bajo la forma de semilla que brota transmitiendo la vida y la salud de vivos y de muertos.
CULTO DIONISIACO danzaban y despedazaban un macho cabrío y lo comían crudo, llamándolo Melanaigis (o piel de cabra negra) aquí la comunidad es teofágica participando mediante una relación consustancial.
CULTO PERSA veneraban a Mitra (el sol) sacrificaban al toro originario del cual brotaba de su espinazo el trigo y de su sangre la vid. Era el banquete de la vida y de la muerte, se acompañaba de agua con miel y vino para simbolizar el último banquete que Mitra celebró con Helios antes de su ascensión al cielo.
Era una unión con el dios.
CULTOS DE SIRIA Y ROMA en las religiones mistéricas, en el Atagartis, comían un pez prohibido asumiendo la ingestión de carne de la diosa.
En Hierápolis de Frigia por el s. II, el obispo Abercio anotó Ichthus como significación del sagrado banquete sacrificial del pez que se inscribía en las catacumbas junto con el pan y el vino, símbolos eucarísticos.
CULTO EFESINO a Demeter, la diosa de la tierra y de la vegetación y a Core su hija, la muchacha del trigo, eran esenciales para la bebida sacramental de Kykeon, una cocción de cebada y la mostación de la espiga.
En estas circunstancias los ritos de origen agrario se les potenciaba como misterio o signos del más allá.
EL ANTIGUO TESTAMENTO el libro sagrado religioso recoge tradiciones de otras culturas, extrañas para nuestro pensar.
El “homo simbólicus” en contacto con la naturaleza, con sentido profundo descubre la constelación de signos que le ponen en comunión con lo trascendente, en concierto como una unidad entre el cielo y la tierra.
Así puede rebasar el nivel del “sólo consumir” y sentir la manifestación del TODO UNIVERSAL en que el humano se siente integrado. Con este variopinto lenguaje se expresa el sentido religioso de la comida y de la bebida, a través de la historia humana como profundidad ancestral, semejante a rozar el Misterio Eucarístico.
En el rito la comunión sagrada, deseaba incorporarse al ser divino para acontecer una sola cosa con él.
El origen de la costumbre teofágica del cristianismo de comer hostias en la eucaristía (es decir, el cuerpo del Cristo-Dios) estriba en la ingesta del grano, al que los pueblos antiguos de Europa consideraban representación del espíritu divino.

Al término de las cosechas daban forma humana al pan dotándole de carácter sacramental ya que lo que decían comer es el cuerpo del espíritu de la mies (creen comer el fondo platónico, más que la forma).
Lurker describe todos los procesos ajenos de recolector, correspondientes a moler, prensar, cocer, fermentar, comer y beber como el engranaje ininterrumpido de los fenómenos de transformación.
El grano debe caer y morir para originar la espiga, si no es trillado y triturado no habrá harina.
Cuando partimos el pan lo masticamos, lo deglutimos y recibimos la energía vital que necesitamos y que él nos proporciona.
Actualmnte se consideran procesos empíricos y cosas simplemente utilitarias.
En la antigüedad se llamaba comportatio o symposion (comer y beber juntos) hoy cristianamente se denomina comunión–eucaristía, en el Antiguo Testamento la referencia a las comidas mesiánicas se relatan en Is:25,6-ss; 55,1- ss; en el Nuevo Testamento Lc;15,2; Hch:10,41; 11,3 le da ese carácter profundo de comunión.
Así vemos un horizonte ecuménico entre las religiones y la fe cristiana, olvidadas hoy por estos tiempos de prejuicio antirreligioso tanto católico como protestante.
El teólogo debe vivir junto con la comunidad cristiana desde la hondura religiosa- ecuménica, la eucaristía, realidad ecológico-naturalística de la comida y de la bebida, las que le acercan a la tierra, a los frutos del campo y del trabajo humano.
Hay que recuperar el ágape (amor divino que cuida) para superar esos falsos espiritualismos en que caen nuestras celebraciones eucarísticas hoy día.
Biblografía

Biblia de Jerusalem

López Julián: El sentido antropológico del comer

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